Cantábrico (Los dominios del oso pardo)

Cantabria es una de las regiones más bellas de la península ibérica. Su singularidad natural, cultural y paisajística tienen un valor que son patrimonio de la humanidad. La película documental recién estrenada en los de cines de España, refleja con intensidad la fauna y flora que habitan en el interior de este bello territorio. Un viaje al lado más salvaje y puro del instinto animal.

La historia: Con el oso pardo como protagonista principal, nos adentramos en territorio cantábrico para conocer sus costumbres, sus hábitos y sus fases reproductivas. Además, nos acompañan en este espectacular viaje, animales tan diversos como el lobo ibérico, el rebeco, el gato montés, el urogallo o el salmón que navega a contracorriente por sus cristalinos ríos.

La crítica: El cineasta español Joaquín Gutiérrez Acha (Guadalquivir) es el encargado de dirigir este espectacular largometraje documental, en el que se han utilizado cámaras de ultra alta definición que son capaces de trabajar a la prodigiosa cifra de 1500 fotogramas por segundo. La excelente música compuesta por Pablo Martín Caminero y la estilizada fotografía realizada por el mismo director de la película, completan una parte técnica que solo puede calificarse con un rotundo y merecido sobresaliente.

Y aunque artísticamente se pueda bajar algo la nota por la idealización y la falta de crítica hacia los destrozos del hombre en los territorios afectados, esto no menoscaba el gran interés que genera esta producción que pasa directamente a ocupar un lugar muy destacado en la historia del documental español. La propuesta, es la historia de un territorio que va desde el mar Cantábrico hasta la cordillera Cantábrica, asemejándose esta a una gran muralla montañosa y que se extiende a lo largo de más de 400 kilómetros en el norte de la península ibérica. Además de en la comunidad de Cantabria, el rodaje se ha extendido por las zonas montañosas de Castilla y León y por los frondosos bosques de Asturias convirtiendo la filmación en un clímax de aires norteños.

El relato está narrado al compás de las estaciones del año, como ya se hiciera en la cinta documental francesa Les Saisons e incluso en la oscarizada La La Land.

Esta hábil manera de narrar, nos sitúa temporalmente en el invierno de salida, para tras el paso de los demás periodos, volver a cerrar en la estación nevada con la promesa de una nueva primavera por venir. Si tuviera que quedarme personalmente con alguna temporada visualizada en el documental, me quedaría con el otoño que es el tiempo de los regalos en el bosque cantábrico. Nueces, bellotas y castañas endulzan la vida de los animales salvajes antes de la llegada del duro invierno. Pura poesía visual y acústica.

Pero sin duda, lo más importante de esta historia es el reparto que es el absoluto protagonista del documental. El actor principal es el oso pardo ibérico del que quedan unos 200 ejemplares aproximadamente. Tras muchas campañas a favor de su conservación, se ha conseguido recuperar una especie que estuvo muy cerca de desaparecer de la península ibérica y que aún hoy en día afronta numerosos problemas para su supervivencia. Las aventuras y desventuras de una madre y sus oseznos son el hilo conductor para adentrarnos en un mundo donde la hibernación da paso a una primavera de cría, en la que los cachorros afrontarán sus primeros pasos en el bosque.

El lobo ibérico con las 70 manadas que pueblan la cordillera Cantábrica tiene un papel bastante destacado en el reparto de la producción. Precisamente aquí, es donde la cinta es poco eficaz en la denuncia de las matanzas de lobos que hay por parte de los “cazadores”, con las ominosas batidas que se producen en la actualidad. Se echa de menos un toque de atención con mayor fortaleza del que se produce. En todo caso, las imágenes obtenidas son de un indudable valor y alcanzan su cenit con la caza de un ciervo por parte de una de las manadas. Os dejo un enlace al blog del profesor Emilio Valadé donde explica con más detalle esta cruel situación del Hermano Lobo.

El rebeco ibérico es el tercer protagonista destacado de la película y es el animal con más equilibrio en las cumbres de la cordillera Cantábrica. Es un bóvido con características morfológicamente parecidas a las de la cabra y su singularidad radica en que habita en zonas de alta montaña y en terrenos muy escarpados gracias a sus poderosas pezuñas. Los fotogramas rodados en las cumbres nevadas justifican por si mismos el precio de una entrada a la sala de cine. Maravilla a vista de pájaro.

El gato montés es el personaje más pillo y espabilado del reparto. Sus peculiaridades y su caza, mantienen a salvo el terreno de la expansión desmesurada de los roedores que habitan la zona. Junto con los movimientos del armiño, con su blanco pelaje y su corazón latiendo a 350 pulsaciones por minuto ponen el toque gracioso y entrañable a la propuesta. A colación con este último animal, se relata la anécdota de que los antiguos reyes lucián capas confeccionadas con las colas de 400 armiños que eran sacrificados para tal fin. Una triste historia que emparenta con los actuales abrigos de visón.

El resto de animales e insectos aparecidos en pantalla y que merecen mención especial serían el urogallo cantábrico, el pájaro carpintero, la víbora de Seoane, la mariposa hormiguera, la araña Pisaura y el salmón atlántico. Respecto a la flora, merece atención singular la planta carnívora conocida como el Rocío del Sol o Drosera y que para atrapar a los insectos utiliza una melaza que los atrae hasta ella para ser devorados. Las imágenes vuelven a hablar por si mismas. Como anécdota, se cuenta que Charles Darwin dijo lo siguiente de estas plantas: “Hoy por hoy, me importa más la Drosera que el origen del resto de las especies del mundo”. Una auténtica máquina de matar por supervivencia.

En conclusión, nos encontramos ante un cine documental de alto calado que depara momentos de auténtica belleza natural. Narrada con la envolvente voz en off de Luis Ignacio González y utilizando un lenguaje muy rico en los juegos de palabras, la propuesta es un fenomenal documento histórico que universaliza en el séptimo arte un territorio de una exuberancia natural tan rica como es el ‘Cantábrico‘ con mayúsculas.

  • Nota: 9/10.
  • Nacionalidad: España
  • Dirección, guión y fotografía: Joaquín Gutiérrez Acha.
  • Narración: Luis Ignacio González.
  • Música: Santi Vega.
  • Duración: 101 minutos.
  • Estreno España: 31/03/17.

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