Se elevan a 15 los ataques de perros a sus dueños en Las Rozas por no recoger sus excrementos

Se trata del decimoquinto caso registrado en las últimas semanas en Las Rozas, donde se han sucedido ataques leves con un elemento común que los expertos están investigando: en todos los casos son sucesos en los que las víctimas son los propios dueños de los animales y sucedieron en la vía pública. J.L.T., víctima del ataque registrado en las últimas horas, se encuentra bien, recuperándose de una mordedura leve en el glúteo izquierdo. “Estaba paseando a mi perro Jolines esta mañana, todo parecía normal, como todos los días. Después de que el perro defecara me di la vuelta para continuar el paseo y entonces fue cuando sentí un dolor agudo en el glúteo. Al llevarme la mano a la zona noté que era mi propio perro, que seguía mordiendo y colgando de mi trasero sin que pudiera quitármelo”.  Así permaneció hasta la llegada de los equipos de emergencia, en lo que la propia víctima define como “unos minutos muy embarazosos”.

“Gracias a Dios ninguno de los ataques ha derivado en consecuencias graves para los agredidos”, declaraba al respecto un miembro del servicio de emergencias roceño tras su intervención. Tras este último caso, la línea de investigación iniciada hace unos días tras el tercero de estos ataques, ha recibido nueva luz al descubrirse un elemento común en las agresiones desconocido hasta ahora. Al parecer todos los ataques tuvieron lugar segundo después de que los animales depusieran o “hicieran popó”, tal y como lo definen algunos de los afectados, y siempre en casos en los que sus dueños no mostraron ninguna intención de recoger el residuo.

Se trata de una nueva línea de investigación que aún no está confirmada, pero que va ganando solidez según avanzan las horas. “Ante la incapacidad de recoger sus propias heces, los animales expresarían su frustración enfrentándose a sus dueños y tratando de llamar su atención. En este caso las víctimas son los propios animales y no los p***s cerdos de sus dueños”, según declaraciones traducidas de Adrew McComarth, director del Animal Behavior Research Center del Massachusetts Institute of Technology, implicado en la investigación.

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