Los años más bellos de una vida: un amor inolvidable

Jean-Louis (Jean-Louis Trintignant) es un antiguo piloto de carreras que pasa los últimos años de su vida en una residencia de ancianos. Y aunque él está perdiendo parte de su memoria no hay un solo día de su vida que no recuerde a Anne (Anouk Aimée). Ella fue la mujer que marcó su vida en un breve pero intenso romance que mantuvieron cincuenta años atrás. Una mañana Anne aparece en el geriátrico para conversar con Jean-Louis. ¿Cerrarán las heridas que tenían pendientes? ¿Prenderá de nuevo la llama del amor? ¿O todo quedará en un sueño otoñal?

En el año 1966 se estrenaba la icónica película francesa ‘Un hombre y una mujer’. El film dirigido por Claude Lelouch está considerado como uno de los filmes europeos más románticos de esa década. Obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes y dos Oscars de la Academia. Uno fue para el gran guión firmado por el propio cineasta y por Pierre Uytterhoeven. La otra estatuilla fue la de Mejor Película en Habla no Inglesa. La película hoy reseñada supone la continuación de aquella historia con los mismos protagonistas en el reparto principal.

Para situarnos de manera adecuada en el contexto histórico del filme de 1966, y con ello en este de 2019, quiero recordar la génesis de la historia con brevedad. Anne, por aquel entonces, era una joven que después de enviudar conoce a Jean-Louis y este hecho supone un revulsivo en su vida. Pero el doloroso recuerdo de su marido, más el carácter mujeriego de su nuevo amor, impiden el avance de la relación. Un emotivo abrazo en una estación de tren dejó un final abierto en el film primigenio. Ahora, en ‘Los años más bellos de una vida’, aquella escena final encuentra una bellísima resolución.

La presentación de la película es una maravilla tanto en la parte sentimental como en la parte técnica. Hablamos de una secuencia de veinte minutos de duración, sin cortes y por lo tanto rodada en tiempo real. En ella, se produce el rencuentro de los antiguos amantes con una conversación que se siente como un testimonio vital del cineasta y de los protagonistas. Se funden personajes y actores. El buen cinéfilo solo puede permanecer absorto y embelesado ante la potencia de los diálogos.

El largometraje, por consiguiente, se siente más como una fusión de ambas películas que como una secuela. De hecho, el cineasta recurre de manera muy acertada a intercalar flashbacks por lo que no será necesario haber visto la cinta de 1966 para disfrutar de la actual. De esta manera, la película funciona de manera independiente conjugando dos épocas de una manera maestra.

Para el recuerdo quedan secuencias en que los antiguos amantes salen a pasear en automóvil por la campiña francesa, otras en las que hay reencuentros con los hijos de ambos, e incluso buenos golpes de humor a cuenta del deterioro cognitivo y la sexualidad en la tercera edad.

 

Todo en el preciosista filme francés pasa por un debate en torno a la juventud, a la vejez, y a los errores o aciertos que se cometen en la vida. También está muy presente la sombra del Alzheimer y sus consecuencias para el conjunto de la sociedad.

En 1966 la excelente actriz francesa Anouk Aimée fue nominada al Oscar por su sutil interpretación en la precuela de ‘Los años más bellos de una vida’. Tal vez, en la próxima gala de los Premios Cesar de la Academia de Francia, vuelva a estar nominada por este regalazo de interpretación. Por cierto, y aunque cinematográficamente sea irrelevante, sigue siendo una mujer tan bella como ya lo era en ‘Un hombre y una mujer’.

Sin embargo, al actor galo Jean-Louis Trintignant el transcurso del tiempo parece que le ha hecho más daño. De hecho, en una escena de la película en la que se mezclan realidad y ficción, él le pregunta a Anne qué porque él está tan viejo, y ella tan guapa. La respuesta que da ella es graciosa y sencilla: «Será por el maquillaje». En cualquier caso, gran interpretación también para el veterano actor francés.

Una breve, pero intensa, aparición de Mónica Bellucci interpretando a una hija fruto de los avatares amorosos de nuestro protagonista completan un reparto bien balanceado.

Además de la preciosa fotografía en tonos pastel de Robert Alazraki, cabe destacar una banda sonora que es un lujo para coleccionistas y/o melómanos en general. Compuesta por Francis Lai & Calogero también cuenta con canciones interpretadas por Nicole Croiselle. La música consigue que la emoción sea una constante en la filmación. El tema central de ambas películas se sigue interpretando con asiduidad en los conciertos de música de cine.

Los años más bellos de una vida es un lujo tanto por su forma como por su mensaje. Con este filme el cineasta galo Claude Lelouch nos regala una lección de cómo hacer cine de manera muy sencilla. Además, nos deja con enormes ganas de ver su próximo filme que será el número cincuenta de su longeva carrera. Disfruten del cine y de este amor para la eternidad.


Nota: 8/10.

Nacionalidad: Francia.

Título original: Les plus belles années d’une vie.

Dirección: Claude Lelouch

Reparto: Jean-Louis Trintignant, AnoukAimée, Tess Lauvergne, Mónica Bellucci.

Guión: Claude Lelouch, Valérie Perrin.

Música: Calogero, Francis Lai.

Fotografía: Robert Alazraki.

Duración: 90 minutos.

Estreno Francia: 22/05/2019.

Estreno España: 13 de septiembre de 2019.


Autor: Miguel Pina

 

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