Crítica de Nomadland: La belleza narrativa de Chloé Zao se impone en los Oscars

La gran triunfadora de los Oscars 2021 ha sido Nomadland, que se ha llevado el galardón de Mejor Película, de Mejor Dirección para Chloé Zao y de Mejor Actriz para Frances McDormand

Foto: Walt Disney España.

La historia: Fern (Frances McDormand) es una mujer de 60 años que ha perdido su casa y su trabajo tras el colapso económico de una empresa en una zona rural de Nevada. Los hechos narrados sucedieron tras la crisis financiera provocada por la burbuja inmobiliaria de principios de siglo. Tras estos sucesos, Fern decide embarcarse en un viaje a través del Oeste viviendo en una caravana como un nómada en busca de su destino.

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Director/Writer Chloé Zhao at the Telluride from Los Angeles Drive-In Premiere of NOMADLAND. Foto cortesía de Searchlight Pictures. © 2020 20th Century Studios

La críticaNomadland está basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century de Jessica Bruder. El ensayo se editará en castellano con el título “País nómada. Supervivientes del siglo XXI”. Con estos mimbres la cineasta china-estadounidense Chloé Zao, directora de la mágica The Rider, se consolida como una de las más potentes narradoras del cine actual.

La cinta se presenta como un amplio retrato panorámico del espíritu nómada estadounidense. Para ello, sigue el rastro del trabajo migratorio estacional a través de los ojos de una mujer marcada por la pérdida. Perdió a su esposo, perdió su trabajo y perdió su hogar. Observamos su decadencia en contraposición a la grandeza del Oeste americano: desde las tierras baldías de Dakota del Sur hasta el desierto de Nevada y el noroeste del Pacífico. Pero en este proceso de duelo, Fern va ganando fuerza y encuentra su comunidad en las reuniones de otros nómadas a las que asiste para simplemente sobrevivir a la vida.

La narrativa se asienta sobre los prejuicios que existen sobre determinadas personas en los Estados Unidos. Hay discriminación por edades, etnias, sexos y un cierto rechazo a contar historias sobre personas mayores o personas que han acabado en la periferia de la sociedad renunciando por completo al sueño americano. La película, en cierta forma, es la negación del significado final de este sueño entroncando de manera maestra con Las uvas de la ira del maestro John Ford. Así es como observamos, a veces entre lágrimas, como nuestra protagonista, Fern, vaga por el Oeste americano trabajando en un centro de distribución de Amazon, en una planta de cosecha de remolacha azucarera, en la cafetería de una atracción turística y como limpiadora de un campamento en un Parque Nacional. Su odisea, que aparece como un lienzo pintado en medio de hermosos parajes, es el retrato perfecto de la decadencia estadounidense.

1Tras su Oscar por Tres anuncios en las afueras, vuelve a realizar una interpretación magistral que bien merecería otro premio de la Academia. Su personaje evoluciona en consonancia a la estructura narrativa propuesta. Al vivir en una camioneta, se ve cada vez más expuesta a la naturaleza: a su belleza pero también a su hostilidad que de manera paradójica aumentan su capacidad para reponerse y sanar de sus heridas vitales. En cierta forma, el espectador que consiga empatizar con Fern y su situación de especial vulnerabilidad, irá sanando con ella las cicatrices de su propio destino. Los demás personajes, también nómadas, buscan como ella su lugar en el mundo a través de un viaje de conocimientos y experiencias puestas en común a lo largo del filme. Fern encuentra su comunidad en las reuniones nómadas a las que asiste, que incluyen a Linda May y Swankie (nómadas de la vida real que se interpretan a sí mismos). Asimismo cabe destacar la semilla de una amistad romántica con Dave (David Strathairn) poniendo con ello un contrapunto emocional a una película cocinada a fuego lento.

El lirismo en la película también se muestra a través de la magnífica música que nos regala el compositor y pianista italiano Ludovico Einaudi. También cabe destacar la preciosista fotografía de Joshua James Richards que actúa como sujeto narrador fundamental en los enormes espacios abiertos del interior de los Estados Unidos. Un regalo a la vista.

Nomadland, por avatares del destino, llega en el momento perfecto para reivindicar el verdadero sentido que tiene el séptimo arte para ser vivido en su hábitat natural. Hablamos de un filme con amplias panorámicas, profundidad narrativa y con un libreto adaptado con rigurosidad.

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Chloé Zao, en definitiva, redibuja la idea del sueño americano y lo ve desde una nueva perspectiva: la perspectiva de una cineasta nacida y criada en una cultura completamente diferente. Aún así, no es un filme que hable solo sobre lo malo o lo bueno que puede ser el sueño americano. La película representa ante todo el poder del cine como perfecto vehículo cultural y emocional. El profundo y a la vez preciosista relato de Nomadland es el sueño en fotogramas con el que Chloé Zao llega a la cumbre con su apabullante lirismo cinematográfico. Hablamos de una película que por sí misma explica el sentido de ver cine en la sala de cine.

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Nomadland

Texto: Miguel Pina

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