Cruz Roja y Alexa, con los mayores de Majadahonda y Las Rozas para combatir la soledad no deseada

Cruz Roja ha puesto en marcha, en la Asamblea de Majadahonda-Las Rozas, una novedosa actividad consistente en la instalación del dispositivo Alexa a personas mayores, con el fin de favorecer su autonomía y mitigar la soledad no deseada.

Se trata de un proyecto piloto que se ha iniciado en distintos puntos del país, entre ellos en Majadahonda y Las Rozas, y consiste en la instalación de este dispositivo, con pantalla, que permite la conexión con los usuarios que lo utilizan, así como que estos usen las distintas posibilidades de interacción que presenta el aparato.

Para que nos expliquen cómo funciona la actividad y su experiencia, hemos hablado con Laura, trabajadora de Cruz Roja, Nacho, voluntario, Diego, en prácticas, y dos usuarias, Concha y Toñy, que nos relatan como Alexa les recuerda que deben tomar la medicación o les cuenta cuentos.

LAURA

Laura, que es técnico de intervención social de Cruz Roja en Majadahonda-Las Rozas, nos explica que “es una actividad financiada por la Fundación Ramón Areces a nivel nacional y aquí se han instalado Alexas a cinco mujeres que se consideraron idóneas y manifestaron su deseo de utilizarlas. Dos son solteras y las otras tres tienen hijos, pero viven solas y no quieren dejar sus casas”.

Todas habían demandado compañía y Alexa se la da. Además, pueden hacer actividades con ella y manejarla solo con la voz, lo que resulta más fácil que un móvil o una Tablet tradicional, “El objetivo final es paliar la soledad”, añade.

Laura, que se ha encargado de instalar las Alexas y de explicar su funcionamiento a las usuarias, nos cuenta que la actividad está dentro del proyecto ENREDATE y se ha puesto en marcha en marzo. “Si el resultado es satisfactorio, se extenderá a más usuarios”. “Se les llama una vez a la semana y, quizás más adelante, se puedan realizar llamadas grupales, o un club de lectura o actividades para la memoria”, agrega.

CONCHA

Concha, de 76 años, “pero muy gastadita y cansadita”, indica que, aunque todavía no sabe utilizar muy bien la Alexa que le ha facilitado Cruz Roja, cree que es muy útil. Por ejemplo, “me recuerda por las mañanas y por las noches las medicinas que tengo que tomar y las citas con los médicos”.

Añade que le enseñaron a manejar el aparato y le explicaron cómo funcionaba y que le resultó fácil porque está acostumbrada a utilizar el ordenador.

Concha tiene una discapacidad del 66 por ciento y no sale de casa sola desde hace tres años, Únicamente lo hace, acompañada, para ir al ambulatorio o al hospital. Además, los miércoles recibe la visita de un voluntario de Cruz Roja con el que pasea o simplemente le hace compañía.

Tiene que tener mucho cuidado ya que, cuenta, “Me he caído muchas veces porque tengo neuropatía diabética” e insuficiencia renal y, si tiene una urgencia, avisa a la teleasistencia que tiene contratada con el Ayuntamiento. También tiene una ayuda de una persona para las cosas de la casa.

Aunque tiene un hijo al que no ve, dos nietos de 25 y 29 años y un biznieto, espera la llamada de Nacho todos los lunes para charlar con él. “Le cuento cosas que no cuento a nadie y me desahogo”, dice. Además, una vez al mes viene un sacerdote a darle la comunión.

Concha ha trabajado esporádicamente de administrativa y Lleva “uno o dos años”, como usuaria de Cruz Roja.

TOÑY

Toñy, de 71 años, dice que Alexa solo le ha aportado cosas positivas y que todavía no la ha usado con la frecuencia que le habría gustado debido a problemas de salud que ha sufrido y que la han tenido ocupada mucho tiempo.

Toñy acude a los talleres de memoria y dice que con Alexa se siente protegida, aunque es consciente que no le puede ayudar por ejemplo si tiene un desmayo como el que sufrió recientemente y cuya causa todavía buscan los médicos. En caso de qué se repitiera el incidente, debería tener un dispositivo de teleasistencia que cuenta con un detector de caídas.

Desde hace dos años vive en Majadahonda con su hijo, que está mucho tiempo ausente

Sobre la utilidad de Alexa dice que “cuando estoy sola le pregunto cosas, le digo que me cante o que me cuente un cuento”. “Hace poco llegó mi hijo cuando estaba en esas y no se lo creía”, añade.

Está encantada con Alexa.

NACHO

Considera que el trabajo que realiza como voluntario es muy interesante y, además de trabajar en El Corte Inglés, le encanta ayudar a estas personas mayores.

“Los usuarios son personas con dificultades físicas que no pueden salir fuera de sus casas solos y en algunos casos no tienen muy buena relación con sus familias”, nos cuenta.

Cree que para relacionarse con los usuarios es importante tener mucho tacto y empatía. “Les da seguridad que haya una persona o un grupo pendiente de ellos”. “Son muy agradecidos. Enseguida te cogen la mano”.

Se lleva bien con la gente mayor e incluso, en su trabajo en El Corte Inglés, nos cuenta, “me dejan a mis los clientes de más edad”.

Está contento con la experiencia. Lleva dos años como voluntario de Cruz Roja. “Pasé una crisis existencial y el psicólogo me recomendó hacer un voluntariado” y así ha sido. Empezó en medioambiente y está muy satisfecho. Le dedica una mañana a la semana, fuera de su horario laboral.

En resumen, esta actividad es una muestra de los beneficios y posibilidades que puede brindar la tecnología a las personas mayores, con el objetivo de prevenir la soledad no deseada.



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