La dieta vegana no es más saludable que la mediterránea

El desconocimiento y una planificación inadecuada puede conllevar carencias de algunos nutrientes esenciales, lo que puede dar lugar a problemas de salud

Se estima que el 3% de los españoles son vegetarianos. De ellos, una tercera parte no sólo excluye de su alimentación cualquier tipo de carne y pescado, también todos aquellos productos de origen animal como huevos, leche y sus derivados. Es la dieta vegana, que cada día cuenta con más adeptos. Sin embargo, no está exenta de riesgos, sobre todo en los niños, pudiendo interferir tanto en su desarrollo físico como intelectual.

La Dra. Mamen Palomo Domingo, nutricionista del Servicio de Endocrinología y Nutrición de los Hospitales Universitarios HM Montepríncipe y HM Torrelodones, da las claves de este tipo de alimentación.

Las personas que siguen una dieta vegana se alimentan exclusivamente de alimentos de origen vegetal. Este tipo de alimentación, explica la Dra. Palomo, implica un alto consumo de verduras, carbohidratos complejos y fibra, por lo que tiene un efecto cardiosaludable. Cada vez son más las personas que optan por este tipo de alimentación. Esto tiene su reflejo en la oferta gastronómica de los restaurantes, que en los últimos años han ido incorporando platos sobre todo vegetarianos, pero también veganos. Lo mismo sucede con los supermercados, en cuyos estantes ya no es inusual encontrar ingredientes destinados a la elaboración de estas recetas.

¿Es saludable?

“Una dieta vegana bien planificada puede ser igual de saludable que la dieta mediterránea. Pero ser vegano no es más saludable”, afirma la Dra. Palomo. Además, advierte, la vegana “es una dieta compleja que requiere altos conocimientos y la supervisión de un nutricionista”. El desconocimiento y una planificación inadecuada puede “conllevar carencias de algunos nutrientes esenciales, lo que puede dar lugar a problemas de salud”.

Para que sea saludable, la dieta vegana debe planificarse adecuadamente e incluir una gran variedad de alimentos que nos ayude a conseguir el aporte de nutrientes necesario. Estos son los alimentos y las recomendaciones que, según la Dra. Palomo, debe incluir toda dieta vegana:

-Alimentos de origen vegetal ricos en calcio y hierro.

-Frutas y verduras ricas en vitamina C para favorecer la absorción de hierro.

-Exposición al sol, como fuente de vitamina D.

-Suplementación de vitamina B12.

-Alimentos que contengan grasas poliinsaturadas omega 3.

-Hidratos de carbono integrales para evitar un exceso de azúcares simples.

Los riesgos

Los riesgos de la dieta vegana están asociados al déficit de algunos nutrientes esenciales. Las carencias y problemas más comunes son:

-Vitamina B12: no se encuentra en alimentos de origen vegetal, por lo que los veganos requieren suplementación. Su carencia puede dar lugar a anemia perniciosa.

-Calcio: su déficit puede dar lugar a problemas en huesos y dientes e incluso alterar las funciones musculares y nerviosas.

-Hierro: su absorción se ve limitada con respecto a la de quienes consumen carne o pescado, pudiendo dar lugar a anemia ferropénica.

-Vitamina D: su presencia en pocos alimentos de forma natural puede verse agravada por una dieta vegana, siendo fundamental para la absorción del calcio. Su carencia durante las etapas de desarrollo puede dar lugar a raquitismo y en la edad adulta a osteoporosis. Si no hay una correcta exposición al sol, se recomienda suplementarla.

-Ácidos grasos omega 3: la principal fuente de omega 3 son los pescados azules, aunque también puede encontrarse en vegetales. Su carencia puede afectar a las funciones cerebrales, visuales y a la salud del corazón.

-Proteínas: las proteínas vegetales tienen un valor biológico menor que las de origen animal, es decir, son menos completas, por eso, es necesario conocer cómo combinar los diferentes vegetales. Su carencia puede dar lugar a problemas asociados a la deficiencia de aminoácidos esenciales.

Niños veganos

En el caso de los niños, la Dra. Palomo subraya que esta dieta conlleva demasiadas limitaciones y, por tanto, no es la más adecuada en esta etapa de la vida. “La opción más saludable para niños y adolescentes -afirma- es aquella que incluya la mayor variedad de alimentos posible. Cuantas menos restricciones, mejor”. En su opinión, “una dieta mediterránea adaptada al estilo de vida y actividad física de cada persona es la mejor opción para mantener un estado de salud óptimo”.

No obstante, en aquellos casos en los que los padres sean veganos y quieran que sus hijos sigan este tipo de alimentación, recomienda que se opte por opciones menos estrictas como la dieta ovo-lacto-vegetariana, que incluye el consumo de huevos y lácteos. Además, añade, han de tener en cuenta la suplementación de los nutrientes que no se encuentren en los alimentos consumidos. “Un déficit de calcio, vitamina D y proteínas de alto valor biológico podría afectar al crecimiento y, un déficit de omega 3, a su desarrollo intelectual”, concluye.

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