¿Qué seguro de coche contratar?

En los tiempos que corren contratar un seguro como instrumento financiero contribuye a mitigar la incertidumbre económica en la que vivimos inmersos. Se trata de firmar con una compañía de seguros una póliza, equivalente a un contrato, que puede ser de múltiples tipos, de manera que, como contrapartida de un importe económico acordado y que abonamos como tomadores del seguro, nos garantizamos que, si tiene lugar la incidencia por la que nos hemos asegurado, recibiremos un pago que cubrirá o compensará el daño o la pérdida cubierta por la póliza.

Son muchas las clases de seguros existentes aunque los personales y los materiales suelen ser los más demandados. Los primeros se refieren a seguros de vida, de accidentes, de enfermedad o decesos. Entre los más populares de los materiales se encuentra el seguro de coche, que cubre la responsabilidad civil en la que todo conductor y dueño de un vehículo puede incurrir en el caso de que sea culpable de un accidente de tráfico. Una de sus modalidades, la del Seguro a Terceros, es obligatoria y en este supuesto las compañías aseguradoras atienden los daños que se producen al otro conductor afectado, sus acompañantes y los ocupantes de nuestro propio coche, plenamente protegidos por la póliza, como también el vehículo del otro conductor u otros bienes.

Ahora bien, más allá del denominado Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil en la Circulación de Vehículos a Motor, a cuya contratación obliga la legislación vigente y que implica la imposición de sanciones económicas severas por parte de la Guardia Civil de tráfico u otros agentes de tráfico a quienes circulen sin seguros de coche, también cabe suscribir seguros conocidos como A Todo Riesgo, con los que no debemos preocuparnos de nada, ya que cubren también los daños personales.

Los seguros coche A Todo Riesgo ofrecen en un solo producto todas las coberturas de las que disponen las compañías aseguradoras. Son recomendables cuando uno acaba de comprarse un automóvil o tiene un coche muy lujoso. Ahora bien, a partir del cumplimiento de 5 años de antigüedad del vehículo, no compensa formalizar este tipo de pólizas porque en esas condiciones las aseguradoras apenas pagan un poco más del valor de mercado del automóvil, por lo que si se tiene un accidente con el mismo, podrían no cubrir los daños de reparación de ser éstos graves.

Entre el seguro de vehículos A Terceros y a el A Todo Riesgo hay no obstante dos modalidades intermedias, como el seguro A Todo Riesgo con Franquicia y el seguro A Terceros Ampliado o Combinado. Éste puede cubrir por ejemplo daños en las lunas del automóvil, el robo del coche o su incendio. Adicionalmente puede abarcar la gestión de multas y el asesoramiento jurídico, entre otras coberturas.

El seguro A Todo Riesgo con Franquicia incluye un importe que paga el asegurado en caso de accidente hasta un tope establecido (franquicia). El resto de gastos por daños propios que se produzcan corren por cuenta de la compañía aseguradora.

En todo caso es conveniente informarse bien de las características y detalles de cada tipo de seguro antes de decantarse por una u otra póliza para contratar finalmente la que mejor se ajuste a nuestras necesidades.

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