¡Peticaropechu!

Foto: Guillermo Ossa

Por Berta Rodríguez
Profesora de Primaria ANTAVILLA SCHOOL

Berta Rodríguez - Colegio AntavillaUna limonada, un lugar en el que corra algo de brisa y un buen libro. Tres elementos perfectos para unas vacaciones relajantes.

Por desgracia, muchos de nosotros todavía miramos con envida, cuando paseamos por la playa (si es que tenemos la suerte), a aquellos seres individuales, sin niños a los que cuidar de que no se ahoguen o con los que jugar a construir castillos o hacer flanes. Estos seres, inconscientes de su fortuna estival, son capaces de tumbarse al sol, sin más, a disfrutar de una letras impresas, que les trasladan a lugares lejanos.

Y mientras tanto nosotros con nuestro:  “¡Antoñito, por favor! No molestes al señor con la arena, ¿no ves que está leyendo?” Ni Antoñito mira al señor, ni el señor a Antoñito, pero a uno no se le van los ojos a ambos. “Dichosos ellos” pensamos mientras tanto. “El año que viene será; a ver si los niños son un poco más grandes y ya nos podemos relajar un poquito”.

Cualquier buen lector padre o madre de familia sabe de qué le hablo. No hay nada mejor que un buen libro para pasar un buen rato. Y por eso también queremos que nuestros hijos sean capaces de disfrutar algún día, del mismo modo en que lo hacemos nosotros, los afortunados que un día descubrimos el gran placer de la lectura.

Pues al buen tiempo buena cara; y si no podemos todavía tener un minuto de paz, podemos al menos intentar sembrar algunas semillas para el futuro.

Por ejemplo: nos vamos de vacaciones y hay que planificar. Animemos a los niños a mirar un mapa para ver qué ruta coger, consultar guías de turismo y que propongan alguna visita ellos mismos.

Pero si ya vamos en el coche, nada más ponernos el cinturón, podemos servirnos de fantásticos audiolibros para niños, que tenemos a nuestro alcance, con los que podremos evitar los cientos de cuántoqueda habituales en estas épocas. Hoy en día se pueden adquirir libros para escuchar con facilidad y de casi todo. Tenemos Harry Potter, Narnia u otros más modernos. En Audible, una plataforma que pertenece a la tienda de Amazon hay muchas posibilidades.

En general, los lectores gustan de las palabras. Un juego divertido para fomentar esta rara afición es el de inventarse palabras mientras vamos conduciendo. Por turnos cada ocupante tendrá que sacar una de su cabeza lo más rápidamente posible: “¡fosh!”, “¡lueamoli!”, “¡peticaropechu!”, y si el del peaje nos mira con cara rara al bajar la ventanilla, a nosotros ¿qué?.

¿Alguna vez se ha planteado que visitar las bibliotecas de otras ciudades puede ser también interesante? Visitamos una nueva ciudad, vemos algún museo, sus calles, sus monumentos… pero en la biblioteca podemos encontrar bastante información, no sólo de la ciudad en sí. Con vistazo a los libros que encontramos podemos tener una idea de los gustos lectores de sus habitantes. Pero también podemos ir a ver bibliotecas antiguas que pueden merecer la pena. Les invito a visitar la página de Libropatas y leer el artículo de Ráquel C. Pico: “7 Impresionantes bibliotecas antiguas que puedes visitar en España”.

La verdad es que la mirada al pasado siempre enriquece nuestro imaginario y un viaje de obligado cumplimiento para cualquier familia es el de su propia historia. Aproveche los paseos, los desplazamientos y las comidas familiares, frente a una buena paella, para contar historias antiguas a los niños sobre acontecimientos familiares importantes, graciosos o interesantes. Esas historias no solo constituyen parte de la herencia de sus hijos sino que también les ayudará a mejorar su lectura.

Y para mejorar esa lectura hoy tenemos también aplicaciones web o para dispositivos móviles que pueden sernos muy útiles a la hora de fomentarla entre los pequeños. En el artículo “Apps que no pueden faltar en nuestra maleta para un verano de lectura” de Ineverycrea se proponen distintas posibilidades.

Si durante el verano sus hijos están además aprendiendo un deporte nuevo o realizan alguna excursión, no debe dejar pasar la oportunidad de conseguirles algún libro relacionado con el tema; o sobre cualquier afición que tenga de arte, naturaleza, curiosidad, etc.

Como ven, las oportunidades son múltiples y variadas; recuerde que cualquier excusa es válida y una regla de oro: deje que los niños escojan sus propias lecturas, no les obligue con lo que usted cree que sería lo mejor. La lectura es una afición no una obligación; y aunque lo que quieran sea una revista de motos o un libro de chistes, debemos dejarles elegir para que descubran por ellos mismos el placer de leer. A mayor cantidad y variedad, mayor oportunidad.

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