Señoritas de compañía, no todo es sexo

Tradicionalmente cuando se habla de chicas o señoritas de compañía o escort girls, enseguida se tiende a pensar en servicios que incluyen sexo. Sin embargo, no tiene por qué ser así o, incluso, en muchas ocasiones en absoluto el sexo es la finalidad de la contratación.

Las señoritas o damas de compañía son, como su propio nombre indica, acompañantes a las que se remunera para acudir a eventos sociales, viajes y/o reuniones de negocios, cenas, fiestas, etc. Es decir, clientes que acuden a agencias como Pasarela Escorts Madrid para hacerse con los servicios de una de estas chicas lo que pueden buscar fundamentalmente es la comodidad y seguridad que les ofrece en los ámbitos señalados, e incluso en grandes celebraciones como bodas y aniversarios, estar acompañado de una mujer de muy buena presencia y saber estar, y con un alto nivel de estudios. Ello puede influir positivamente, o al menos ellos lo sienten así, para llevar a buen término un acuerdo de negocios, por ejemplo, y sin ir más lejos.

En otros casos, los clientes contratan a una señorita de compañía para impresionar a sus amigos, conocidos o familiares al acudir a un acto social (con presencia de antiguos alumnos del colegio o de la universidad, o de compañeros de trabajo) dejándose ver junto a una mujer sumamente atractiva y no solo por su belleza sino también por su elegancia y su personalidad.

Hay ocasiones en las que, sencillamente, lo que se pretende es acallar comentarios o rumorología sobre la aparentemente eterna “vocación de soltería del cliente”, insinuándose sin palabras de este modo que pudiera tratarse de un noviazgo, y hay quien contrata los servicios de escorts tan solo para hablar y/o para disfrutar de la compañía en sí misma de una mujer atractiva.

Cualquiera que sea la finalidad entre las indicadas, las agencias de señoritas de compañía cuidan mucho los perfiles de mujeres que ponen al servicio del cliente en cada caso. De hecho, muchas de estas chicas han de contar con un alto nivel de formación, preferiblemente universitario, y una educación exquisita.

En este ámbito de actividad, además de los modales y la apariencia, también se valora que la escort sea amable, simpática y atenta con su cliente y a la vez con las personas con las que el mismo se va a relacionar en el evento al que finalmente acuda. La inteligencia y la sociabilidad de la escort son asimismo factores a tener muy en cuenta, especialmente si lo que se busca en última instancia es mantener una conversación con ella o quedar bien ante los conocidos y las amistades ante las que se desea ‘presumir’ de acompañante.

Por este motivo los servicios de una chica de compañía suelen estar bien remunerados y, a la par, ellas reciben grandes emolumentos, más allá de que, en función de la satisfacción del cliente, se pueden realizar a la postre regalos y hasta legados destinados a las escorts de forma personalizada, pues en ocasiones los clientes de las agencias elijen de manera constante a la misma chica, por lo que la relación con ella puede terminar siendo cada vez más estrecha e incluso de complicidad, sin tener necesariamente que llegarse al sexo.

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