Covid-19: Riesgo crítico en el uso de ventiladores clínicos

OPINIÓN - Carta enviada a Pedro Sánchez

Los riesgos intra-hospitalarios en medio de la crisis mundial del Covid 19 en relación al uso de los ventiladores clínicos y la temperatura semi-fría en las áreas de atención crítica son consideraciones urgentes una vez que se han evaluado por la ciencia los múltiples factores que pueden haber provocado la aparición de la pandemia prevaleciente y sus secuelas pero sin considerar del todo algunas de las causas no previstas mas alla del virus y posible responsables del incremento exponencial de fallecimientos en diversos paises.

El objetivo de este análisis es contribuir en lo posible a que la tasa de decesos hospitalarios en estos momentos de crisis de salud pudiese ser más baja y ello permita recuperar a mediano plazo la tranquilidad y la vida normal de las personas en todos los países así como encontrar los caminos más rápidos y efectivos para la protección interna y externa de la poblacion afectada.

Se reconoce el hecho de que existe una condición climática de temperatura intermedia en torno del planeta donde los brotes y trasmisión del virus golpeó en forma galopante y que está situada en cierta latitud y longitud en los paralelos de la tierra donde la temperatura ambiental en este periodo reciente oscila entre los 10 y los 20 grados centígrados. De ahí que el virus para su sobrevivencia o actividad letal en el ser humano se adapta mejor no solo a las regiones climáticas en dicha ubicación en el hemisferio norte sino también a condiciones hospitalarias que mantienen en su interior condiciones ambientales de humedad y temperatura semejante.

Es factible que en muchos hospitales se considere el tener una ambientación fría o seca según la temporada o de acuerdo al tipo de pacientes en internación, sin embargo en medio de la angustia nadie puede asegurar que algunas normativas anteriores o prestablecidas se apliquen de la misma forma para una situación nueva creada por un patógeno aparentemente nuevo como el Covid 19.

Se dice también que el 80 por ciento o más de los posibles afectados van a recuperarse por la dinámica propia de la infección con cuidados y reposo en casa, lo cual es cierto, como también es cierto que del 20 restante, el 5 por ciento puede tener un desenlace fatal dentro de los hospitales aunque esto quizá debido a complicaciones de otro tipo, entre ellas las que pueden ser provocadas por uso de respiradores cuya acción en el impulso de aire/oxígeno frío y seco tiene un efecto de alto impacto en pacientes críticos por sus desgastadas y casi desechas vías pulmonares, especialmente los alveolos bajo el diagnóstico de síndrome agudo respiratorio y/o el cuadro clínico de posible neumonía.

Junto con ello hay en algunos países alguna normativa errónea en la que se establece en forma contradictoria que la temperatura de un cuarto hospitalario en verano debe ser mayor a 25 grados C y en invierno menor a 25 grados C y de esta forma bajo el criterio excesivo de evitar infecciones bacterianas los hospitales de Europa y Estados Unidos con temperaturas interiores promedio en 20 grados o menor a los 25 grados no ayudan a la rápida recuperacion del paciente en fase 3 y en otro sentido es posible que los afectados en estado inicial aceleran su entrada al estado difícil, y en los que ya se encuentran en fase crítica los efectos yatogénicos de los ventiladores, la temperatura inadecuada intolerable y fría producen en forma paulatina resequedad en deterioro de sus tejidos pulmonares.

El conocido caso del gobernador de una provincia mexicana y quiza de muchos otros casos en el mundo podría ayudar a un mejor manejo clínico de los pacientes de grado intermedio en adelante: él decidio reposar en su casa desde que le fue confirmado el virus y con hidroterapia intensa y una tableta de control de fiebre conocida, controló el avance de la infeccion según sus palabras. Aquí se puede agregar que seguramente su dieta alimenticia fue más sana o alcalina que de costumbre, apoyada con tés y consomés calientes y también a que la temperatura ambiental promedio en el centro de México ha sido de unos 25 grados durante el día.

Vencer la fiebre inicial dentro de un hospital para los casos de Covid 19 implica re-valorar el prescribir un ventilador de entrada, pues en lugar de ayudar puede terminar por enfriar más las vías respiratorias y en todo caso habría que esperar a que la fiebre baje, adecuar la temperatura del área hospitalaria y entonces considerar de nuevo a cada paciente para no colocar los referidos equipos en aquellos cuyas vías respiratorias indiquen una afectación mayor al 50 por ciento de los tejidos internos, responsables de la inducción directa de aire a los pulmones.

Transcribo directamente una de las observaciones de riesgo publicadas entre otras sobre los efectos secundarios del uso intensivo de ventiladores:
“Se producen modificaciones en la distribución de los flujos pulmonares aéreo y sanguíneo, disminución del retorno venoso al tórax y reducción del gasto     cardíaco, con la consiguiente disminución, al menos temporal, de la perfusión de otros órganos. También son efectos comprobados la retención hídrica, menor eliminación de agua renal y aumento de la presión intracraneal”. Mechanical ventilation. Secondary effects. Iatrogenesis M. de Frutos Herranz, A. Indarte Boyero, T. Saldaña Fernández, Servicio de Medicina Intensiva. Hospital General Yagüe. Burgos / Archivos de bronconeumología, abril 1993.

