“Cambiar o morir”, advierte un informe sobre el futuro de la ayuda humanitaria

Presentado en Madrid el informe “El futuro de la ayuda”, encargado por Acción contra el Hambre a la Red interagencial de analistas regionales (IARAN, por sus siglas en inglés), que pone en relieve la necesidad de reconfigurar el sistema de la ayuda humanitaria en un mundo cambiante

Imagen de archivo tomada en Níger

En un escenario marcado por la crisis global de refugiados, conflictos cada vez más complejos y enquistados y violentos desastres naturales, el informe El futuro de la ayuda: las ONG internacionales en 2030 advierte de los cambios de mentalidad y prácticas que las organizaciones internacionales deben realizar para seguir ayudando de una forma eficiente a quienes lo necesitan”, explicaba anoche en Casa Árabe Eilidih Kennedy, una de los analistas del IARAN durante el acto de presentación.

“Sabemos ya que en los próximos 15 años habrá una tendencia creciente de migraciones masivas, inequidad y desastres naturales. Para hacer frente a las necesidades que todo ello provocará hay que empezar a planificar ahora, y hay que hacerlo con un pensamiento renovado”, aseguraba el director de incidencia y relaciones institucionales de Acción contra el Hambre, Manuel Sánchez-Montero.

El cambio de poder y recursos del norte al sur, el proteccionismo creciente, la impregnación del nacionalismo en las políticas occidentales, la necesidad de financiación más flexible y de largo plazo para las organizaciones que trabajan en las crisis y la innovación en los perfiles profesionales de la ayuda son algunos de los retos que recoge el informe.

“De aquí se desprenden algunas necesidades claras para las organizaciones internacionales, como la necesidad de que revisen sus sedes principales para convertirlas en proveedoras de servicios de apoyo y se reconfiguren para ser capaces de desplegar respuestas de “emergencia” que pueden durar más de una década, como lo muestran los ejemplos de Somalia, Sudán del Sur, Siria o Irak”, explicaba Kennedy. El informe señala también la necesidad de concertar cada vez más esfuerzos con otros actores que pueden prestar una ayuda con gran eficiencia y adaptabilidad, como el sector privado, grupos religiosos, sociedad civil o Ejércitos.

La IARAN es un consorcio de universidades y grandes organizaciones internacionales, entre ellas Acción contra el Hambre.

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