Por qué a las personas mayores les cuesta tanto salir de casa

Es comprensible que las personas mayores tengan reticencias a salir de sus viviendas. El hogar, en el más amplio de los sentidos, concreta recuerdos de buena parte de sus vidas. También representa seguridad al conocer donde se encuentran todos y cada uno de los elementos arquitectónicos, tranquilidad al saber que habitan un lugar considerado como propio…

Las personas, al entrar en la tercera edad, se sienten cada vez menos protegidas, más inseguras, más indefensas ante una sociedad que tiende a darles de lado. Su hogar es el refugio en el que se sienten a salvo de la jungla del exterior, que cada día que pasa se vuelve más siniestra y complicada. La realidad es que tienen sobrados motivos para no querer salir de casa, cediendo solo en aquellos días que irán acompañados por sus hijos y nietos, de esas personas a las que aman y por las que harían cualquier cosa.

Por supuesto, sobra decir que, si les cuesta salir de casa para pasear por las calles de la ciudad, sabiendo que tienen su rincón hogareño donde volver, no querrán oír hablar de trasladarse definitivamente a una residencia de mayores. Una actitud más que comprensible, pues significa dejar atrás su vida para ir a para a un lugar donde solo queda esperar…

En casa siempre mejor que en la mejor de las residencias

En la actualidad, el principal inconveniente para que las personas mayores permanezcan en sus hogares es la forma para mantener los cuidados y la protección que requieren cuando comienzan a dejar de valerse por sí mismas. En la mayoría de los casos, los familiares apenas tienen tiempo para visitarlos, mucho menos para dedicar parte de su rutina diaria a procurarles una buena calidad de vida con atenciones constantes.

Afortunadamente, existe el servicio teleasistencia con el que estas personas podrán estar atendidos las 24 hrs del día los 365 días del año. Con los sistemas que se ofrecen, la seguridad de está persona estará siempre cubierta y también la tranquilidad de sus familiares. Concretamente y para optimizar al máximo este servicio, empresas especializadas ofrecen a sus clientes el botón SOS con el que se podrá avisar de emergencias de forma directa al Centro de Atención cuando se producen infartos, inundaciones, incendios, caídas… o cualquier otra situación de peligro e inseguridad.

¿Cómo funciona la teleasistencia?

La teleasistencia es un procedimiento que está al alcance de cualquier persona que lo solicite. Al contratar estos servicios se debe saber que no existe compromiso de permanencia, de hecho, solo con avisar con un periodo de 30 días de antelación, la baja se llevará a efecto sin problemas.

El sistema que presentan las empresas en servicios de teleasistencia en los hogares es muy sencillo, tardando apenas 7 días en colocar toda la instalación desde que se pide. Se trata de unos dispositivos GSM que pueden ser instalados por el profesional de la empresa o de un equipo autoinstalable que no requiere de una instalación complicada y puede instalaralo cualquier persona. Va enchufado directamente a la corriente, por lo que no es necesario tener teléfono fijo.

Es este tipo de asistencia la que asegura que las personas mayores puedan mantener sus costumbres, la relación con los vecinos y una mayor independencia, elementos que le servirán para mantenerse activos durante más tiempo. Si se les envía a una residencia de ancianos, aunque la calidad de vida sea superior y estén bien atendidos, dejarán de sentirse útiles, cayendo la mayoría de ellos en un estado profundo de depresión.

La depresión en la ancianidad

La enfermedad mental que es la depresión en la tercera edad no es otra cosa que un estado de ánimo en el que sentimientos como la pérdida, la frustración, la ira o la tristeza interfieren intensamente en el desarrollo de su vida natural durante un tiempo prolongado. Al ser un proceso generalizado en las personas mayores, no se reconoce ni reciben tratamiento alguno, pero hay que saber que no es natural, no es una parte normal del ir adquiriendo años, de envejecer. Por lo tanto, existen medios, como la teleasistencia, la convivencia con amigos y familiares, la propuesta de retos constantes… que servirán como respuesta para atajar esta sensación que determina una importante pérdida en la calidad de vida.

Causas de la depresión en la 3ª edad

Las causas más habituales que producen depresión en los adultos mayores suelen ser cambios drásticos en su vida, como despedirse de su hogar habitual para mudarse a la casa de sus hijos u otro familiar o, lo que es peor, a un centro o residencia para mayores. Sin embargo, no es el único motivo.

También son puertas abiertas a este mal psicológico el padecer un dolor o alguna enfermedad de forma crónica, la pérdida gradual o repentina de la independencia con problemas de movilidad y la consecuente limitación en sus privilegios, como, por ejemplo, poder conducir. Así mismo, son motivos de depresión la pérdida de la pareja, familiares o amigos cercanos que van falleciendo o los hijos que dejaron el hogar y dejan de sentirse cercanos…

Por otra parte, algunos padecimientos físicos, como los trastornos tiroideos, el mal del Parkison, el cáncer, un accidente cerebrovascular o el mal de Alzheimer con la demencia como resultado, también pueden producir este estado depresivo.

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