Lanzar las campanas al vuelo

Carlos Machado

Esta frase casi siempre se utiliza para celebrar algo con júbilo, difundiéndolo con premura y tempranamente, Aunque en muchas ocasiones, el uso de esta expresión suele estar relacionado con una advertencia negativa, de modo que si alguien está celebrando algo que intuimos que puede terminar saliendo mal, le advertimos de que no lo celebre aún o de que no lance tan rápido las campanas al vuelo.

Tras la defensa del Ministro de Sanidad, Salvador Illa, en la que advirtió que «el peligro sigue ahí» y hay que continuar manteniendo todas las precauciones para contener la epidemia del coronavirus, el Gobierno ha conseguido sacar adelante el decreto con las medidas que regulan la “nueva normalidad”, con 265 votos a favor, 77 en contra y 5 abstenciones. Aunque el decreto insiste en las medidas de higiene, en la distancia interpersonal y en el uso de mascarilla el Español “is different” y personalmente, miedo me dan las imágenes que estos días veo en todos los medios de comunicación. Pero también se refiere el decreto, a los centros de mayores, haciendo hincapié en el refuerzo de la atención sanitaria y en las medidas preventivas. El hecho de profundizar en la necesidad de trazabilidad de los contactos de los contagiados, en la realización de pruebas PCR a todos los casos sospechosos y en el refuerzo de la producción de material de protección sanitario, también puede ser una buena medida.

Pero claro, ahora resulta que los madrileños, tenemos la culpa hasta de que elsol salga por el este. Según Rafael Simancas, en España hay cifras tan altas de contagiados y fallecidos por Covid-19, por Madrid: “En España, está la Comunidad de Madrid, que es la tercera región del mundo en letalidad por Covid y algo habrán tenido que ver esas últimas cifras de contagios y fallecidos en Madrid por la gestión del PP en la Sanidad Pública y residencias de mayores”. Con declaraciones de este tipo, no me extraña que estén apareciendo todo tipo de comentarios y “chismes” contra los madrileños. Me parece algo fuera de lugar, que nuestros políticos se dediquen a destruir y generar confrontación y desestabilización, cuando lo que en estos momentos se necesita, es la unidad de todos. La COVID19 no conoce fronteras políticas, administrativas o territoriales, ni conoce necesidades económicas, ni de intereses de partido. La COVID19 de lo que conoce es de contagios, muertes y situaciones inhumanas tremendas.

Lo que yo entiendo, es que, la situación no está como para lanzar las campanas al vuelo. La OMS sigue advirtiéndonos del peligro que están originando los nuevos brotes. Vivimos en una sociedad donde una persona contagiada, y sin aún saberlo, puede trasladarse al otro extremo del mundo en menos de 24 horas. Concebimos que el uso de mascarillas, higiene de manos y sobre todo la distancia social de al menos metro y medio, son imprescindibles. La actuación de los servicios sanitarios de ir a buscar los posibles casos antes de que los enfermos se presenten en una consulta o servicio de urgencias, es también una forma de frenar un posible brote. Lo más importante en estos momentos es la concienciación de todos; esa es, quizá, la fórmula ideal para minimizar los efectos de esta pandemia. No debemos perder el respeto a algo con un porcentaje tan alto de letalidad. Estamos hablando de una relación, según el gobierno, de un 1,14% de los IgG+ (tipo de anticuerpo que más abunda en el cuerpo) en nuestro país. Si tomásemos las indicaciones que la OMS indica a la hora de formalizarlos expedientes de defunción, estaríamos hablando del orden del 2,08%. Este nivel de mortalidad por un virus es algo para tener muy en cuenta. Aunque en España se haya tenido falta de información, mucha noticia oculta y un “engañoso” número de fallecidos en torno a la epidemia del CORONAVIRUS, los hechos son ciertos, y lo que hemos vivido en estos últimos cuatro meses no deberíamos olvidarlo tan fácilmente.

Es muy probable que nuestro nuevo “huésped” se quede con nosotros hasta finales de la primavera del 2022, y por hoy, un estudio de seroprevalencia nos da un resultado preocupante: solo el 5% de los españoles tiene anticuerpos frente al coronavirus.

Moderemos nuestra forma de vivir, por lo menos hasta que todo esto pase, seamos consecuentes con nosotros mismos y respetemos las medidas de la “NUEVA NORMALIDAD”, que, para lanzar las campanas al vuelo, ya tendremos tiempo.


Carlos Machado
Periodista

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