Tradiciones navideñas del mundo

Porque todos somos diferentes y, dependiendo del lugar en el que te encuentres, las cosas se celebran de una manera o de otra. Y la Navidad, por supuesto, no iba a ser diferente. Hoy te contamos algunas tradiciones curiosas que son costumbre en otros lugares de nuestro pequeño planeta, para celebrar estas fiestas navideñas. Esperamos que te resulten curiosas.

La cabra de Gävle, Suecia

La cabra de Gävle, una versión gigante en paja de la tradicional Cabra de Navidad sueca, es un querido símbolo navideño en la ciudad de Gävle, la capital del condado de Gävleborg, situada en el Mar Báltico, cerca de la desembocadura del río Dalälven. La cabra en cuestión tiene aproximadamente 13 m. de alto, 7 de largo y 3 toneladas de peso, y se coloca el 1 de diciembre en Slottstorget (la Plaza del Castillo), en el centro de de la ciudad.

La historia original dice que en 1966, un hombre llamado Stig Gavlén tuvo la ocurrencia de hacer esta versión de la cabra para quemarla la medianoche de Nochevieja, pero actualmente prenderle fuego es un acto ilegal y no bien recibido por los ciudadanos. Aunque sin lugar a dudas es lo que hace famosa a la cabra porque acaba quemándose a medias o por completo casi todos los años.

Debido a que la estación de bomberos está cerca de la ubicación, y la mayoría de las veces el incendio puede extinguirse antes de que el armazón de madera esté muy dañado, suele sobrevivir y la vuelven a rellenar, pero la pobre cabra ha sufrido hasta seis intentos vandálicos en un solo año.

Krampus, Austria

Como tratando de perfeccionar el asunto de que te dejen carbón, esta tradición celebra la llegada de un monstruo que recorre las calles, ya sea solo o junto a San Nicolás, haciendo sonar campanas, cadenas oxidadas, portando antorchas y raptando a su paso a los niños que se portaron mal durante el año. En muchas imágenes, de hecho, es ilustrado con una canasta en su espalda, en donde coloca a los niños malos para llevarlos al infierno y comérselos. En apariencia, según la leyenda, esta criatura tiene grandes cuernos, ojos saltones, cuerpo peludo, la boca llena de sangre y una larga lengua. Demoníaco, para resumir, pero siendo específicos, se parece al incubo.

La criatura sale del folclore de países alpinos, originalmente es una tradición pagano germánica. Durante la etapa posterior de la Guerra Civil Austríaca, la tradición fue un objetivo perseguido y la Iglesia no la veía tampoco con buenos ojos, pero con los años se retomó la costumbre y hoy en día se sigue haciendo. De hecho, algunos de los rituales asociados al Krampus incluso son considerados como patrimonio cultural no material por parte de la Unesco.

La verdad es que en Austria nació y es dónde se hace más a lo grande pero, en los últimos años, la fiesta ha tenido resurgimiento también en Alemania, Eslovenia, Hungría y la República Checa.

El caso es que en Australia tiene oficialmente la celebración anual, llamada Krampusnacht, en la que se le rinde homenaje al “demonio castigador” durante 2 semanas (iniciando el 5 de diciembre). Y durante este tiempo, sobre todo los hombres jóvenes y padres, se visten como el Krampus y deambulan por las calles asustando a los niños.

Los Yule, Islandia

Los niños de Islandia sí que saben. Digamos que tienen una propia versión a la islandesa de Santa Claus pero multiplicada. Durante los 13 días previos a Navidad, serán visitados por lo equivalente a “13 Papá Noeles”.

La verdad es que en Islandia, gran parte de las historias tienen una relación directa con trolls, elfos y duendes. Esto es lo que son los Yude Lads o jólasveinar: duendes.

Los niños en este caso, en lugar de calcetines ponen sus zapatos, y en lugar de usar la chimenea los dejan en el marco de la ventana. Si los niños han sido buenos, los Yule pueden dejar un pequeño regalo, un dulce o chocolate, pero si son malos, encontrarán por la mañana una patata cruda podrida, les habrán robado las cosas de la nevera o, en el peor de los casos, Gryla se los llevará.

