Cómo preparar y mantener adecuadamente la bicicleta para su uso en invierno

Para los amantes de las bicicletas, el invierno es el período del año más complejo del año para su utilización ya que el frío, la lluvia, el viento, la niebla e incluso la nieve no solo causan molestias y dificultades a los ciclistas sino que la climatología adversa y el mal estado de las carreteras y caminos a recorrer, provocan un mayor desgaste y un gran sufrimiento mecánico en las bicis.

Los expertos aconsejan por ello hacerles un mantenimiento específico de cara a afrontar esta época y sustituir las piezas y elementos que más desgaste sufran, y que suelen ser las cubiertas, las pastillas y el líquido de frenos, y las cadenas.

Los pasos a dar, siguiendo sus consejos, para tener estas preciadas máquinas de dos ruedas en buenas condiciones de uso son: limpiarlas con frecuencia (al menos una vez a la semana) y de la forma adecuada, esto es, con un paño húmedo con agua templada; retirar la grasa de la cadena que haya quedado acumulada en la misma tras su uso y engrasarla junto con el sistema de cambios; y cuidar y limpiar los frenos con desengrasante, lubricando asimismo las partes móviles y limpiando las zapatas, las cuales conviene sustituir, por otra parte, al menos una vez al año.

Ahora bien, si la bici está provista de frenos de disco, hay que tener en cuenta que ya están preparados para que no haya que tocarlos, pues son muy delicados, de modo que, si finalmente fuera necesario manipularlos, lo mejor sería recurrir a un taller de reparación de bicicletas para que sea un profesional el que lo haga.

Pese al mantenimiento que se lleve a cabo y al que nos hemos referido anteriormente, será casi inevitable, si se usa regularmente la bici, sufrir pinchazos, circunstancia ésta que suele ser frecuente pese a que se hayan limpiado las cubiertas y las ruedas tengan una buena presión de aire. Para solucionarlos, cabe sustituir la cámara dañada por una nueva, o bien se puede arreglar el pinchazo y seguir usando la misma cámara o, alternativamente, usar un spray antipinchazos para que la rueda aguante un tiempo provisional, al menos hasta llegar a casa o al taller.

Otra avería frecuente que suele darse en las bicicletas es el desajuste de los cambios, circunstancia ésta ante la que, por muy manitas que se sea, conviene también llevar las bicis al taller ya que, si no se sabe bien qué hay que hacer para ajustarlos, quizá se toquen tornillos estratégicos, que no hay que mover, y se empeore la situación.

En todo caso, aunque haya tareas de mantenimiento y reparación de nuestra bicicleta que podamos hacer aparentemente de forma fácil en casa, probablemente lo más acertado sea ponerlas una o dos veces al año en manos de nuestro mecánico, que puede dejarla limpísima y hacerle una revisión a fondo, que incluya el desmontaje hasta de las piezas más delicadas para retirar la suciedad de las mismas, lo cual es sumamente importante para un óptimo funcionamiento de nuestra querida “máquina”. Más allá de ello, sin duda: le alargará la vida.

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