Bajar la mirada o contener la respiración

Vísperas de impulsar la Conferencia Mundial del Clima con una asistencia prevista de unos 1500 representantantes de medios de comunicación

Foto: Oimheidi

Tenemos la sensación de que los lectores identifican mayormente el título-objetivo anterior, (Conferencia Mundial del Clima) que el asignado mediante sigla por la Organización: (CEOP-25), por lo que nos referiremos en los próximos días en la forma del primer término.

Pero hablemos de la sensación que se respira a escasos días de la inauguración, donde el ambiente de interés resulta más cálido en el País de acogida, a tenor de la expectación despertada en la Prensa, que a través de la política imperativa asignada como anfitrión benefactor.

Y es que no vale llamarse a quimeras, ya que la mayoría de los representantes de los Países, se encontrarán atados de pies y manos en cuanto a soluciones, siempre controladas por las mismas Potencias.

Y es que de nuevo el sentir quijotesco tan español y porque no decirlo, internacionalmente mucho más famélico que el personaje de Cervantes, ha promovido aquello tan políticamente útil de acudir en “auxilio de un supuesto vencedor Institucional”, que necesitaba en estos momentos de cuidados intensivos, ante el riesgo de un fracaso previo de no celebrase la Conferencia.

¡OBJETIVAMENTE, EL GESTO SE DEBERÍA SITUAR POR LA ONU EN EL HABER DE ESPAÑA!

Realmente, las medidas a adoptar deben basarse, si todo va a discurrir en dirección del interés del Planeta, actualmente en caída libre de depresión y pesimismo, en parte, gracias al concepto de pago de peaje sobre el claro auto favorecimiento de las potencias económicas, alardeadas y lideradas por los grandes inductores que vienen sometiendo a la masa mundial.

El Planeta tiene hartazgo de actitudes no de actuaciones, y, arde (no se trata de un eufemismo) en deseos de opinión pública de palpar acciones comprometidas, no inacciones.

Por ejemplo, como primer Artículo, y siempre todos ellos, sujetos al espacio disponible y duración de lectura de unos 2/3 minutos, citaríamos, dirigidas a los Gobiernos, medidas, que ya se conoce su existencia y también su coste, a paliar los efectos y aumentar el control y efectos de los Gases Invernadero, ante un cambio climático tan sumamente real que afectará a futuras generaciones.

Existen anaqueles repletos de trabajos científicos que lo atestiguan y aportan soluciones y obligan a valorar soluciones.

No deberíamos volver a soportar “acuerdos de mínimos”; “promesas y más promesas” “aplazamientos de obligaciones económicas, finalmente incumplidas”, etc. que no cabe duda, tendrán lamentablemente fecha de caducidad para algunas poblaciones.

Pensemos, que continúan desapareciendo ecosistemas, y especies de animales y arbóreas, que repetimos, se extinguen.

¿Y por qué no referirse a la desaparición de determinadas algas en los mares o los arrecifes de coral, además de desforestaciones, desertización y un sinfín de situaciones, las cuales se encuentran en la mente del lector, sobre las cuales abundaremos durante las jornadas venideras?


Jesús Antonio Rodríguez Morilla
Doctor en Derecho (Cum Laude)
Diplomado en Estudios Avanzados U.E.
Caballero de Mérito por Real Orden Noruega
www.modificadosobraspublicas.com

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