Emma Pérez: “En el CEM contamos con European Valley, un proyecto único cuyo fin es dotar a nuestros alumnos de herramientas educativas de futuro”

La directora del Colegio Europeo de Madrid cree que en unos años, de un modo u otro, todos los centros escolares tendrán que adaptar su modelo educativo a las tecnologías de la información y la comunicación, pues desde su punto de vista el futuro profesional, en la mayoría de los campos, depende de ellas

Emma Pérez, directora del Colegio Europeo de Madrid
Se va acercando la época en la que los padres que han de escolarizar a sus hijos o que, ya escolarizados éstos, buscan un centro educativo más acorde con sus valores y sus expectativas de futuro, han de elegir y solicitar plaza en uno de los múltiples colegios existentes en nuestra Comunidad de Madrid y, más concretamente, en la zona noroeste de nuestra región en el caso de las familias residentes en la misma. Con el propósito de facilitar esta elección, Emma Pérez, directora del Colegio Europeo de Madrid (CEM), nos habla de las principales características del modelo educativo de su centro, un colegio bilingüe privado, ubicado en Las Rozas, que es pionero en estimulación temprana, el cual ha empezado este mismo curso (tras varios años de estudio e integración) la implantación de un nuevo proyecto educativo incorporando la transformación digital de forma integral a través del denominado European Valley, un programa único en Europa que se adapta a las exigencias del siglo XXI y complementa el sistema educativo tradicional, al que asimismo se refiere en profundidad Emma Pérez en esta entrevista.

PREGUNTA.- Tanto el Colegio Europeo de Madrid (CEM) como la Escuela Infantil Europea BEBIN son pioneros en trabajar siguiendo el programa educativo basado en la estimulación temprana de Glenn Doman, ¿qué impulsó a iniciar este proyecto hace ya 25 años?

RESPUESTA.- Hace aproximadamente 28 años, diferentes medios de comunicación, especializados en educación,  informaban de lo importante que era el desarrollo cerebral en los primeros años de vida. En 1991 AMEI, Asociación Mundial de Educadores Infantiles, convocó en Vitoria a algunos de los investigadores más reconocidos en este ámbito, entre ellos Glenn Doman.

Para entonces, Martine (la fundadora del colegio) y yo ya conocíamos el Instituto Evans Thomas de Philadelphia, especializado en el desarrollo del potencial humano. Nosotras trabajabamos en  Madrid y Barcelona, respectivamente, con grupos de madres y padres interesados en esta propuesta educativa. En 1993 nos conocimos y comenzó la adaptación de esta metodología de estimulación temprana a la realidad española y a la escuela infantil, pues los padres cada vez estaban más informados de la importancia que tenían esos primeros años de vida en el futuro de sus hijos.

 P.- ¿Cuál es, realmente, el valor diferencial del modelo educativo del CEM frente a otros centros?

R.- Nosotros desarrollamos  un modelo enseñanza-aprendizaje en el que respetando los ritmos de maduración neurológica de nuestros alumnos y en un entorno altamente afectivo y lúdico, ofrecemos múltiples oportunidades de aprendizaje a través de todas las vías de acceso al cerebro, que son los sentidos. Los niños vienen a BEBIN a jugar, que es la forma natural de aprender, sin embargo, los educadores y maestros infantiles van a trabajar sobre una programación previamente estructurada y contrastada, en función de las demandas de los niños.

P.- Una de las últimas novedades incorporadas al programa de ustedes es el proyecto European Valley, ¿cómo y cuándo surge el mismo?

R.- La creciente incorporación de las TIC’S en el entorno escolar nos hizo pensar en que la “clase de informática” ya no era ni innovadora, ni suficiente para dotar a nuestros alumnos de herramientas educativas de futuro, por ello pensamos en la necesidad de un laboratorio digital que apoyase los múltiples proyectos que se generan desde cada asignatura y en todos los niveles educativos, desde infantil hasta bachillerato.

P.- Su finalidad es dotar a los alumnos de las herramientas para entender y experimentar la tecnología, así como el aprendizaje de su uso para la configuración real y práctica del futuro, ¿cómo se han adaptado a este proyecto?

R.- Ver, por ejemplo, cómo disfrutan los alumnos de Primaria recorriendo el cuerpo humano con unas  gafas 3D de realidad virtual, es muy gratificante y efectivo, pues es mucho más apasionante que ver el dibujo del cuerpo humano, así como explicárselo en una aplicación de la Pizarra Digital Interactiva.

P.- ¿Dónde y cómo se dan estas clases y a qué materias y cursos se aplican?

R.- En el Colegio Europeo de Madrid contamos con European Valley, un espacio físico único destinado a este proyecto, nuestra Aula de Inmersión Digital, que está totalmente adaptada a este proyecto educativo y a la transformación digital que actualmente vive nuestra sociedad.

P.- Hay empresas que han querido apoyar esta iniciativa, como por ejemplo el Corporate Innovation Center de Telefónica y la universidad U-Tad,  ¿qué cree usted que es lo que les hizo creer en European Valley?

R.- Sin  ninguna duda, European Valley es un proyecto educativo revolucionario y al ser pioneros en el mismo, las empresas tecnológicas quieren apoyarlo. La finalidad es preparar a los alumnos para el futuro profesional que les espera y éste va a estar íntimamente relacionado con la tecnología, algo que a las empresas del sector, por supuesto, les resultará beneficioso.

P.- Sin duda, es un modelo revolucionario, ¿cree que tarde o temprano todos los colegios deberán adoptar uno similar? ¿Por qué?

R.- Aunque creemos que esto tendrá un proceso lento y que será difícil que todos los colegios puedan crear un proyecto como este, no tenemos ninguna duda de que en unos años, de un modo u otro, todos los  centros escolares tendrán que adaptar su proyecto educativo a las tecnologías de la información y la comunicación, pues el futuro  profesional, en la mayoría de los campos, depende de ellas.

P.- Por último, es importante destacar que el Colegio Europeo de Madrid siempre tiene presente la solidaridad y su colaboración con la Fundación Carpio Pérez es constante. ¿Cómo se ha relacionado European Valley con ello y cuál es el grado de compromiso de los alumnos?

R.- Como centro educativo, con responsabilidad social, uno de nuestros objetivos prioritarios es transmitir a nuestros alumnos valores de solidaridad, compromiso y convivencia tanto con sus compañeros en el día a día, como con personas que viven a miles de km y que, realmente, lo necesitan. Nuestro compromiso con la Fundación Carpio Pérez es constante porque admiramos la labor que desarrollan y con European Valley no podíamos dejar esto de lado. Durante hace varios años estamos trabajando para cubrir las necesidades primarias de alimentación y salud de  la población Masai de Eretore en Tanzania. Uno de los objetivos de este curso es dotarlos de los aparatos tecnológicos necesarios para su autoabastecimiento energético.

El grado de implicación de los alumnos es del 100%, ellos son conscientes de que ayudar a los demás es esencial y es un valor que, en nuestro colegio, aprenden desde el primer día.

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