Laura Valenciano explica en ‘La esfera emocional del cáncer’ cómo sobrellevar la enfermedad y hacerle frente

Durante décadas, el cáncer ha sido una enfermedad aterradora, tanto, que ni se suele pronunciar su nombre. Sin embargo, actualmente, gracias a los avances en la detección y los tratamientos precoces, la supervivencia ha aumentado significativamente, dando a los pacientes una perspectiva vital favorable. Pero no hay que olvidar que su diagnóstico no solo conlleva problemas físicos, sino que va acompañado de alta presencia de enfermedades psicopatológicas y síntomas como ansiedad, depresión y angustia emocional. Con el diagnóstico la vida cambia de forma repentina, sintiendo temor e indefensión, a manos del equipo médico, personal sanitario y de los tratamientos, generando incertidumbre sobre el futuro. También lo sufren sus familiares o allegados, quienes, en ocasiones, no saben cómo ayudar al enfermo y se pueden ver desbordados por la situación.

Este libro servirá de guía a pacientes, acompañantes y profesionales de la salud, acercándoles unas herramientas que les orienten para sobrellevar satisfactoriamente este camino, atendiendo a distintas cuestiones. Qué es el cáncer, su afectación psicológica, cómo actuar en caso de tener hijos pequeños, la sexualidad en la enfermedad, la religión y espiritualidad, problemas derivados como la depresión, ansiedad o las ideas suicidas o cómo afrontar la muerte son solo algunos de los conceptos que aborda el texto, sobre el que nos habla en profundidad a continuación su autora, Laura Valenciano Nadal, psicóloga especialista en clínica.

1¿Qué vamos a encontrar en este libro?

En este libro vamos a encontrar múltiples herramientas para hacer frente a determinadas situaciones que atraviesa la persona desde que se diagnostica la enfermedad hasta sea cual sea su desenlace, tratando de sobrellevar satisfactoriamente este camino, atendiendo a distintas cuestiones. Qué es el cáncer, su afectación psicológica, cómo actuar en caso de tener hijos pequeños, la sexualidad en la enfermedad, la religión y espiritualidad, problemas derivados como la depresión, ansiedad o las ideas suicidas o cómo afrontar la muerte son solo algunos de los conceptos que aborda el texto.

¿A quién va dirigido?

Este libro va dirigido a diversos colectivos entre ellos se encuentran:

1) Personas que padecen cáncer, permitiendo mejorar su dolor e incrementar el bienestar, haciendo desaparecer las emociones desfavorables y incentivando conductas más saludables para mejorar su estado. Esto incluye: reducir síntomas físicos y psicológicos; mejorar la calidad de vida del paciente; desarrollar estrategias de respuesta efectivas; hacer ver al paciente que la vida no gira entorno al cáncer; manejar emociones y pensamientos desagradables o modificar factores ambientales; y, comunicarse con familiares, amigos, pareja, estimulando el vínculo afectivo.

2) Pensado para los familiares o cuidadores ofreciendo recursos que lidien con las emociones de los suyos y las propias, además de cómo afrontar situaciones difíciles (cuando se recibe el diagnóstico, durante el tratamiento, en la atención domiciliaria, después del tratamiento y en la etapa final).

3) Destinado al personal sanitario que estén en contacto con pacientes, proporcionando medios para terciar ante tales eventos.

4) Por último, al público en general, tomando consciencia de la importancia del plano mental que permita mejorar muchas dolencias como puede ser un cáncer u otras enfermedades e inclusive esos momentos donde fluctúan trances de diferente calibre, y a los cuales, hay que intentar lidiar de forma racional para que no repercuta en el ser humano. El libro puede servir para aquellas personas que estén experimentando ansiedad, depresión, estrés o sentimientos como tristeza, ira, miedo, culpa, trauma y no sepan cómo gestionarlo. Por otra parte, se habla del suicidio, la sexualidad y el duelo, así como los tratamientos eficaces para afrontarlo de una manera sana.

¿Por qué leerlo?

Todos necesitamos recursos de calidad, prácticos, sencillos y dinámicos para tomar un aprendizaje haciendo frente al día a día.

En primer lugar, tiene un contenido que presenta una fusión de ideas, conceptos y métodos que permiten aumentar la comprensión, observación y reflexión sobre emociones que se dan ante una determinada enfermedad. Pero además, despierta sentimientos ocultos que hoy en día se suelen tapar y que son necesarios para poder sobrellevar el cáncer o cualquier otro aspecto de la vida que de forma instantánea o sucesiva cambia la visión, dando un giro en la vida y adaptándose ante tales demandas.

En segundo lugar, por su metodología donde se experimentará una serie de hechos pudiendo tomar decisiones desde la calma y serenidad, permitiendo tranquilizar a la persona y poder focalizarse en una realidad más llevadera, continuando, bajo otro prisma.

En tercer lugar, por su carácter práctico, se podría decir que da un “kit de supervivencia psicológica”. Cuando nos hacemos una pequeña herida, vamos rápidamente al botiquín que tenemos en casa, para buscar algo que pueda aliviar el dolor: limpiar la herida con yodo, protegerla con vendajes, y usar algunos analgésicos para aliviar el malestar… pero pocos de nosotros tenemos un kit de primeros auxilios para el malestar psicológico o emocional.

