Greenpeace pide en Madrid el fin de la guerra de Ucrania en una vigilia con música, velas y recuerdo a las víctimas

10 de marzo de 2022.- Oficinas de Greenpeace de todo el mundo llevan desde el inicio de la guerra en Ucrania condenando la invasión que está llevando a cabo el Gobierno ruso en el país, exhortando al presidente Putin a que retire inmediatamente sus tropas y pidiendo el fin de las operaciones militares. Las protestas pacíficas se han sucedido esta semana en diversas capitales europeas y hoy ha sido Madrid el lugar desde donde la organización ecologista y pacifista ha pedido un “no a la guerra”. Más de 30 activistas se han concentrado frente al Museo Reina Sofía en una vigilia con música góspel en recuerdo a las víctimas y para pedir el fin de la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso. Para ello han representado con velas un gran símbolo de la paz junto con el mensaje de “No a la guerra” en inglés: No war. Además han portado pancartas con el mensaje en castellano y estos otros textos: “Peace for Ukraine”, “No a las armas” y “Paz”. Voluntarios y voluntarias de Greenpeace han realizado vigilias similares en otra decena de ciudades del estado, mostrando el rechazo de la ciudadanía a los conflictos armados. ©Greenpeace/Mario Gómez

Oficinas de Greenpeace de todo el mundo llevan desde el inicio de la guerra en Ucrania condenando la invasión que está llevando a cabo el Gobierno ruso en el país, exhortando al presidente Putin a que retire inmediatamente sus tropas y pidiendo el fin de las operaciones militares. Las protestas pacíficas se han sucedido esta semana en diversas capitales europeas y hoy ha sido Madrid el lugar desde donde la organización ecologista y pacifista ha pedido un “no a la guerra”. Más de 30 activistas se han concentrado frente al Museo Reina Sofía en una vigilia con música góspel en recuerdo a las víctimas y para pedir el fin de la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso. Para ello han representado con velas un gran símbolo de la paz junto con el mensaje de “No a la guerra” en inglés: No war. Además han portado pancartas con el mensaje en castellano y estos otros textos: “Peace for Ukraine”, “No a las armas” y “Paz”. Voluntarios y voluntarias de Greenpeace han realizado vigilias similares en otra decena de ciudades del estado, mostrando el rechazo de la ciudadanía a los conflictos armados.

“Con esta vigilia queremos sumar nuestra voz a la de las miles de personas en todo el mundo que estos días salen a las calles a condenar esta agresión militar y pedir el final de una guerra cuyas consecuencias sobre la población ucraniana están siendo devastadoras. En pleno siglo XXI la guerra es una opción sencillamente inasumible, que condena al odio a las generaciones presentes y futuras. Nuestra solidaridad está hoy con el pueblo ucraniano, víctima de un conflicto que nunca debió comenzar y a cuyos responsables exhortamos a poner fin de forma inmediata. Ayer, hoy y mañana la justicia global y la solidaridad entre los pueblos han de ser pilares sobre los que construir la convivencia pacífica entre toda la humanidad y de esta con el planeta”, ha comentado Javier Raboso, portavoz de Greenpeace desde la vigilia.

El peligro de la energía nuclear

Greenpeace quiere resaltar e incidir en el hecho de que, bajo ninguna circunstancia, la energía nuclear podría ser una alternativa viable al gas, como está demostrando la propia guerra de Ucrania, ya que otra grave dimensión de este conflicto es el peligro nuclear. Greenpeace está siguiendo muy de cerca la amenaza que los combates están provocando para los 15 reactores nucleares que generan la mitad de la electricidad que consume Ucrania, además de la central nuclear de Chernóbyl que fue devastada por el catastrófico accidente de 1986. Si alguna lección hay que sacar de esta guerra en materia nuclear es que no existe fuente de energía tan peligrosa y que cualquier ataque o daño puede desencadenar una catástrofe sin precedentes. Así lo advierte Greenpeace en un detallado análisis de los riesgos para la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, que ha sido tomada por las fuerzas rusas. Precisamente mañana, 11 de marzo, se cumplen 11 años del desastre nuclear de Fukushima Daiichi, cuyos vertidos siguen sin tener una solución definitiva.

La energía que financia la guerra

Esta misma tarde activistas de Greenpeace protestaban también en Bilbao por la relación entre los combustibles fósiles y la financiación y el desencadenamiento de conflictos. A bordo de varias embarcaciones los activistas exhibieron pancartas con los mensajes ‘El gas financia la guerra’ y ‘No a la guerra’ frente al buque Nikolái Urvántsey mientras descargaba gas ruso en el puerto de Bilbao para reiterar que la única solución es el fin inmediato de la guerra y para que se termine con la dependencia del petróleo y el gas. Hoy más que nunca resulta imprescindible centrarnos en reducir la demanda de energía y acelerar las energías renovables; esto ayudará a reducir las importaciones de gas ruso y también de petróleo, carbón y uranio en la Unión Europea”, han apuntado desde la ONG.

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