Valdemorillo vuelve a su tradición en una Semana Santa que resucita esfuerzo y emociones para llevar la Pasión a pie de calle

Con el esfuerzo, especialmente el de la veintena de costaleros que el Viernes Santo portaron a sus hombros y sin relevos el paso del Jesús Nazareno, con su más de medio millar de kilos, a lo largo de las más de dos horas y media en las que se prolongó el recorrido del Vía Crucis, con sus catorce estaciones, impresionando a cada nueva ‘levantá’, y también la emoción, presente en instantes como el que brindó Noemí Rodrigo, con esa saeta cantada a la Soledad ya en la noche del Sábado, Valdemorillo alentó su Semana Santa, volviendo tras los pasos de la tradición.

Y es que todo acompañó para el mejor desarrollo de los tres desfiles procesionales que llevan la Pasión a pie de calle en esta Villa. Y así, conjugando el sentimiento religioso con la expresión cultural, la permanente implicación de la Hermandad de Santísimo Sacramento y la presencia de los muchos vecinos que, con su participación, dan sentido a los distintos cortejos, el municipio volvió a ‘resucitar’ las imágenes propias de estas fechas.

Ya el viernes Santo, la tarde fue avanzando acompañando el pueblo al Nazareno en una comitiva que incluyó a penitentes descalzos y a los músicos de la Banda de La Tenería, que nuevamente pusieron con brillantez el acompañamiento musical a cada una de estas procesiones. El color de túnicas y capuchones cambió ya en la segunda de las citas, que siguiendo el mismo itinerario, hizo visibles los blancos capuchones y túnicas negras para escoltar, a la Señora de la Soledad, portada bajo palio. Y el broche final volvió a plasmarse en la vistosa y simbólica estampa que brinda cada año, en plena Plaza de la Constitución, el encuentro del Resucitado y la Virgen, acompañado, por sus respectivos cortejos, el de hombres y el de mujeres. Y éste último, además recuperando para la ocasión el principal eje urbano, enlazando Balconcillos con Ramón Gamonal y La Fuente, para hacer escenario de estas vías la celebración de este Domingo de Resurrección en el que culminó una Semana Santa que ha sabido reunir así tanto el acertado hacer de la Hermandad del Santísimo.

Como el esfuerzo costalero, culminando al bailar el paso de la Soledad, con todo su peso, a las mismas puertas del templo parroquial, con los acordes de la Tenería, las voces del Coro Polifónico en los oficios religiosos, y la propia colaboración municipal plasmada en la labor de la Policía Local, sumándose también el apoyo de Protección Civil. Y, por supuesto, la presencia vecinal, fundamental para el lucimiento de esta importante vertiente de la tradición local.

Y a todos ellos se hace llegar ahora el agradecimiento del Consistorio, expresado en nombre de la Corporación por la alcaldesa, Gema González, quien junto a otros miembros de la Corporación compartió marcha junto los distintos pasos. Un gesto con el que los valdemorillenses arroparon, un año más, el trabajo seguido con tanta dedicación por parte de esta Hermandad, que con sus más de doscientos miembros, cuida hasta el más pequeño detalle para que cada vez luzca más la Semana Santa y cobre su particular sello local.

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