Facu Ballardo y el sueño de subir el último escalón como futbolista

Facu Ballardo

Comenzó a soñar con ser profesional del fútbol en su Argentina natal, llegando a ingresar siendo un niño en el histórico Racing Club de Avellaneda. Sin embargo, sus padres deciden emigrar a España al aparecer una buena oportunidad laboral, estableciéndose en Alcalá de Henares. Con apenas 7 años, la vida de Facundo Ballardo (Quilmes, Argentina, 19 de diciembre de 1995) cambia por completo.

“La adaptación a la vida española fue muy buena”, destaca, recordando que “desde los tres años vivo con un balón en los pies”, pues se enamoró del deporte rey a temprana edad, en la escuela de fútbol que manejaban sus padres

Ya establecido en Alcalá de Henares, se integra en la escuela del equipo de la localidad madrileña. El Real Madrid se fija en él e ingresa en su estructura. “Lo que pasa es que coincidí con una buena generación de futbolistas y al no jugar decidí no seguir”, explica Facu. “No me gustaba ser suplente”, añade, recordando que coincidió con Marcos Llorente, Enzo Zidane, Aleix Febas…

De norte a sur

Regresa a la R.S.D. Alcalá, posteriormente juega en la A.D. Complutense y de ahí da un importante salto al Getafe, jugando a continuación en el C.D. San Fernando. Tras varias temporadas jugando en la Comunidad de Madrid, hace las maletas por primera vez y pone rumbo a Vitoria al fichar por el Alavés. Explica que “como amo el fútbol, no me costó hacer las maletas, aunque sí a mis padres y, sobre todo, a mi hermana”. “Con el filial del club vitoriano logramos proclamarnos campeones del grupo vasco de Tercera, aunque finalmente no ascendimos al perder con el Ontinyent” cuando llegó la hora de la verdad.

Tras tres años en tierras vascas, sigue con las maletas preparadas en todo momento, jugando en el Ciudad de Lucena, Haro Deportivo, Atlético Sanluqueño y S.D. Tarazona. “En Lucena hicimos un buen año, pero no alcanzamos el objetivo”, cosa que sí sucede en Haro, “donde nos proclamamos campeones del grupo y logramos el ascenso a Segunda B tras derrotar al Zamora”.

Disfrutó mucho también en el Atlético Sanluqueño, “un club espectacular, donde me encuentro un gran grupo, con veteranos como Dani Güiza y gente joven de nivel”. Allí firma un nuevo éxito, pues el equipo asciende a la Primera RFEF, aunque no logra el objetivo de ascender a Segunda División A tras disputar el ‘play off’ de ascenso.

Su última experiencia la ha vivido en la S.D. Tarazona, “muy buena y donde plasmé todo lo que he aprendido anteriormente, ejerciendo ya de veterano”.

Ambicioso

Con 26 años, una edad perfecta para jugar al fútbol, Ballardo tiene claro que “ahora quiero dar un paso adelante y pelear por objetivos grandes y más profesionales en un nuevo equipo. Busco dar el salto al fútbol profesional, a Primera o Segunda División. Creo que estoy haciendo las cosas bien y sé que llegará mi oportunidad”.

A la hora de definirse, dice que “me considero un mediocampista box to box, un jugador dinámico, con llegada en ataque y defendiendo cuando toca. Y hábil con el balón”.

No duda al afirmar que, aunque se pueda pensar por parte de algunas personas, “las Sesiones AFE no te devalúan, todo lo contrario, porque te preparas como en ningún club. Te pones a punto durante varios días y sé que estaré listo cuando fiche por algún equipo”.

Disfruta a conciencia durante estos días en Oliva, “estar con compañeros, tener una rutina diaria de trabajo en grupo… Es espectacular, es un privilegio para cualquier jugador. Creo que vales más después de pasar por Sesiones AFE”. Sin olvidar la importancia que ha tenido el torneo disputado en Lisboa, “que fue increíble. Me encanta competir y por ello fue muy positivo participar en esta competición”.

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