La leyenda dice que estos trece hermanos viajan a los pueblos junto con su madre, la nombrada Gryla, una troll. Gryla cocina a los niños traviesos mientras que los hermanos, cada uno con una “habilidad” y su tipo de castigo, que además aparecen en un orden determinado, dejan cosas a los que se portan bien.

San Nicolás de Myra, Alemania

El nombrado San Nicolás del que hablé arriba, viaja en burro la noche del 6 de diciembre. Se celebra especialmente en Alemania pero se le reconoce y tiene alguna representación en casi todos los Países Bajos (Bélgica, Luxemburgo, norte y noreste de Francia, Austria, Croacia, Hungría, Polonia, Chequia, Lituania, Rumania, Reino Unido, Ucrania, Eslovaquia, Eslovenia, Serbia, Georgia, Bulgaria y Suiza).

San Nicolás no excluye ni sustituye a Weihnachtsmann, es decir Papá Noel, se dedica simplemente a dejar pequeños regalos como monedas, chocolatinas o naranjas en los zapatos de los niños alemanes que se han portado bien. Especialmente en la región de Baviera. También puede visitarlos en el colegio a cambio de que reciten una poesía, canten una canción o hagan un dibujo. En la actualidad, a veces viene acompañado de Peter el negro, un personaje introducido, que acompaña a Santa Claus en los Países Bajos. Sin embargo, cuando va acompañado de Krampus (en Austria) o Knecht Ruprecht, (la versión alemana del Coco), ya no hace tanta gracia y también hay que tener cuidado con no portarse mal porque San Nicolás no te defenderá.

Las brujas y los duendes de Noruega

En el país nórdico se cree que Nochebuena es la noche de las brujas y los espíritus porque hay una leyenda noruega que dice que la víspera de Navidad trae espíritus diabólicos y brujas. Es bien sabido que en este país ocurrió una verdadera cacería de brujas medieval y, por eso, muchas tradiciones “antibrujería” han sobrevivido.

Por ejemplo, todas las escobas, fregonas, cepillos y cualquier utensilio similar se esconden esa noche para que las brujas no las puedan montar. Además, para ahuyentar a los malos espíritus, en mitad de la noche los noruegos (en algunos pueblos, no lo imaginen en capitales grandes) disparan al aire pistolas y escopetas.

Por la parte buena, tienen a los Nisses o Tomte, uno es el nombre que se les da en Noruega y otro el que se les da en Suecia, con el tiempo se han mezclado y los pueden llamar por cualquiera de los dos. También son llamados tonttu en Finlandia. Todos vienen a significar gnomos o duendes. Se les asocia típicamente con el solsticio de invierno y la Navidad pero se supone, según la tradición, que viven en las casas y graneros durante todo el año, actuando en secreto como cuidadores y protectores.

Estos ayudantes, requieren muy poco de los seres humanos para los que trabajan, exigen sólo el respeto y la confianza del agricultor y un plato de julegrøt (gachas de Navidad) con mantequilla en la víspera del día de Navidad.

David el Gnomo, de la serie de dibujos animados del mismo nombre, está basado una serie de libros infantiles holandeses que a su vez se inspiraron en los Nisses

Si son bien tratados, protegen a la familia y los animales del mal y la desgracia, y también puede ayudar sin que los humanos se den cuenta a las tareas domésticas y el trabajo agrícola. Incluso se dice que pueden robar al vecino para el bien de su casa. Sin embargo, si se les ofende, y se ofenden tan fácilmente como escatimando en la mantequilla, como a pesar de su pequeño tamaño tiene mucha fuerza, pueden provocar destrozos en los huertos. Y, de todas formas, no permanecerán en un hogar donde no se les trate bien, se marcharán y se dice que entonces la granja no van a prosperar y el agricultor se reducirá a la pobreza.

Se les describe generalmente como un hombre mayor, de tres pies de altura (el tamaño de un niño pequeño), con una larga barba blanca y un gorro de lana rojo con forma de cono. Encajan con la descripción de un enano de jardín, más o menos, porque es básicamente de donde viene poner a esos enanos en los jardines. Los noruegos ponen figuras o muñecos, de tela o de cerámica, al pié del árbol navideño junto con la avena navideña correspondiente.

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