Prácticas tradicionales en torno al agua y cultura del lino

El 1 de junio, el Club Clístenes de Galapagar invitó al biólogo David Martín Carretero, de Tenada del Monte, ambos pertenecientes al Observatorio para la Conservación del Patrimonio de la Sierra de Guadarrama, a que nos presentara su libro ¨Ecos del agua en la Sierra de Guadarrama¨.

Es el primer libro de la colección Conocer para Conservar, resultado de más de 10 años de investigación y recopilación de información a través del testimonio de nuestros mayores,  sobre el manejo, uso y distribución del agua, ecología, cultural-etnográfico e histórico, fuente de sustento y actividad de una cultura ancestral.

Habla de las 7 caceras que recorrieron en la provincia de Segovia, o canales que se hacen para que el agua fluya con equitatividad a los pueblos para riego y abastecimiento; de la hacendera, o costumbre que había un día al año de trabajar todo el pueblo por el bien común, limpiando las caceras y acabando de fiesta compartiendo comida; de los pastores del agua que cuidaban del mantenimiento de las caceras y del buen uso de las aguas; de molinos y otros ingenios; de toponimia; de los primeros documentos escritos sobre el aprovechamiento en común y usos de corrientes de agua, que datan de 1221, de piedras con historia y de los protagonistas, tanto habitantes del pueblo, como de las charcas, pozas, espesuras espinosas, prados, huertas, linares, dehesas y fresnedas.

Libro escrito con gran sensibilidad y deseo de divulgación, interpretación y mantenimiento, tanto de la naturaleza, como de la historia de esta cultura. Estos conocimientos son vitales para la conservación de nuestras áreas protegidas, a ambos lados de la Sierra de Guadarrama.

En la actualidad, el estudio se está ampliando a más localidades de la vertiente segoviana y también se ha iniciado la recogida de información de la vertiente madrileña, para poder hacer una comparativa y estudio de los usos tradicionales del agua en toda la Sierra de Guadarrama. El estudio se financia con las ventas del libro y urge la rapidez en entrevistar a los mayores del lugar que practicaban estas tareas tradicionales, debido a su avanzada edad, pues la información se transmite de manera oral.

El 5 de octubre, David volvió a darnos una charla, ¨Cultura del lino en la Sierra de Guadarrama, un patrimonio olvidado¨.

No hace falta irse a lugares remotos para descubrir cosas, contactar con los últimos indígenas o pobladores de un determinado lugar, que guardan la esencia de una cultura en desaparición. A escasos kilómetros de Segovia puedes descubrir costumbres congeladas en el tiempo, a la última generación que ha cultivado el lino (que ha durado 750 años), a alguien que ha trabajado los viejos telares que antes existían en casi todos los pueblos, que todavía sigue practicando el arte de injertar tradicionalmente los frutales, que guarda en un mapa mental todos los rincones y topónimos, o que usa determinada planta para curar dolencias.

Descubrir los tesoros que se guardan en los pajares, detenidos a veces en los años 50 del siglo XX, como si estuvieran esperando la vuelta a aquellos tiempos, antes que la emigración y la modernización del campo dieran la puntilla a la vieja, pero más rica agricultura.

Nos mostró las viejas herramientas con las que se trabajaba el lino, trajo semillas y nos explicó cómo se hacían las madejas retorciendo las hebras, cómo se tejía y nos mostró algunas labores de diferente finura.

Los asistentes disfrutamos con las historias y el entusiasmo  con que David las transmitía, de manera oral, como sus informantes y por un momento, me pareció ver a la Bella Durmiente pinchándose con el uso de la rueca.

Gracias David, magistral lección que me dejó con una sensación agridulce, de ver cómo evolucionan las tendencias y que la historia, se perderá con sus protagonistas.


Pilar Iznart, miembro del Club Clístenes de Galapagar, que pertenece al Observatorio para la Conservación del Patrimonio de la Sierra de Guadarrama

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