Entregan 35.000 firmas en la Asamblea de Madrid para exigir “Ningún niño sin terapia”

Exigen a la presidenta madrileña Cristina Cifuentes que tome medidas para acabar con esta situación de desamparo que sufren miles de familias

Grupo de jóvenes participantes en un campamento de verano organizado por la Asociación Madrileña de Espina Bífida

Pablo Aúz García, padre de una niña que padece espina bífida, ha recogido más de 35.000 firmas en change.org/DerechosDiversidadFuncional solicitando a la Comunidad de Madrid más protección para los niños con diversidad funcional, las cuales ha registrado el pasado día 18 en la Asamblea de Madrid antes de la celebración del Pleno Monográfico sobre atención a menores y protección de la infancia. Estuvo acompañado por la Asociación Madrileña de Espina Bífida, la Federación Española de Espina Bífida, la Plataforma de Atención Temprana de la Comunidad de Madrid y la Asociación Ningún Niño sin Terapia.

“Aiuri es una niña de dos años, feliz, sonriente, alegre. Le gusta bailar, los animales, la música… Como a cualquier niño de su edad. Tiene espina bífida, un 76% de grado de discapacidad reconocida y desde hace unos meses se desplaza en silla de ruedas”. Así comienza el texto de la petición de Pablo Aúz García, padre de Aiuri y promotor de la campaña Change.org/DerechosDiversidadFuncional.

Con su campaña, iniciada en junio de 2016, Pablo Aúz está reclamando a la Comunidad de Madrid más atención para los niños con diversidad funcional y una Ley específica que garantice su protección.

“Por si los padres de un niño con discapacidad no tenemos suficiente con las intervenciones quirúrgicas, ingresos hospitalarios y revisiones médicas a las que somos sometidos”, lamenta Pablo Aúz en su petición, “la Comunidad de Madrid y otras administraciones públicas se encargan de poner todo tipo de trabas y obstáculos en el camino para conseguir la igualdad de nuestros hijos.”

“Estos obstáculos”, añade, “podrían ser salvados si desde el momento en que nacen nuestros hijos el aparato burocrático concediera a estos niños las ayudas que les corresponden”. Se refiere a los reintegros de gastos por material ortoprotésico o por desplazamientos, a más profesionales y material adaptado en las escuelas infantiles o a la accesibilidad de parques e instalaciones públicas, entre otras.

Mañana, en la Asamblea de Madrid, Pablo Aúz registrará las más de 35.000 firmas que ha reunido hasta la fecha. Le acompañarán la Asociación Madrileña de Espina Bífida, la Federación Española de Espina Bífida, la Plataforma de Atención Temprana de la Comunidad de Madrid y la Asociación Ningún Niño sin Terapia.

Atención Temprana

La atención temprana es el conjunto de intervenciones –fisioterapia, logopedia, psicología, etc.- que tiene por objeto dar respuesta lo más inmediata posible a las necesidades que presentan los menores con trastornos en el desarrollo o en riesgo de padecerlos. La detección y tratamiento precoz son muy importantes para conseguir el mejor desarrollo en estos niños, con alteraciones y trastornos como trastornos del espectro autista, retraso madurativo o parálisis cerebrales, entre otros.

Situación en Madrid

Los servicios de atención temprana en Madrid son muy deficitarios. Estimamos que sólo 3 de cada 10 niños con necesidad de atención temprana reciben tratamiento en la red pública de centros. Según estimaciones basadas en datos del INE, solo en la Comunidad Madrid los niños con potencial necesidad de atención temprana podrían ser entre 25.000 y 33.000. En 2018 la red pública de centros (concertados) sumará 3.340 plazas. Eliminando casos que no derivan en necesidad final, 7 de cada 10 niños se quedarían fuera del sistema: o lo pagan los padres si pueden o, simplemente, no reciben ningún tratamiento.

Existen, en Madrid y también en el resto de CCAA, problemas en la detección de los casos de riesgo, listas de espera en la valoración y para acceder a la red de centros concertados donde se realizan los tratamientos. Además, los niños que consiguen entrar en el sistema y recibir tratamiento lo dejan de hacer cuando cumplen los 6 años. Sin embargo, sus necesidades se mantienen en la gran mayoría de los casos.

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