Las prótesis de pene, alternativa eficaz para un determinado grupo de pacientes con disfunción eréctil

Este trastorno es una de las causas más importantes de depresión y ansiedad en el varón

La disfunción eréctil es sorprendentemente común. Según el estudio de la Asociación para la Investigación en Disfunciones Sexuales en Atención Primaria (AISD-AP), realizado sobre 3.600 hombres en toda España, el 42,68% de los varones acude a consultas de atención primaria por problemas de erección de distinta gravedad. Además, se calcula que para 2025, en menos de una década, afectará a 322 millones de hombres en el mundo. Las causas son múltiples, factores psicológicos, farmacológicos, neuronales, hormonales y vasculares, entre otros. Estos últimos son las más frecuentes en la madurez.

La disfunción eréctil puede afectar negativamente a la relación de pareja provocando un desequilibrio relacional y, eventualmente, una desestructuración de la relación, no sólo sexual sino también de pareja. Además, los pacientes con disfunción eréctil presentan una gran cantidad y variedad de enfermedades asociadas, la mayoría de índole cardiovascular. La prevalencia de estas enfermedades es mayor conforme aumenta la gravedad de la disfunción eréctil.

Aproximadamente, un tercio de los pacientes no responde a medicamentos específicos. Más allá de los tratamientos farmacológicos, actualmente existen dos alternativas con evidencia científica comprobada: las inyecciones intracavernosas y la opción quirúrgica con la prótesis de pene.

“Las prótesis de pene son muy efectivas. En España se realizan más de 800 intervenciones al año, aunque el número de personas que se podrían beneficiar de estas técnicas es muy superior, ya que, como indican los últimos datos, casi uno de cada cuatro hombres sufre disfunción eréctil. Pese a su buen resultado, los españoles recurren diez veces menos que los norteamericanos a esos implantes”, ha manifestado el doctor Juan Ignacio Martínez Salamanca, Urólogo del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda.

Los implantes son unos cilindros de silicona o bioflex (sustancia biocompatible), de estructura anatómica, que se introducen en los cuerpos cavernosos del pene, “y producen la rigidez necesaria para una buena y adecuada relación sexual”, destaca. “En nuestro centro utilizamos las prótesis más innovadoras que hay en la actualidad y pueden provocarle una erección siempre que sea propiciada por el paciente, que deberá accionar para ello una bomba colocada en el escroto. Después de tener una relación sexual, el paciente podrá desactivar la prótesis mediante un botón y el pene regresará al estado de flacidez”, añade el experto.

La eficacia de las prótesis es muy alta. Más del 85% de los pacientes que la han probado están muy satisfechos y afirman que volverían a operarse de nuevo. “Además, la aparición de la disfunción eréctil es un síntoma que alerta de que puede haber una enfermedad cardiovascular, por lo que, en días como hoy, en el que celebramos el Día Europeo de la Salud Sexual, tenemos que animar a ir al médico y perder el prejuicio a contar que se tienen problemas de erección” ha concluido.

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