La estabilidad, clave para el niño acogido

La estabilidad del entorno del menor en familia de acogida es esencial porque favorece a la salud emocional y física del niño, según el catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla, Jesús Palacios. Corrobora que los profesionales como él, que trabajan en temas mentales, dan mucha importancia a la estabilidad familiar, a la relación con amigos y compañeros del niño. Afirma que hay que priorizar las medidas permanentes a las temporales en la búsqueda de soluciones para los niños que son separados de sus familias biológicas por graves problemas.

“Son pequeños que no tienen garantizada su situación jurídica, ni residencial ni psicológica o de vinculación como ocurre en el caso de las adopciones”.

Palacios ha  recordado que la estabilidad no significa que siempre se tomen las medidas perfectas por parte de las autoridades y profesionales, pero sí que permitan un buen desarrollo del niño. También ha ironizado sobre la perversión del sistema en España. Por un niño de acogida familiar de urgencia, por ejemplo, las comunidades autónomas pueden ofrecer a los padres de acogida 450 euros y si esa acogida se prolonga en el tiempo y pasa a ser de urgencia a temporal, la misma familia recibe 350 euros por el mismo niño y las mismas circunstancias.  Ha concluido el catedrático de Psicología Evolutiva que “acogimiento y adopción deben circular por vías cercanas pero paralelas, hay ocasiones en que deben cruzarse”.

MODELOS DE ACOGIDA: CANADÁ Y ALEMANIA

La profesora de la Universidad de Comillas, Blanca Gómez, ha hablado del `concurrent planing´ como forma de protección de menores. Se refiere a establecer dos procesos simultáneos para el menor acogido en familia tal y como ha apuntado Jesús Palacios: acogida pero sin cerrar la puerta a la adopción en el caso de que el retorno con la familia biológica sea imposible. Gómez asegura que este sistema está muy asentado en el mundo anglosajón y que en España podría ser inspirador en algunos aspectos. “Desde que un pequeño sale de su familia de origen se trabaja con él para un posible retorno y al tiempo, entra en el plan de protección “. Sin embargo, reconoce que la vuelta con los padres biológicos es muy baja.

En el IV Congreso de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar se ha analizado el modelo canadiense y alemán. Desde el primer país, Geneviéve Page, trabajadora social de la UQO-Universidad de Québec, ha explicado que el acogimiento residencial solo se contempla para adolescentes. Los menores de edad pasan apenas meses hasta que se les ubica en familia. Además, el sistema canadiense tiene como obligación definir un plan estable para los niños. En el caso de que el trabajo de retorno no dé frutos se abren dos vías: la acogida, pero con tutela de la familia y la posibilidad de adoptar.

Alemania es un país donde las asociaciones de familias de acogida son un auténtico poder fáctico. Ulrike Schulz, madre de acogida y miembro de la junta directiva federal de la PFAD Bundesverband der Pflege, ha hablado de la intensa labor que realizan a través de las oficinas de bienestar social, además de publicar una revista, ser activos en redes sociales, formar personal y convocar congresos. La fuerza del caso alemán, según Schulz, está en priorizar la situación personal y creativa de cada niño y ellos tienen derecho a que les expliquen qué va a  ser de su vida. Además ha explicado que las familias de acogida reciben gran ayuda de la Administración en educación o gastos extras.

Javier Múgica, psicólogo y terapeuta de familia-Equipo Aguintzari, ha comparado el modelo alemán con el español, reconociendo que nos queda mucho por hacer. “En nuestro país, el técnico decide cosas en relación con el menor, en Alemania no se pone nada en práctica sin la autorización de la familia biológica, la de acogida,  la Administración y  la información al menor”.  También ha insistido en que en España, la familia biológica se ve como un problema, pero debe ser parte de la solución. Ha resaltado Múgica que en el país germano, el tiempo de acogida sirve de cotización para la jubilación de los padres de acogida. Schulz ha reconocido que en Alemania les ha costado 20 años de peleas con las autoridades lograr esos apoyos.

Javier Múgica, psicólogo y terapeuta de familia. (Imagen: Inés Restán)

En la segunda jornada del IV Congreso Interés Superior del Niño de ASEAF se han analizado asuntos como `Acoger en el aula a la infancia con medidas de protección´ con Teresa Díaz Tártalo de ASEAF y el profesor de la Universidad de Sevilla, Jesús Jiménez-Morago; `Prevenir, gestionar las crisis y los procesos de ruptura en la adolescencia” y `El acogimiento y la mayoría de edad´.

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