Para romper los tabúes relacionados con la salud mental, kits como los que se ofrecen en el libro son esenciales, pudiendo ser personalizados según las necesidades y preferencias. Poder hablar sobre lo que pasó y lo que se necesita es el primer paso para aliviar el sufrimiento. Pero una vez dado este paso, la persona precisa recursos para vencer cursos anímicos bajos y poder salir de donde se encuentra.

El cáncer está, lamentablemente, de actualidad con testimonios como el documental “Eso que tú me das” de Pau Donés o el anuncio de Julia Otero. ¿Cómo valora que estos personajes públicos hablen abiertamente de la enfermedad?

Pienso que la enfermedad abre nuevas puertas y me explico: la vida son etapas y experiencias que no siempre brindan los resultados que esperamos, se han de enfrentar eventos que no podemos cambiar, como la aparición de enfermedades. En éstas situaciones, si pensamos que no podemos hacer frente a la realidad actual, la frustración y la tristeza nos invadirán. Para avanzar es fundamental aceptar lo que nos está pasando. La aceptación es un paso indispensable para mantener la estabilidad psicológica, nos da cierta calma y fuerza, llevándonos a la asimilación o recuperación. En muchos casos, se cree que estamos aceptando una enfermedad, pero de hecho lo que se suele hacer es resignarse.

Las personas suelen confundir aceptación con resignación, por ello, en ocasiones, se niega a aceptar la enfermedad, y se piensa que si se acepta, se dará por vencida. Ante una situación, la resignación hará sentir impotencia (que no se puede hacer nada), por lo que se sitúan en el lado de “víctimas”. Quieren que la realidad sea diferente, como no es así, se lucha contra ella, generando resentimiento y dolor, manteniendo el contacto con el pasado.

Por el contrario, la aceptación abre puertas hacia la actuación. Supone comprender las situaciones de la vida, con sus pros y sus contras, requiriendo observación y comprensión de lo que ocurre, sin autoengaños. Se trata de aceptar independientemente de que guste o no, porque no tiene sentido negar lo que es, la realidad.

Testimonios como Pau Donés o Julia Otero abren puertas a ver la enfermedad desde otras gafas llamadas “realidad”. Cuando se acepta y no se esconde y además, se habla desde la honestidad, transparencia y eliminando tabúes, el viaje es más llevadero. Cuando nos enfrentamos a nuestro miedo es cuando más cerca nos encontramos de esa consciencia, ese entendimiento personal que nos permite saber qué valoramos y qué no, qué deseamos que ocurra y qué buscamos, permitiendo enriquecer nuestro interior.

Cuando aceptamos la enfermedad tal y como es, aunque no guste, permitimos la abertura a las alternativas, aprendiendo a vivir siendo amiga de la enfermedad, no en contra de la enfermedad.

¿El cáncer se cura con positividad? ¿Qué papel juega el plano psicológico?

Mantener una actitud positiva favorece el desarrollo de la vida en general. Cuidar la salud emocional es muy importante, pero si hablamos de fases difíciles o afrontamos situaciones adversas, por ejemplo, antes de que se diagnostique una enfermedad grave como el cáncer, esta actitud se vuelve vital. En cualquier caso, tras el diagnóstico, se suele pasar por un proceso de afrontamiento que consta de distintas etapas. No es fácil iniciarlo de forma optimista pero si realista, siendo necesario trabajarlo a medio plazo.

Al comienzo, la persona suele estar bloqueada o en estado de negación debido a una noticia repentina. Empieza a surgir la duda e inseguridad, necesitando aclarar con los profesionales su situación de la forma más clara posible. En este instante, hay muchas emociones intensas, las más comunes son: miedo, ira, tristeza y dolor.

Hay que decir que existe relación entre nuestra actitud, el sistema inmunológico, el sistema nervioso y el endocrino, por lo tanto, la actitud influye ante la enfermedad, produciendo cambios en la distribución de células en el organismo, lo que influencia la respuesta local a un agente patógeno, y alterando propiamente la respuesta celular. Es decir, el cerebro y el organismo están interrelacionados y el poder de la mente es un factor muy importante ante las enfermedades.

Como psicóloga, se trata de ayudar a lidiar con las emociones, a sanar esas ideas dañinas, a hablar del miedo al dolor o la muerte, a ayudar en la toma de decisiones, además de canalizar y gestionar determinados estados y evitar que produzcan un daño mayor.

¿Qué papel juegan los familiares y allegados en el proceso de la enfermedad?

La enfermedad puede considerase de cierto modo como una crisis, debido a la capacidad que tiene para desorganizar un sistema familiar, su aparición genera una serie de desajustes, tanto en la manera de convivir como en la forma en la que esta funciona.

Los familiares de los pacientes con cáncer soportan a menudo una gran carga emocional, puesto que su papel es apoyar y ayudar al paciente, pero con ellos, también sienten miedo, impotencia e incertidumbre y, muy a menudo, la responsabilidad de estar presente en cualquier circunstancia en la que pueda necesitarle. Por eso, a su vez, requieren el apoyo y la comprensión de quienes les rodean. Al cuidador, se le va a exigir un nivel de respuesta, algo que puede provocar un fuerte desgaste físico y emocional y por lo cual, algunos de ellos necesitaran apoyo psicológico.

La actitud que mantenga la familia frente al paciente va a influir directamente en la forma en la que éste asuma su enfermedad. Una actitud amorosa, serena, proactiva y colaboradora por parte de la familia es vital para servir de marco de referencia al enfermo y transmitirle confianza.

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