La causa más importante del cáncer de piel es la excesiva exposición a la radiación ultravioleta

Las quemaduras solares en los primeros 20 años de vida favorecen el desarrollo de cáncer cutáneo en la edad adulta

Dra. Martín Dorado

A pesar de todas las campañas de prevención del cáncer de piel que se hacen anualmente, los casos siguen aumentando. La Dra. Mar Martín Dorado, jefa del Servicio de Dermatología de HM Torrelodones, explica que “aunque el cáncer de piel es muy frecuente, se puede prevenir conociendo los factores de riesgo para evitarlos y acudiendo al dermatólogo de forma temprana para poder realizar un diagnóstico precoz”.

El cáncer de piel es el más común de todos los tipos de cáncer. En Estados Unidos se diagnostican más de 3,5 millones de casos nuevos al año y en las últimas décadas sigue aumentando la incidencia. Esto se debe a varios factores: el envejecimiento de la población, la reducción de la capa de ozono, el aumento de las actividades al aire libre y cambio en el estilo de vestir. Pero sobre todo, a la cultura del bronceado.

Del 50 al 90% de los casos de cáncer de piel son debidos a una excesiva exposición a la radiación ultravioleta, ya sea de forma natural (tomando el sol) o de forma artificial (en cabinas de rayos UVA). Y es que el exceso de radiación ultravioleta produce alteraciones en las células de la piel, mutaciones a nivel del ADN y alteraciones de los mecanismos reparadores del ADN, además de inmunosupresión cutánea.

“La causa más frecuente del cáncer de piel es el sol, aunque no se tome directamente. Además, influye mucho la exposición a los rayos ultravioletas que se haya tenido durante la infancia, ya que la piel ‘tiene memoria”. A pesar de las campañas de prevención que se realizan, siguen aumentado los casos de cáncer de piel, aunque habrá que ver el resultado de estas campañas dentro de unos años y cómo han influido en la población joven”, destaca la experta.

En este sentido, la especialista insiste en que las quemaduras en los primeros 20 años de vida favorecen el desarrollo de cáncer cutáneo a lo largo de la vida adulta, especialmente en determinados fototipos de piel. Estas quemaduras, cuando son muy intensas, sobrepasan la capacidad de la piel para reparar el ADN alterado y los daños son irreversibles. Para evitar que esto suceda las exposiciones al sol tienen que ser progresivas y con un factor de protección alto.

En la infancia es cuando se deben adquirir hábitos saludables de exposición solar.

Tipos de cáncer de piel

“El cáncer de piel lo podemos dividir en dos grandes grupos: melanoma y el cáncer cutáneo no melanoma. El melanoma es un tumor maligno muy agresivo y es el responsable del 75% de las muertes por cáncer cutáneo. El tratamiento es casi exclusivamente quirúrgico en sus fases iniciales, ayudándose de farmacología oncológica en fases más avanzadas. Pero con un diagnóstico precoz se puede curar. De ahí la importancia de las campañas de prevención.

Dentro del grupo de cáncer cutáneo no melanoma, está el carcinoma basocelular y la queratosis actínica. Ésta última es una lesión premaligna, es decir, si evoluciona puede convertirse en un carcinoma espinocelular. Su tratamiento es fácil de realizar en una consulta de dermatología” declara la Dra. Martín Dorado.

La especialista incide en que “para prevenir el cáncer de piel es importante la autoexploración y si se nota algo nuevo o diferente, que un lunar o una mancha cambia, acudir al dermatólogo”.

Para esto nos puede ayudar conocer la regla ABCDE:

-Asimetría: que no sea simétrico.

-Borde: que tenga el borde irregular.

-Color: no homogéneo.

-Diámetro: superior a seis milímetros.

-Evolución: va cambiando.

En la consulta, el dermatólogo examinará la piel con un dermatoscopio, una lupa con luz polarizada que permite ver la profundidad de la piel. Para pacientes de riesgo con muchos lunares se utilizará el dermatoscopio digital, que graba todas las lesiones y las guarda para poder comparar las imágenes y así comprobar cómo van evolucionando.

Cómo protegerse del sol

Hay muchos factores que modifican la intensidad de las radiaciones solares, como la latitud (cuanto más cerca estemos de los trópicos, más cortos son los rayos del sol y más radiación recibimos); altitud (en las montañas, los rayos atraviesan menos atmósfera y recibimos más radiación); y la hora del día (entre las 12:00 y las 16:00, los rayos son más perpendiculares y afectan más).

También hay que tener muy en cuenta el UVI, el Índice de Radiación Ultravioleta, y que mide la intensidad de dicha radiación. De hecho, los fotoprotectores se realizan en base a este índice y son necesarios cuando es superior al nivel 3. Este UVI es mayor de 3 en prácticamente toda España durante los meses de verano.

Los cuidados básicos para protegerse del sol deben incluir:

-Evitar la exposición solar, o ser especialmente cuidadosos con ella, entre las 12:00 y las 16:00 h

– Utilizar prendas de vestir adecuadas, gorras y gafas de sol. Aprovechar las sombras pero recordar que en ellas al igual que en los días nublados, la radiación ultravioleta sigue haciendo efecto.

– Acompañar estos cuidados de un fotoprotector solar.

– La cara es la región más sensible y más expuesta a la radiación solar. Ser especialmente cuidadosos con esta parte del cuerpo.

Para saber elegir un fotoprotector adecuado, éste tiene que ser de amplio espectro, que proteja de los rayos UVA, UVB e infrarrojos y que esté adaptado a cada fototipo de piel. Si la piel es grasa se recomienda que sean tipo gel, fluido, spray, de base acuosa y ligera; si son pieles secas, es aconsejable que sean cremas más espesas para que hidraten más; en los niños y en la gente con pieles sensibles o alergias se aconseja usar los filtros físicos. “Además, -recalca la Dra. Martín Dorado- hay que aplicar el fotoprotector cada dos horas y no usarlo como pretexto para aumentar las horas de exposición al sol”.

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