Intervención de la presidenta de la Comunidad de Madrid tras su reunión con el presidente del Gobierno

Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso, hoy en el Palacio de la Moncloa

Buenas tardes.

He mantenido una reunión con el presidente del Gobierno para tratar asuntos importantes para Madrid y para España. Agradezco en primer lugar al presidente Pedro Sánchez su invitación y el ambiente en el que se ha desarrollado el encuentro.

En cuanto a Madrid, le he presentado un documento, que lleva un resumen que también hemos entregado la prensa, elaborado por mis consejeros con los asuntos más importantes para nuestro Gobierno.

En lo fundamental, hemos pedido que se activen las inversiones paralizadas en Cercanías por más de 5.000 millones de euros; he solicitado una EBAu única para igualar las oportunidades de todos los alumnos españoles, también los de Madrid; he demandado una revisión de los aspectos de la Ley Celaá que son lesivos para la calidad y la libertad de enseñanza, y le he solicitado ayuda para el plan de maternidad de la Comunidad de Madrid, examinando conjuntamente líneas estatales que nos permitan que este plan sea más efectivo.

También hemos tratado otras cuestiones como la oferta de vivienda pública que hemos puesto a disposición de los agentes de Guardia Civil y de Policía Nacional, para lo que esperamos respuesta por parte del Gobierno, porque aliviaría en parte este problema de vivienda que tienen estos agentes, y que necesitamos en Madrid.

También le he pedido ampliar los centros de terapias de células CAR-T a más hospitales, a más centros sanitarios dentro de la región para que estos tratamientos que se están demostrando tan efectivos puedan llegar cada vez a más ciudadanos.

También le he ofrecido el Hospital Enfermera Isabel Zendal, que es un hospital de referencia, es el mejor de pandemias en el mundo, junto a un aeropuerto. Creemos que esta infraestructura es idónea si en el futuro tenemos que afrontar como país nuevos desafíos ante epidemias, catástrofes, etc, que no sea una cuestión burocrática la que frene en ese momento el poder utilizar este hospital que está al servicio de España.

Y también hemos hablado, entre otras cuestiones, de la bajada del número de alumnos por clase, un programa que tenemos en marcha dentro de la Comunidad de Madrid, pero que es costosísimo, que mejora sin duda la calidad de la enseñanza, pero que sin ayuda estatal es muy complicado de fortalecer y de hacerlo permanecer a lo largo de los años. Esto conlleva la contratación extraordinaria de profesores, de nuevos centros y, para que este plan sea efectivo, necesitamos también la ayuda del Gobierno.

Hemos tratado todas estas cuestiones, pero de lo más preocupante que hemos hablado es, sin duda, de España.

En mi opinión, en estos momentos, los intereses y el futuro de España y los intereses y el futuro de Pedro Sánchez son distintos.

El deterioro de las instituciones, de la libertad y la igualdad en España es muy grave.

Además, también corre peligro nuestro prestigio y solvencia en el mundo.

Las decisiones de Pedro Sánchez nos conducen a una ruptura con el orden constitucional; a un cambio de modelo; a un cambio de país, si nada lo impide.
Contemplo con mucha preocupación decisiones que rompen la convivencia y que alteran el modelo que nos dimos en 1978, olvidando que la soberanía nacional recae en el conjunto de los españoles. Y que las reglas fundamentales del juego están en tela de juicio.

Las instituciones que le recuerdan los límites al Gobierno, también.

El último ejemplo es la Ley Seguridad: si se le da todo el poder al Gobierno, dinamitará el sistema democrático. No solo es un asunto de debate político, sino de hechos reales, pues si nadie pone control al poder del Gobierno, los ciudadanos lo pagarán en su vida cotidiana: porque cuanto más feroz sea el poder, más debilitados estarán los españoles.

España está secuestrada en manos de minorías que la odian y nos recuerdan cada día que quieren acabar con ella.

Incumplidores de la ley que son premiados, mientras se castiga a quienes sí cumplimos.

