Duelo entre Beethoven y Rachmaninov en el próximo concierto de Fundación Excelentia

El Concierto Emperador y la Segunda Sinfonía, respectivamente, para el miércoles 10 de octubre

Kynan Johns

Dos de las obras inmortales en la historia de la música forman parte del próximo concierto que Fundación Excelentia celebrará en el Auditorio Nacional de Música de Madrid el próximo miércoles 10 de octubre. Se trata, nada menos, que del Concierto para piano y orquesta número 5 de Ludwig Van Beethoven y la Sinfonía número 2 de Rachmaninov. Completa el programa el Don Juan, Op.20 de R.Strauss. Todo ello de la mano de Kynan Johns que dirige, una vez más, a la Orquesta Clásica Santa Cecilia y con el pianista coreano Sunwook Kim.

Con este concierto continúa la apretada agenda de Fundación Excelentia para este último trimestre de 2018 que dentro de su ciclo grandes clásicos que comenzó con un homenaje a Tchaikovsky en su 125 aniversario el pasado 27 de septiembre y continuará con piezas extraordinarias como la Séptima de Beethoven y obras de Dvorak y Elgar (25 de octubre); la impresionante Novena de Beethoven y el Te Deum de Bruckner (29 de noviembre) y el imprescindible Mesias de Handel en vísperas de Navidad (22 de diciembre). Pero, además, sigue el Ciclo Múisca y Vino en la Sala de Cámara, los Conciertos Extraordinarios, como el que ofrecerá el Orfeón Donostiarra el 8 de noviembre con música americana como hilo conductor, y el nuevo Ciclo de Grandes Óperas semiescenificadas en el entorno único del Auditorio de los Duques de Pastrana en Madrid (Paseo de la Habana 208) que se estrena el 27 de octubre con la siempre emotiva Traviata de Verdi.

Nada que ver con Napoleón

El título del “Emperador” que se da al Concierto número 5, y último, de Beethoven se ha interpretado a veces como un homenaje a Napoleón. Pero nada que ver. Es bien conocida la admiración que los ideales de la Revolución francesa despertaron en Beethoven, hasta el extremo que dedicó su Tercera Sinfonía Heroica a la persona que encarnaba esos ideales, Napoleón Bonaparte. Pero cuando éste se autocoronó emperador en mayo de 1804, Beethoven, decepcionado y enojado, borró el nombre de Bonaparte del título de la sinfonía, cambiándolo por Sinfonía heroica.

«C’est l’Empereur!», parece que gritó un oficial francés en Viena tras su estreno en 1812. ¡Este es el emperador de todos los conciertos! Fue escrito durante días de guerra y de terrores íntimos. Y fue también el último posiblemente porque su avanzada sordera ya no le iba a permitir tocarlos. Con este concierto Beethoven rompió del todo con el género habitual y la obra no se concibe única y exclusivamente para resaltar la virtuosidad del solista, sino que más bien se trata de una sinfonía con la participación de un piano. Desde las primeras notas Beethoven rompe con las normas dejando la introducción al piano que preludia largamente como si improvisara. Para muchos especialistas, esta obra, junto con la Novena, supone la cima artística de Beethoven, al menos en el terreno sinfónico.

El reto de Rachmaninov

El primer objetivo de Rachmaninov con su Segunda sinfonía fue obviamente hacer olvidar el fracaso de la Primera. Sin embargo, no trató de reinventar el género, sino que se esforzó en hacer sus melodías más hermosas, en asegurar un mayor control de la forma y en mejorar su orquestación, manteniendo sin cambios su concepción de la sinfonía como género, fiel a la tradición sinfónica que había heredado de sus maestros, sobre todo de Tchaikovsky que había sido uno de sus profesores.

La obra se estrenó en San Petersburgo el 26 de enero de 1908 bajo su dirección. El éxito acompañó desde entonces a la obra recibiendo un triunfal reconocimiento tanto en San Petersburgo como una semana mas tarde en Moscú. El lirismo de sus melodías ha entusiasmado siempre al público, siendo una de sus obras más queridas.

Curiosamente, el manuscrito de la sinfonía número 2 de Rachmáninov fue vendido en 2014 por 1,4 millones de euros en la casa Sotheby’s en Londres. El documento, que se daba por perdido hasta hace diez años, está lleno de anotaciones y correcciones del músico. Un comprador privado adquirió las 320 páginas de la partitura de aquella que los expertos consideran la sinfonía más inspirada del compositor, y que se dio por perdida durante casi un siglo: desde el estreno de la obra en San Petersburgo, en 1908, hasta que reapareció hace diez años en una colección privada.

Completa el concierto Don Juan de R.Strauss que basó su poema sinfónico en unos fragmentos —32 líneas del poema homónimo de Nikolaus Lenau (1844)— que lo impresionaron sobremanera. Se trata de un nuevo Don Juan. Es un idealista, hasta un pensador, que va a la caza galante de la perfección femenina… Nada que ver con las aventuras amorosas de ese legendario libertino hispano que creó Tirso de Molina y que siguió fascinando a dramaturgos y compositores en los tres siglos siguientes: de Molière a Shaw, de Mozart a Byron.

La Fundación Excelentia es una fundación privada sin ánimo de lucro que desarrolla sus actividades en el campo de la cultura. Nace para contribuir a la promoción del patrimonio lírico-musical e impulsar la creación y representación de las artes musicales en todas sus variedades adoptando y aunando las iniciativas necesarias para que se cultiven en libertad y perfeccionamiento permanentes. Son objetivos primordiales de la Fundación la difusión y divulgación de la música y el cultivo de nuevos valores musicales. Entre sus actividades fundamentales se encuentra la organización del Ciclo de Conciertos Excelentia que tiene lugar en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid. Promocionando este ciclo la Fundación pretende acercar la música de calidad a todos los públicos con un amplio repertorio.

Adquisición de entradas: A través de reservas@fundacionexcelentia.org o llamando al tfno. 91 4574061 / 91 4583089, en las taquillas del Auditorio Nacional y a través de Internet.

Más información: www.fundacionexcelentia.org

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