Los pros y contras de la regularización de las escorts

Son muchas las voces tanto a favor como en contra de la regularización de las escorts como autónomos, cumpliendo con sus obligaciones tributarias y aportando su parte tanto en seguridad social como en contribución.

El debate acerca de si las escorts deben tributar o no como autónomos está abierto, naciendo de ello múltiples voces tanto a favor como en contra de esta decisión que se encuentra en estos momentos sobre la mesa. Un debate con mucha miga y con vistas a realizar un cambio en los próximos años por parte del Gobierno.

La situación actual de las escorts

Como muchos de vosotros ya sabéis, las escorts en la actualidad trabajan, como diríamos, en “negro” o en “B”, es decir, no se dan de alta en la Seguridad Social ni tampoco en Hacienda, lo que significa que no pagan impuestos por el dinero que obtienen.

Esto evidentemente hace que muchas personas se quejen ya que todo trabajador tiene la obligación de pagar una serie de impuestos así como cumplir con sus obligaciones contributivas, algo de lo que estas personas están exentas, lo cual evidentemente supone una diferencia muy perjudicial para los que sí están cumpliendo con la Ley.

Esa es la razón por la que en los últimos meses se ha puesto sobre la mesa del Gobierno la posibilidad de obligar a las escorts a que se den de alta en la Seguridad Social para pagar los recibos RETA que le corresponden cada mes para la cotización, y por supuesto que también realicen facturas por los servicios, abonando el IVA y contribuyendo con su IRPF.

¿Regulación sí o regulación no?

A priori puede parecer que esta es la alternativa más lógica, es decir, que estas mujeres que trabajan ofreciendo servicios sexuales o incluso otros servicios alternativos como puede ser mujeres de acompañamiento, bailes en Barras de Pole Dance y similares, tengan las mismas responsabilidades en materia de contribución que el resto de profesionales, pagando de esta forma sus impuestos y por supuesto también la cuota de autónomos.

Sin embargo, el debate se abre en el sentido de que hay muchas personas que consideran que esto no sería adecuado, ya que el regular la actividad implicaría legalizar la prostitución, de manera que se consideraría un trabajo normal y corriente con lo que tanto algunos particulares como asociaciones están en contra.

En este sentido, algunos colectivos feministas están en contra de la legalización y regularización de este tipo de trabajos debido a que consideran que se trata de un modo de violencia de género a través de la esclavitud y la trata de mujeres, mientras que otros colectivos consideran que precisamente la legalización acabaría con aquellas mujeres que son obligadas a la prostitución puesto que dejaría de ser un negocio tan lucrativo, con lo que consideran que beneficiaría en cuanto a los derechos de las mujeres se refiere.

Debemos tener en cuenta que, al tratarse de un trabajo ilegal, en la actualidad es muy difícil llevar un seguimiento de las personas que se dedican a la prostitución o al acompañamiento, de manera que algunas mafias aprovechan este vacío para obligar a prostituirse a mujeres que, habitualmente, llegan engañadas de terceros países con la promesa de un futuro mejor.

En definitiva, la controversia es considerable en este sentido, de manera que se encuentran posiciones en ambos casos que aportan sus opiniones y sus razones por las que consideran que se debería o no legalizar la prostitución y obligar a que las mujeres que trabajen como prostitutas o como escorts atiendan sus obligaciones tributarias como cualquier otro autónomo.

De esta forma se crea un debate que llega incluso a profesionales como Escorts Factory, encontrando una gran cantidad de opiniones tanto a favor como en contra y argumentos que empujan a que se tome una decisión lo antes posible ya sea en uno u otro sentido. Lo importante es que se abra el debate de forma social para que todos podamos aportar nuestra opinión y se llegue a una conclusión que beneficie al conjunto de la sociedad.

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