Lo cortés no quita lo valiente

Teletrabajo
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Carlos Machado

Este es un refrán que enseña que la buena educación no se riñe con el carácter valiente y decidido. Con ello, se quiere hacer ver el valor y la conveniencia de preservar las formas del trato cordial y agradable, independientemente de lo fuerte y «rebelde» que se considere la persona a sí misma.

¿Qué podríamos esperar para el próximo mes de octubre?

Esta pandemia, en principio no parece que tenga fin. En lo que nos queda de año y parte del próximo, la seguiremos teniendo presente. Es cierto que la intensidad de estos rebrotes, que podrían hacerse presentes entre octubre y mayo del 2021, serían muchísimo menos virulentos que el que hemos pasado. ¿Qué, para entonces exista una vacuna? con casi seguridad, pero lo cortés no quita lo valiente, y por mucho que seamos valientes, a la COVID-19, no habrá que perderle el respeto. Si bien es cierto que estos rebrotes, están valorados en un 50% de menor incidencia en la población, con relación al ya vivido, deberíamos sopesar varias cuestiones. El virus sigue circulando y tendremos contagios y fallecimientos durante algún tiempo más. Debemos extremar las precauciones y reducir el número, al mínimo posible de contactos. El mundo entero se prepara para la nueva normalidad y es en ese momento, en el que, mayor peligro existe, para posibles rebrotes de la COVID-19. Hay que ser conscientes de que, una persona puede poner todas las medidas de prevención que estén a su alcance, pero no por ello reducir el riesgo de contagio, si el resto de las personas que le rodean, no hacen lo propio.

El teletrabajo ha dado unos resultados asombrosos. Ante estos resultados, lo importante sería poder seguir manteniéndolo, pero en muchas ocasiones, no se puede llevar a cabo. En estos casos, lo ideal sería establecer turnos, mantener el teletrabajo en la medida de lo posible y usar mascarillas u otros elementos de protección, así como el evitar compartir material entre compañeros de trabajo.

Tenemos que ser conscientes, del grave golpe que ha sufrido la infraestructura sanitaria en nuestro país. Un nuevo “ataque” de la COVID-19 podría ser definitivo para perder la guerra, y esa situación podría acarrear muchísimas muertes, ya que los nuevos enfermos se encontrarían con un sistema sanitario debilitado que se vería obligado a priorizar entre las personas con coronavirus y otras especialidades, lo que, en consecuencia, dejaría indefensos a miles de personas afectadas por otras patologías.

Ahora se nos presenta otra cuestión. El director de UNICEF UK, Sacha Deshmukh, afirmó en declaraciones a The Guardian, que “Esta pandemia está teniendo consecuencias de largo plazo para todos nosotros, pero sin duda es la crisis global más grande y urgente que los niños han enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial. Incluso en el Reino Unido, los niños se enfrentan a la amenaza de un brote de sarampión y el cierre de las escuelas, esto está poniendo a los niños vulnerables, en mayor riesgo”. Según UNICEF, podríamos estar hablado de la muerte de más de 6.000 menores diarios en el mundo, a causa de la Covid-19. No hablamos solo de países del tercer mundo o en desarrollo, sino que este hecho ya se está produciendo en países desarrollados, como el Reino Unido.

El interés de precipitar la desescalada, para evitar una mayor crisis económica, también tiene sus consecuencias. EEUU, es el país que más muertos y contagiados tiene y es incapaz de frenar la pandemia por, precisamente, anteponer los intereses económicos a la preservación de la salud. En España, la Asociación Nacional de Empresas de Turismo Activo (ANETA) ya advirtió al Gobierno a finales del mes de abril de los riesgos que conlleva acometer la reapertura del sector de forma apresurada. En un comunicado expusieron su recomendación de “no precipitar el inicio de las actividades de las empresas del sector hasta implementar las medidas de seguridad sanitarias”. Sin embargo, lo importante, parece ser, es la economía, el dinero y las cuentas de resultados.

Ya sabemos que las comparaciones siempre fueron odiosas, pero por desgracia, no está demás vivir con ellas. Italia, que en esta pandemia ha sido nuestro referente, en este caso junto a Francia, nos muestran un claro ejemplo de “ejecución” económica. Mientras que, en España, como parece ser ya lo habitual, la Comisión por la Reconstrucción Económica y Social del Congreso está sumida y ralentizada, en un largo debate político, el comité de asesores y expertos económicos, que asesora al Gobierno italiano ya ha completado su trabajo y el Ejecutivo transalpino se prepara para debatir las propuestas, junto a miembros de la sociedad civil y de la oposición, de los “Estados generales de la Economía”. En Francia, Emmanuel Macron, también ha formado un comité de 26 economistas, para estudiar “los grandes desafíos” del país.

Si Pedro Sánchez hubiera querido escuchar el llamamiento de los economistas, habría tenido varios modelos entre los que elegir, ya que Francia e Italia tienen proyectos parecidos, pero no iguales: más académico y fundado en la contribución de economistas de renombre el francés, y más concreto y participado por el mundo de los negocios el italiano.

Esperemos que en esta ocasión no nos equivoquemos de nuevo, y por querer solucionar una crisis económica, tengamos otra crisis sanitaria, porque ya con la primera, hemos perdido muchas vidas.


Carlos Machado
Periodista

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