Autoentrevista Filosófica, V

Toda afirmación o frase o negación, toma una serie de elementos, y deja otros, a unos, les otorga más valía y a otros menos. La cuestión es que todo el mundo tiene ideas y conceptos, percepciones, deseos y pasiones, metas y fines sobre todo y en todo. Pero la cuestión es saber, de todo el supermercado de ideas y percepciones, cuales son los más verdaderos y los más bondadoso, y por tanto más útiles, para uno mismo y para los demás, para ahora y para mañana.

P. Se siente uno defraudado como pensador y filósofo.

R. Lamentablemente sí, y sí en distintos horizontes, puede que el mundo académico y del resto de filósofos y de la filosofía, no valoren, ni mucho, ni poco, tu trabajo. Es decir, no existe toda la elaboración filosófica, sea buena o mediocre, que has realizado durante décadas. En segundo lugar, no existe un filósofo, que no intente lleve la filosofía que cree es más verdadera, a la práctica, aunque modestamente, intente esa inserción o materialización o cristalización.

Dicho más modestamente, ampliar sus horizontes de verdad y de bondad, en su vida, y no solo en sus ideas, en lo que expresa. Y por lo general, el filósofo o pensador, entendido de ese modo, se siente solo o sola en el mundo. Esta es la realidad.

P. Se sienten tristes.

R. Supongo que no todos, pero muchas personas que se dedican seriamente a la filosofía y al pensamiento, que no quieren imponer a nadie nada, pero que quieren hacer un objetivo la libertad de pensamiento como vocación profunda, se sienten tristes y entristecidos, porque se le cierran muchas puertas.

Hoy, vivimos en un mundo, o eres de los míos o estás contra mí, o estás contra los otros, un tipo de otros o una ideología o sector social, o no estás conmigo. Y el pensador y el filósofo, hoy diríamos el científico social, profundo y esencial, se da cuenta que la verdad, no solo está en un lado del camino, sino que puede tener todo el mundo su pequeña verdad. El problema es aunar y sintetizar todas.

P. Ser un filósofo o pensador en provincias, como siempre se ha dicho, debe ser cómico trágico.

R. La verdad, si ocupas, un puesto en el mundo académico o de la enseñanza o profesional, la situación es pasable. Ocupas un lugar en el organigrama de la sociedad, y todo el mundo entiende más o menos, que te ocupas de ideas y de pensamientos, que la mayoría no entienden, igual que no entendemos de alta economía o de matemáticas o de física o de medicina. Pero si te dedicas a ello, y vives y sobrevives de un trabajo no académico o no de la enseñanza, la vida es bastante difícil, es bastante difícil, y en provincias aún más.

Porque al final, un filósofo es, modestamente un librepensador, no va en contra de nada, ni de nadie, pero toma de todos los sitios. Y hoy, como siempre los librepensadores sobran en todos los sitios.

P. ¿Hoy, me está diciendo que ser un pensador o filósofo, hoy es un comedia bufa, una tragedia o ambas cosas a la vez?

R. Lamentablemente si lo es, todo el mundo cree saber de los temas que se dedica la filosofía, y de alguna manera todo el mundo tiene opiniones, pero que todo el mundo tenga ideas y opiniones, de algo, no quiere decir, que sepa de algo, yo puedo tener ideas y opiniones de automovilismo, pero no soy un mecánico del automóvil. Todo el mundo tiene ideas de filosofía, pero no todo el mundo sabe lo suficiente de filosofía. Igual que en cualquier tema de la vida. Lo que sucede es que la filosofía impregna toda la realidad, toda la humanidad, toda la sociedad, lo más profundo del ser humano y lo exterior. Porque como se dice, son orientaciones de sentido…

P. Tiene usted ideas equivocadas.

R. Creo que todos tenemos, pero tenemos que vivir con nuestras ideas y conceptos, que han venido o hemos aceptado por multitud de razones. Pero tenemos la obligación, cada uno en su medida, de irlos perfeccionando, o dicho de otro modo que sean mejores, más verdaderos y mas bondadosos, y por tanto, más útiles para nosotros mismos, y para los demás.

P. ¿Se considera usted un filósofo o un pensador de la filosofía o un filósofo o…?

R. La realidad es que eres, en parte lo que te consideras, y en parte, lo que los demás te consideran. Si los demás no te consideran filósofo, porque no ocupas puesto profesional de filosofía, sea en la enseñanza secundaria o universitaria. Es muy difícil que tú acabes considerándote a ti mismo. Pero por otro lado, si tú realizas y buscas soluciones matemáticas, y las expones a los demás, tengas mayor o menor recepción eres un matemático, aunque sea el último de la fila. Por tanto, es obvio y evidente, que entre otras muchas cuestiones trato cuestiones esenciales, con la metodología, o combinación de metodologías filosóficas. Por lo cual, modestamente, puedo y debo considerarme filósofo, aunque sea el último de la fila. Aunque todo lo realizado, y publicado, modestamente enseñado a los demás se pierda con el tiempo, o ya esté en proceso de destrucción.

P. ¿Qué piensas de los demás filósofos o pensadores de la filosofía o escritores de filosofía o escritores en general…?

R. Que cada uno hace lo que puede, igual que yo, cada uno intenta, espero hacer con la mejor voluntad, por el bien de todos y de la misma persona, hace lo que puede…

¿Ahora cada uno hace lo que debe, o debería hacer lo que debería hacer en la filosofía? ¡Esto es otra cuestión quizás para otro día…!


Autor: Jesús Millán Muñoz – http://twitter.com/jmmcaminero  © jmm caminero (22 enero-02 marzo 2018 cr).

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