Las enfermedades que causan incapacidad permanente y generan el derecho a cobrar una prestación económica

Aunque en el momento de incorporarse al mundo laboral prácticamente nadie o muy pocas personas se plantean que podría llegar a sufrir una lesión, dolencia o enfermedad sobrevenida que le impida seguir trabajando, es conveniente saber que la incapacidad permanente es una situación en la que se ve inmerso un trabajador que no puede desarrollar su actividad profesional o laboral de modo normal como consecuencia de haber sufrido limitaciones o mermas anatómicas o funcionales graves, de modo que, una vez valoradas objetivamente, se prevé que sean de carácter definitivo. A tal fin la persona con incapacidad debe someterse al examen de un tribunal médico.

Entre las enfermedades causantes de incapacidad permanente, según los expertos del Grupo Médico Jurídico Durango https://www.grupomedicodurango.com/enfermedades-por-incapacidad-permanente, cabe señalar que para determinar la incapacidad laboral no existe una lista de las mismas de manera que se pueda deducir que, de padecer alguna de ellas, se podrá cobrar de forma inmediata y de por vida la pensión correspondiente, otorgada por la Seguridad Social. Ahora bien, sí se puede establecer que, dependiendo de la profesión concreta que desempeñe el afectado, podrán determinarse las enfermedades incapacitantes que en su caso le sean de aplicación.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que, aunque haya enfermedades o reducciones anatómicas que impidan desarrollar ciertas profesiones, ello no quiere decir que la persona en cuestión no pueda desarrollar otras. Por el contrario, hay enfermedades que, de padecerse y ser diagnosticadas, sí conllevan la declaración de incapacidad laboral permanente absoluta, como lo son las relacionadas con la salud mental. Un claro ejemplo de ello son los trastornos depresivos.

En todo caso hay una serie de enfermedades que son las que con mayor frecuencia causan incapacidad laboral permanente de un grado u otro, como la artrosis, la arteriosclerosis, enfermedades pulmonares, pérdida de visión, neuropatías, migraña, narcolepsia, cáncer, agorafobia, espondilitis anquilosante, hipoacusia, acromatopsia, acondroplastia, síndrome de Ménière, cardiopatías, enfermedad de Raynaud, propopagnosia, enfermedad de Paget, síndrome de Capgras, Isquemia arterial crónica, trastorno pulmonar, lumbalgia, insuficiencia renal crónica, etc.

Las arriba relacionadas son algunas de las múltiples enfermedades incapacitantes y, si bien quien las padece tiene derecho a cobrar una prestación económica al no poder trabajar como consecuencia de sus efectos, los procesos a través de los que se declara la incapacidad laboral permanente son largos y costosos. Además debe tenerse en cuenta que solamente se conceden el 30% de las solicitudes que se cursan al respecto, por lo que en una mayoría de ocasiones hay que acudir a la vía judicial para reclamación la pensión correspondiente. Conviene por lo tanto acudir a un equipo de profesionales que asesoren sobre el proceso al interesado y realicen un informe de viabilidad que ponga de manifiesto si, con un informe médico pericial, es posible demostrar que realmente se padece una discapacidad permanente de uno u otro grado.

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