Zapatero a tus zapatos

Carlos Machado

Me encanta mi país y a quien no le guste tiene dos opciones: “marcharse o irse”, yo me quedo. Pero me quedo por muchísimas cosas, entre ellas porque “Spain is different”. Esa frase de los años 60, cuando España se dio cuenta de su potencial turístico y que hizo del mismo su principal industria, nos hace a los españoles muy especiales. Especiales en cosas como para ver pasar a “personas” por edificios que llamamos Congreso y Senado, y quedarnos relativamente tranquilos porque los hemos elegido en unas urnas. Pero sinceramente me pregunto, ¿qué es lo que todavía tenemos que aprender los españoles de los países que también vienen eligiendo a sus representantes democráticamente?

Cuando veo y escucho noticias de otros lugares, que sinceramente me parecen que están a años luz de nosotros, alucino. Gobiernos que deciden en conjunto donar sus salarios a la lucha del coronavirus y no solo unas dietas. Gobiernos donde la comprensión entre sus componentes, siendo de la ideología que sean, deciden luchar unidos ante la pandemia mundial en la que nos encontramos. Gobiernos donde se dejan realmente asesorar por los conocimientos de expertos. Gobiernos donde no existen varios vicepresidentes, donde no sobran políticos como en nuestra querida España… Sinceramente no entiendo a nuestros representantes ni a nosotros mismos. Los políticos de un lado tomando medidas incomprensibles (no lo digo yo, lo dicen muchos profesionales de la medicina y expertos en pandemias) y los del otro lado opuesto, diciendo que no se están haciendo las cosas bien, pero eso sí, sin dar soluciones efectivas, lo que nos lleva a una incertidumbre abrumadora. Es muy fácil la crítica popular, pero muy difícil salvar, por falta de conocimiento y asesoramiento, una situación como la que estamos viviendo.

Las medidas que se están tomando en esta desescalada no son las más adecuadas para los entendidos en pandemias, aunque existen diversas contradicciones entre ellos: para unos “demasiado conservadora”, para otros “bastante razonable”, pero para la mayoría “insuficientes”. Según el Jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d`Hebron, Benito Almirante, este tipo de situaciones deben apoyarse siempre en cifras, pero cifras reales. También critica el desconfinamiento por franjas horarias: «Es un error fundamental, no hay nada científico que respalde esto. En la calle cabemos todos, lo que hay que mantener es la distancia social»; cosa que como estamos viendo mucha gente no la respeta para nada.

El pasado 22 de abril se publicó un vídeo de los doctores Dan William Erickson y Artin Massihi, trabajadores del Centro Médico Privado Accelerated Urgent Care en la ciudad de Bakersfield, California (Estados Unidos). En ese vídeo, comparan la situación actual COVID-19 con la gripe común y critican la medida del confinamiento como solución a la pandemia, ya que, “confinarse disminuye el sistema inmunitario». Sociedades médicas han criticado sus declaraciones después de convertirse en virales. Entre muchas de las críticas recibidas, dos de ellas estadounidenses, concretamente del  Colegio Americano de Médicos de Urgencias y de la Academia Americana de Medicina de Urgencia, publicaron un comunicado en el que coinciden en condenar las opiniones publicadas por Erickson y Massihi: “Estas reflexiones temerarias y no comprobadas, no son representativas de las sociedades médicas y son contradictorias con lo que la ciencia y la epidemiología saben actualmente sobre la COVID-19”.

Que las cifras están siendo positivas (según la información que nos están dando) pues esas son, pero de ahí a que la situación esté controlada hay un abismo. No es verdad que España (según el Gobierno) esté realizando más test que otros países. Pero al margen de esto, tendríamos que tener suficientes equipos de protección individual (EPIS) para todos los sanitarios; no se debería pasar de una fase a otra sin hacer pruebas a todos los casos sospechosos, así como el insuficiente control que está habiendo de los contactos de los pacientes dados de alta, a lo que se suma las poquísimas pruebas que se vienen realizando. Estas son algunas de las razones por las que la mayoría de los entendidos creen que no se está procediendo en consecuencia. Decir que a finales de junio vendrá “la nueva normalidad” como apuntan nuestros gobernantes, es ser muy optimista, ya que en las próximas semanas los hospitales recibirán una «oleada» de personas con otras patologías que no han sido atendidas durante este período, aumentando con ello la demanda hospitalaria. Hay que tener en cuenta la posibilidad de que, por la irresponsabilidad de algunos junto a la precipitada desescalada programada y sin control, se precipite otra subida de contagios, pudiendo llegar a ser incluso peor a la ya vivida. En consecuencia, probablemente nos encontremos en una penosa situación, ya que existen riesgos de un rebrote del virus como ha ocurrido en Singapur.

¿Que estamos viviendo un escenario económico al límite? Por descontado que sí, y no solamente lo estamos viviendo ya, sino que nos espera una crisis mundial probablemente muy superior a la del 2008. Pero la vida de un ser humano, para mí, tiene mucho más valor y esa no debería ser la causa para precipitar los acontecimientos ante esa situación económica. Seguro que se pueden tomar decisiones para evitar cualquier crisis, pero también es imprescindible que unos buenos gobernantes las hagan con un máximo de precaución, tomando todas las medidas necesarias y haciendo que se respeten.

Pero eso es otro tema que más adelante iremos viendo, ahora tenemos que reparar el calzado para poder seguir caminando. Pero mis zapatitos pienso llevárselos al zapatero de la esquina que ya tenía su taller hace muchos años, cuando yo aún era un crio como él y ya le veía ayudando a su padre y a su abuelo en la zapatería.


Carlos Machado
Periodista

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