Reforesta necesita colaboradores para salvar árboles autóctonos en Madrid

Árboles autóctonos centenarios en la Comunidad de Madrid están viendo su supervivencia amenazada por antiguas repoblaciones forestales

Jóvenes serbales entre pinos (La Pedriza) / Foto: Reforesta
Roble Seco (Lozoya) / Foto: Reforesta

Un bosque es mucho más que una mera agrupación de árboles. Es un sistema complejo en el que existen cientos de especies de árboles, arbustos, plantas herbáceas y de fauna asociada a esta vegetación. En diversos lugares de las sierras de Guadarrama y Ayllón las repoblaciones forestales se realizaron solo con coníferas (principalmente pinos). Pero la naturaleza trata de recuperar su equilibrio y los escasos pies de árboles autóctonos que quedaron tras las repoblaciones, así como los jóvenes que nacieron después, luchan por hacerse hueco entre la densa cobertura de pinos. Se trata de abedules, arces, arraclanes, encinas, fresnos, guillomos, quejigos, serbales y robles, algunos de ellos centenarios. Su supervivencia está amenazada porque el pinar les dificulta captar luz y nutrientes.

Reforesta está elaborando un inventario sobre la situación de cada árbol con el fin de
solicitar a la Comunidad de Madrid que proceda a clarear el entorno de estos árboles o
bien que conceda permiso a Reforesta para realizarlo, priorizando los árboles con más
posibilidades de supervivencia.

El coordinador del inventario es un técnico de campo de Reforesta que realiza su trabajo los fines de semana acompañado de socios y voluntarios que, con una aportación que oscila entre los 15 y los 25 €, según el tipo de jornada, contribuyen a financiar los gastos del proyecto. El 80% de la donación es deducible en el IRPF.

Las jornadas se han dividido en tres bloques: La Pedriza, valle del Lozoya y valle de Puebla de La Sierra. Hasta la fecha se han llevado a cabo las cuatro primeras salidas en La Pedriza. El resultado ha sido espectacular, puesto que se han censado 863 árboles dominados con pocas posibilidades de prosperar si no se apean 465 pinos. Entre los árboles se encuentran pies centenarios desvitalizados debido a la falta de luz originada por la elevada densidad de pinos.

Reforesta considera que la gestión de nuestras masas forestales es vital para mantener bosques sanos. En Guadarrama y Ayllón hay que favorecer esta notable diversidad de especies autóctonas amenazadas por las antiguas repoblaciones. El apeo de los pinos que perjudican a los árboles que hemos censado beneficiaría también al resto del pinar, ya que al reducir la densidad y, por tanto, la competencia entre ellos, los árboles dispondrán de más recursos y estarán más sanos para hacer frente al hongo armillaria, que está provocando una elevada mortandad de pinos.

La participación de los voluntarios es necesaria para poder financiar el proyecto. Aún quedan plazas disponibles para el inventario en los valles del Lozoya y de Puebla de la Sierra. Las personas que quieran inscribirse o ampliar información pueden hacerlo en https://bit.ly/37ZvleT

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