Cómo acertar en la elección de nuestros electrodomésticos

Nos facilitan tanto nuestra vida cotidiana y estamos tan acostumbrados a ellos que parecen existir desde siempre, aunque todavía apenas tienen un siglo, ya que datan de la primera post-guerra mundial. Nos referimos a los electrodomésticos y aparatos electrónicos, esas ‘máquinas’ usadas tanto en el hogar como en nuestros ámbitos de trabajo: frigoríficos, lavadoras, secadoras, tostadoras, televisores, equipos de sonido, neveras, cafeteras, ordenadores y un largo etcétera, las cuales necesitan la electricidad para poder funcionar, aunque hoy en día hay algunas que utilizan otras fuentes de energía, como el gas natural.

Son muchos los tipos de electrodomésticos existentes pero, para referirse mejor a ellos, se han establecido distintas clasificaciones, como la de los grandes grupos de electrodomésticos, que se diferencian por su color tradicional: los electrodomésticos de color blanco y los de color gris y/o negro. Entre los primeros se encuentran los más tradicionales, como por ejemplo todos los relacionados con el frío y la refrigeración y también los utilizados para lavar y secar la ropa, entre otros. Del segundo gran grupo forman parte los equipos de audio  y video, así como los televisores, igualmente entre otros aparatos.

A los mismos se suman los denominados ‘pequeños electrodomésticos’, como las batidoras, planchas, maquinillas de afeitar, cepillos de dientes eléctricos y otro largo etc.

Hay en el mercado tan amplia gama y clases de electrodomésticos que muchas veces nos resulta difícil elegir cuando necesitamos adquirir uno de ellos. ¿Cuáles son los más apropiados para nuestro hogar? ¿Y los mejor adaptados a nuestro modo de vida?

Una información que nos ayudará a seleccionarlos de manera acertada, más allá de su mayor o menor número de prestaciones y de la tecnología más o menos avanzada que lleven incorporada, es la que figura en sus etiquetas energéticas porque sin duda todos coincidimos en que es cada vez más importante que los electrodomésticos posean el consumo energético más bajo posible.

La eficiencia energética o capacidad de los aparatos para consumir menos energía es, por tanto, un parámetro fundamental para elegir bien los electrodomésticos que tanto nos ayudan y simplifican la vida. Y esa menor o mayor eficiencia se determina a través de las etiquetas energéticas, obligatorias en toda Europa para diversos tipos de electrodomésticos y basadas en una escala de clasificación por letras y colores: la A y el color verde para los equipos más eficientes y la D y el color rojo para los menos eficientes. Adicionalmente, entre los más eficientes existen 3 clases: A+, A++ y A+++. Esta última sería la de mayor eficiencia.

De este modo, la letra A y la B se refieren a un consumo moderado, mientras que la C y la D señalan que se trata de electrodomésticos de alto consumo.

Pese a la mayor carestía de los aparatos más eficientes, merece la pena invertir en los mismos ya que suelen amortizarse antes del final de su vida útil y el ahorro energético que se produce con ellos y, por ende, el beneficio para nuestros bolsillos, merece la pena, además de contribuir a cuidar el medio ambiente y ayudar a lograr un mundo más sostenible.

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