En definitiva: están fabricando una España que no conocemos. Y que nadie pedía.

No aportan soluciones para la España real y solo inventan nuevos problemas cada día.

Estamos en manos de esas minorías que odian a esta gran nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley; que ha dado tantos frutos a lo largo de la historia; que tiene uno de los mayores legados culturales: una nación solidaria, viva, alegre, emprendedora y necesaria para entender el mundo.

Odian a España. Y en su proyecto de resentimiento y odio, están desatados, crecidos… Y lo pagaremos todos.

Su proyecto totalitario y rupturista está cogiendo velocidad de vértigo.

La Comunidad de Madrid tiene tres obligaciones en este sentido. La primera, la gestión de sus servicios públicos, que son de la máxima calidad, pero que, sin una España fuerte, unida y pujante, no podrán mantenerse.

Otra obligación es recordar lo que es la España normal, la España real y la de todos. La España de 43 años de convivencia y progreso, de prosperidad, la de una sólida clase media, su vitalidad y su gusto por los proyectos comunes a izquierda y derecha.

Y Madrid tiene otra misión más: porque Madrid es motor y segunda casa de toda España.

Soy representante del Estado en esta segunda casa de todos; y por tanto, todo lo que ocurre en cualquier parte de nuestro país me preocupa y es un deber que sea así.

Cataluña y País Vasco para empezar.

El Estado de las Autonomías nos confiere un papel de contrapeso político, pero en Madrid, además, de unidad y solidaridad Interterritorial.

Justo lo que ahora tampoco está ocurriendo a través del fomento de nuevas identidades por regiones, por sexos y hasta por ámbitos (público, privado, rural, ciudad…) para dinamitar el consenso social.

Por eso, mi principal misión en esta reunión ha sido también recordarle al presidente cuál es nuestro proyecto como Comunidad de Madrid y preguntarle: ¿A dónde va el suyo? ¿Dónde quiere llevar a España? ¿Cuánto cuesta el chantaje independentista? ¿Va a dejarse engañar por ellos? ¿Va a permitir que le roben España a los españoles?

Si el presidente del Gobierno decide conducir a España por el camino de la normalidad, la sensatez, la unidad -lo de siempre-, ahí tendrá a la Comunidad de Madrid.

Si, por el contrario, el Gobierno se va a dejar humillar, despedazar y hundir a manos de enemigos confesos, espantando a la empresa, al capital, a la inversión o a los estudiantes, desuniendo a esta gran nación, empobreciéndola o arrastrándola, que no cuente ni conmigo, ni con nadie de mi Gobierno.

Lo que está pasando y va a pasar en Cataluña es inaceptable e inconcebible para cualquier español. Algo que se repetirá inminentemente en el País Vasco y en Navarra; y, con toda seguridad, en la Comunidad Valenciana y Baleares, si el Gobierno no lo remedia.

Mi postura es clara, no quiero una fiscalidad a la carta para Cataluña, ni mesas bilaterales como si de otro Estado se tratara, dejando al margan al resto de las comunidades, ni más privilegios ni chantajes que han de pagar todos los españoles con su esfuerzo diario, ni con la aniquilación de sus derechos constitucionales.

Ni Madrid ni ningún otro territorio pueden seguir dejándose pisar por aquellos que odian a España, por minorías que bajo consignas racistas y por motivos económicos y políticos, están secuestrando a nuestra nación y a nuestra soberanía.

Con los independentistas nunca hay acuerdo, siempre empieza una nueva negociación para ellos.

Queremos lo mejor para Cataluña, no la humillación de toda España ni regalarles más dinero para que sigan fomentando su proyecto de ruptura.

Y mi Gobierno está aquí para cada español que necesite amparo, oportunidades, respeto y libertad.

No podía dejar pasar la oportunidad de esta reunión para mirar al presidente a los ojos y manifestarle también mis discrepancias.

Si sigue por este camino, tocará decidir o su futuro o el de España.

Muchas gracias.


Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid

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