Advierten del riesgo de adquirir un vehículo de ocasión sin una revisión pre-compra

Ahora mismo, los coches de segunda mano están en pleno auge por diversas razones en nuestro país, y de hecho se venden más o menos el doble de automóviles usados que nuevos, con una edad media que supera los 8 años.

Un vehículo con esta antigüedad puede haber sufrido mucho, y por eso antes de comprar uno lo mejor es que le hagan un peritaje, algo a lo que se dedican empresas como Informes Mecanicos, revisando los puntos críticos y más importantes.

Podemos encontrarnos con una avería de un coste de entre 1500 y 4000 euros

No es extraño comprar un coche de ocasión y que surja una avería a los pocos días o semanas de tenerlo, lo que significa que cuando nos lo vendieron ese problema ya existía, en especial en los motores diésel, que son los más problemáticos.

De este modo, si no hacemos una revision pre-compra del coche que queremos comprar, es posible que tengamos que desembolsar una cantidad de dinero que puede llegar a los 4000 euros, en especial si se rompe el turbo, hay que cambiar la junta de la culata, o incluso si se destroza el motor por un fallo de la correa de distribución.

El riesgo existe tanto en compraventas profesionales como particulares

Si el coche ya ha sido adquirido, sería recomendable solicitar un informe técnico a un perito independiente para comprobar el estado del vehículo y si existían fallos previos a la compra. Es posible que pensemos que este informe tecnico solo hay que pedirlo tras comprar a un particular, ya que no hay garantía y demostrar que había un vicio oculto es casi imposible en este caso.

Sin embargo, las compraventas profesionales e incluso los concesionarios oficiales suelen poner objeciones a la hora de arreglar un coche que les hemos comprado y que está en garantía.

Garantía de un año que se trata de eludir

Por ley, las compraventas profesionales y los concesionarios deben dar una garantía de un año sobre aquello que se nos rompa y no sea considerado como desgaste, algo que en el papel está muy bien, pero que es distinto en la realidad.

Suelen arreglar pequeños desperfectos, pero esto cambia cuando la avería es de varios miles de euros, ya que aquí suelen intentar “escurrir el bulto”.

Los clientes están desamparados, puesto que si se ven en esta situación tienen que contratar un perito, poner una denuncia y esperar a que salga el juicio, lo que hace que muchos decidan arreglar el coche por su cuenta.

Además, en ocasiones estos concesionarios que venden automóviles usados contratan una garantía externa, que actúa de la misma manera que ellos, pero así “se lavan las manos” diciendo que la garantía la tiene que dar esta empresa y que no quieren saber nada de nuestro problema.

Esto significa que podemos ver cómo hemos gastado un dinero en un vehículo de segunda mano que ahora tiene una avería a la que no vamos a poder hacer frente, o que la factura del taller es mayor al valor del coche.

Como conclusión, tanto si compramos el automóvil usado a un particular como a un concesionario, la mejor decisión es que un profesional revise antes el coche, asegurándonos así de que no tiene ningún desperfecto que nos hará un enorme agujero en el bolsillo.

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