Mi obra maestra: La comedia inteligente y el arte contemporáneo

La historia: Renzo (Luis Brandoni) es un pintor que tuvo un enorme éxito en la década de los 80 del siglo pasado. Ahora, y en pleno siglo XXI, no vende un solo cuadro y vive aislado en su desvencijada casa en la ciudad de Buenos Aires. Es entonces, cuando Arturo (Guillermo Francella), que es su galerista, le consigue una oportunidad de oro para volver a resurgir de sus cenizas pintando un cuadro por encargo para un gran empresario. Pero el huraño carácter del veterano artista lo complicará todo y lo que en principio debía ser una obra maestra en forma de lienzo, da lugar a numerosos enredos en los que se verán involucrados su joven novia, su discípulo (Raúl Arévalo), e incluso sus animales que conviven revueltos en el hogar de Renzo.

La crítica: Una vez más el cineasta argentino Gastón Duprat, apoyado en esta ocasión desde la producción por su inseparable Mariano Cohn, ha vuelto a lograr una excelente película como ya lo hiciera en las fabulosas El ciudadano ilustre o en Todo sobre el asado.

En Mi obra maestra nos encontramos con una comedia dramática o mejor dicho con una tragicomedia que es un término que se acerca más a la perspicaz y sarcástica mirada que nos ofrece un guión original sobresaliente firmado por Andrés Duprat. Este nos regala sonrisas sin descanso, carcajadas en ocasiones y sobre todo un inmenso divertimento a través de unos cuidadosos diálogos que convierten a la producción en cine con mayúsculas y consolidan al cine argentino como vanguardia en Hispanoamérica. ¡Existe el cine fuera de Hollywood y esto lo demuestra!

La película esta divida en tres capítulos o actos dramáticos que sin ser presentados como tales hacen las veces de presentación, desarrollo y desenlace de una manera perfectamente sincronizada. En el primer acto vemos como es la vida del artista en la actualidad, y entrevemos como lo fue en su pasado. En el segundo acto vemos las consecuencias de su irresponsabilidad que le llevan casi a la indigencia y en el desenlace, nos encontramos ante una sorpresa narrativa de tan alto calado que lo mejor es no desvelar absolutamente nada para quien no haya visto la propuesta la pueda disfrutar en toda su intensidad y de una manera virginal en la sala de cine.

Lo que si podemos comentar es que la historia esta fundamentada sobre dos pilares. En primer lugar vamos a ver una poderosa y eficaz crítica hacia el mundo del arte contemporáneo y las burbujas económicas que se alcanzan con obras pictóricas (abstractas o no) que solo parecen entender unos pocos iluminados en el mundo de la pintura. Y el otro pilar sobre el que se asienta la producción es una conversación y reflexión sobre la amistad, ya sea esta desinteresada o por motivos mercantiles. Para ello demos una pinceladas sobre los protagonistas de la historia.

Luis Brandoni (No sos vos, soy yo) nos regala una de las mejores interpretaciones de lo que va de año de 2018 con un personaje loco, divertido, a veces frustrado y a veces genial, que siempre despide una inmensa ternura al agarrarse a un pasado que jamás volverá pero del que él se siente muy orgulloso. Hablamos del idealismo reflejado en un personaje que se nutre de los mundos de Berlanga, Fellini o incluso con algunos rasgos salvajemente tarantinianos. Pero si Brandoni está tremendo en su personaje, no le anda a la zaga el genial Guillermo Francella (Corazón de león), que le da una estupenda réplica como su representante y galerista en un personaje donde se fusionan mensajes en torno a la amistad/paternidad, la ambición, el engaño pero siempre con la lealtad como premisa más importante. Destacar también al actor español Raúl Arevalo (El aviso), en un papel secundario pero que tendrá todas las claves de la resolución del conflicto planteado en un tramo final apoteósico.

Hay que destacar en la producción la magnífica fotografía del maestro Rodrigo Pulpeiro y las excelentes localizaciones llevadas a cabo por el equipo de arte comandado por Cristina Nigro. En  el prólogo de la filmación nos sitúan en la cosmopolita Buenos Aires, sus calles y sus gentes. En el posterior desarrollo cabe destacar una visita a Río de Janeiro y a su vanguardista Museo de Arte Contemporáneo. Y en la etapa final de la filmación, nos transportan a la provincia argentina de Jujuy donde la belleza agreste, hipnótica y multicolor del paisaje suponen un verdadero plus siendo este retrato contenido y nunca continente.

Mi obra maestra es en mi opinión la mejor película hispanoamericana del 2018 y en sí misma lleva escrita la definición de lo que es la verdadera comedia inteligente. Aunque mi función no consiste en recomendar películas, sino en emitir mi humilde juicio crítico, en esta ocasión voy a hacer una excepción y estoy en condiciones de garantizar que la entrada a la sala de cine o el adquirir la película en las plataformas habituales, será una inversión muy rentable en términos cinematográficos. En definitiva, Gastón Duprat, Mariano Cohn y el libreto de Andrés Duprat, nos regalan un largometraje perfectamente sincronizado, exacto y circular en su cierre final.

Nota: 9/10.

  • Nacionalidad: Argentina.
  • Dirección: Gastón Duprat.
  • Guión: Andrés Duprat.
  • Reparto: Luis Brandoni, Guillermo Francella,
  • Raúl Arévalo, Andrea Frigerio, María Soldi.
  • Música: Emilio y Alejandro Kauderer.
  • Fotografía: Rodrigo Pulpeiro.
  • Duración: 100 minutos.
  • Estreno España: 16/11/2018.


Autor: Miguel Pina

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