La importancia del asesoramiento y el acompañamiento en la orientación escolar

Grupo de Psicoterapeutas de Pozuelo desarrollan una jornada técnica sobre la orientación escolar

En días pasados, Grupo de Psicoterapeutas de Pozuelo (GPOZ), una asociación de psicólogos especializados en la psicoterapia de niños, adolescentes y adultos dio lugar a un espacio de reflexión sobre “Orientación vs desorientación en los centros educativos”. El objetivo de esta conferencia consistía en estudiar los diferentes factores y medios que se ponen a disposición de los alumnos en la orientación escolar, considerando en todo momento aquello que influye en su entorno.

Marina Martínez-Cubells y Carlos López Algaba, ponentes de esta jornada comenzaban subrayando este propósito: “la orientación se convierte en desorientación si no tomamos en cuenta todos los factores que influyen en el aprendizaje”. A esta introducción, se sumó la importancia del acompañamiento a los alumnos durante su trayectoria escolar, así como respetar sus ritmos, sus fallos y aciertos y sus emociones, ya que, tal y como afirmaron, la conjugación de estos elementos es una de las formas de la construcción de la autoestima desde la infancia. Y, además, puntualizaban: “es muy importante prestar especial atención a los alumnos que presentan inhibición, pasividad, desvitalización, etcétera, ya que, con el tiempo, pueden traducirse en actos contra sí mismos”.

El encuentro puso de manifiesto los pilares de la orientación: asesoramiento a la dirección, asesoramiento en la acción tutorial y asesoramiento a alumnos y familia, considerando además fundamental que los departamentos de orientación se compongan de al menos un psicólogo educativo o clínico, pero siempre teniendo en cuenta que «en un departamento de orientación escolar, un psicólogo no debería llevar a cabo intervenciones de índole clínico, pese a que esa fuera su especialidad de formación. En el área escolar, las intervenciones tienen que ser escolares», expresaron los conferenciantes. Así pues, los orientadores deben ser el nexo de unión y entendimiento entre miembros de la comunidad educativa (dirección, tutores, profesores), los alumnos y las familias de los mismos.

También se valoró la discreción de la figura del orientador y la capacidad de saber filtrar y discernir qué se debe de decir y qué no, elegir el momento para transmitir, y el respeto a la confidencialidad como claves en la labor de cualquier miembro de un departamento de orientación, dándole igualmente especial relieve al papel de escucha activa.

Por último, Martínez-Cubells y López Algaba nos dejaban una reflexión sobre dicha profesión: «el psicólogo del departamento de orientación tiene que usar sus conocimientos para rastrear posibles problemas emocionales ocultos en los alumnos, realizar derivaciones clínicas externas y ayudar en la búsqueda de los recursos que no pueden realizarse en el centro escolar.»

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