En términos generales lo anterior significa una complicación generalizada de los balances y cantidades de oxígeno puro y nutrientes a casi todo el cuerpo con la subsecuente retención de líquidos, incremento riesgoso en la presión arterial en el cerebro y menor velocidad (ralentizacion) de regreso de la sangre no purificada o cargada de toxinas (venosa) a los pulmones para su sustitución por sangre oxigenada y en relación a la baja del llamado gasto cardiaco: sudoración en exceso, frialdad corporal, hipotensión y cianosis periférica reflejada en un color azulado de la piel por falta de oxigenación y todo ello muestra de un creciente estrés oxidativo con posible detección de tercer ruido, soplo cardiaco y taquicardia de consecuencias fatales.

Lo urgente ahora es no sobre-valorar el uso de los respiradores como si fuese la tabla de salvación en medio de una tormenta para intentar salvar a los pacientes que entran en fase de agravamiento sino permitir que una adecuada temperatura hospitalaria una vez sin fiebre permita al paciente una recuperación quizá más lenta pero más segura y buscar como ha sugerido recientemente el Dr A. Shushulin, reconocido epidemiólogo ruso, el uso de inmuno-estimuladores (nutrientes) diversos que en el caso de nuestra experiencia la bio-oxigenación celular de baja densidad con proteina antiviral de algas dna y oligo-elementos (actividad eletrolítica) en aplicación como inmuno-vacuna tricombinada oral, intra-muscular e intravenosa puede ser una parte importante de estos recursos para salvar vidas.

Tan importante es la ventilación dosificada solo en algunos casos como en mayor medida lo es la bio-oxigenación celular para tener un real efecto de combate al Covid 19 y a cualquier tipo de virus e infecciones oportunistas bacterianas y para permitir el mejor flujo sanguíneo renal y fisiológico de todos los órganos y sistemas logrando que la tasa de decesos por semana pueda disminuir hasta en un 50 por ciento y en la medida que se aplica el tratamiento integral se observa la evolución de cada paciente en lo individual y entonces apoyar en paralelo o con regulación vigilada el uso de los ventiladores de aire/oxígeno.

En este punto también pareciera que el mundo clínico olvida la propia capacidad mecánica de ventilación/oxigenación postural del cuerpo humano, donde el cierre de las axilas o su oclusión con los brazos de los pacientes hacia abajo permanentemente mantiene a los pulmones en compresión deprimida hacia adentro y no hay espacio para una mínima expansión/distensión de su volumen en el tórax que permita de mejor manera el flujo y reflujo de aire a traves de la respiración y la mejor asimilación del oxígeno natural y produciendo en contraparte una ventilacion anormal e inefectiva que se traduce en una medición errónea de la saturación de oxígeno corporal y el posible uso excesivo o anticipado de los respiradores clínicos.

Un turista común que se recuesta en la playa o en la hamaca de un centro recreativo no solo respira la brisa fresca o cálida con buen aporte de oxígeno ambiental o al nivel del mar sino también en forma inconciente coloca sus brazos hacia arriba o extendiéndolos hacia abajo de su cabeza favoreciendo la mecánica pulmonar que en el movimiento de expansión y distensión permite un mejor y mayor aprovechamiento del oxígeno, el mismo que en un 15 a 25 por ciento de cantidad adicional está haciendo falta a los pacientes ingresados en los centros hospitalarios por el Covid 19 o por otro tipo de padecimientos crónicos o degenerativos, aparte de facilitar la eliminación de algunas toxinas.

Clínicamente esta pre-condición no considerada en los protocolos de atención hospitalaria conduce a una modificación del equilibrio del aparato respiratorio semejante a una condición post-operatoria disfuncionante con bajos volúmenes pulmonares/hipoxemia, alteraciones de ventilación/perfusión, acúmulo de secreciones y riesgo crítico de sobre-infección respiratoria./ Fisioterapia respiratoria en el paciente post-quirúrgico; Rosa Villalonga V. Universidad de Belvitge, febrero de 2002.

El esfuerzo de algunos investigadores franceses por encontrar fuentes de oxígeno suplementario los ha llevado a buscar en estos días la posiblilidad de utilizar un gusano marino como último recurso para mejorar la absorción sanguínea de moléculas de oxígeno para los casos de Covid-19 dada la capacidad intrínseca de estos gusanos de fijar hasta 40 veces más el oxígeno que la hemoglobina humana. Esto en parte también para suplir el uso o deficiencia cuantitativa de los ventiladores mecánicos. Nuestras experiencias en el uso de algas reproductoras de oxígeno y cultivadas en un medio oxigenante antecede en varios años a esta propuesta y algunos estudios de diversos países sobre las proteínas de diversos tipos de algas dan certidumbre también de sus beneficios antivirales en contra del sars y otros virus en general.

Finalmente y al margen de la multiplidad de los recursos en operación desplegados para intentar contener la pandemia dentro y fuera de los hospitales, es recomendable reconsiderar el exceso en ciertas normas o recomendaciones restrictivas o limitantes que impiden a la gente no afectada acudir a las áreas ricas en oxígeno atmosférico, como son las playas, los bosques y el campo en lo general, ya que el sol y la acción de las plantas proporcionan oxígeno vital al ser humano y ello mejora el sistema inmune de cualquier persona, más aún en la medida que puedan relajarse algunas medidas la principal que debe permanecer al menos de tres a seis meses es el sacrificio y consumo de carnes de especies mayores, ya que también es en los frigoríficos y en el manejo ambiental de la misma donde los virus pueden alojarse.


Gerardo L. Ceniceros
Investigador en Ciencias de la Salud y Medicina Natural

Nota: los efectos secundarios también denominados yatrogénicos de los ventiladores mecánicos en detrimento de las afecciones de tipo respiratorio en lo general están  documentados por diversos estudios cuyo resumen se puede leer y encontrar en varias revistas y reportes del dominio público internacional.

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