Francisco González: “Estamos compitiendo por ser los Amazon o Netflix de la banca”

De izq. a dcha. Matthew Liao, catedrático de Bioética de la Universidad de Nueva York, Aubrey de Grey, científico jefe de la SENS Research Foundation; Francisco González, presidente de BBVA, Jonathan Rossiter, catedrático de Robótica en la Universidad de Bristol; y Dave Birch, director de Innovación de Consult Hyperion.

Francisco González, presidente de BBVA, ha presentado El próximo paso: La vida exponencial,
el noveno libro de la colección anual que BBVA publica en el marco de su proyecto OpenMind.
En esta ocasión, 20 expertos internacionales reflexionan sobre las inmensas oportunidades que
las llamadas “tecnologías exponenciales” ofrecen a la humanidad, pero también los riesgos e
incógnitas que plantean.

Más de 200 autores participan ya en OpenMind (www.bbvaopenmind.com), una plataforma
colaborativa puesta en marcha por BBVA para generar y difundir conocimiento en beneficio de
la sociedad y poner al alcance de todos la era de las oportunidades. Esta comunidad digital
facilita el libre acceso tanto al contenido de los libros, como a otros artículos, entrevistas, vídeos
e infografías dedicados a un público cada vez más amplio. El próximo paso. La vida exponencial
está disponible gratuitamente en español e inglés y en diferentes formatos.

En la presentación del libro en Madrid, Francisco González ha mantenido un diálogo con Dave
Birch, especialista en fintech y director de Innovación de Consult Hyperion, en la que el
presidente de BBVA ha destacado que cualquiera de las tecnologías exponenciales –computación móvil, big data, bioingeniería, robótica, inteligencia artificial o internet de las cosas,
entre otras– tienen un enorme poder por sí mismas, pero “que es la interacción entre ellas lo
que marca la diferencia. Porque tienen la capacidad de hacer desaparecer las fronteras entre el
mundo físico, el digital y el biológico”.

Los consumidores –ha afirmado el presidente de BBVA– “van a ser los verdaderos ganadores
en esta cuarta revolución industrial. Van a tener acceso a bienes y servicios mejores y más
baratos”. Y, aunque Francisco González reconoce que “estos cambios están generando
también desconcierto y ansiedad en nuestras sociedades porque la gente está preocupada por
sus empleos”, se muestra firmemente convencido de que “a medio y largo plazo, se van a crear
mejores trabajos, como sucedió en las revoluciones anteriores”.

“La transición puede ser dura para muchas personas –advierte– y nuestros gobiernos y
sociedades tendrán que poner en marcha las políticas adecuadas para suavizar el proceso”.

Tecnologías exponenciales en la banca

En el caso de la industria financiera, muchas de las tecnologías exponenciales están llegando
ya a la banca e impulsando una transformación que “va a generar unos enormes beneficios
para los clientes, en términos de calidad, variedad y precio de los productos. Y permitirá
acceder a los servicios financieros a muchos millones de personas de menor renta en todo el
mundo, mejorando su calidad de vida y sus oportunidades para prosperar”, ha asegurado el
presidente de BBVA. Desde una perspectiva macroeconómica, “esto supone una profunda
reforma estructural que va a impulsar el crecimiento y a reducir la pobreza y la marginalidad”.

“Nos dirigimos hacia una nueva y mejor industria financiera –ha añadido– pero no sabemos cuál
será su configuración final, ni si los bancos tendrán en ella una posición relevante o ninguna en
absoluto. Hasta ahora los competidores digitales solo han hecho incursiones marginales en el
ámbito financiero, por lo que los bancos todavía tienen un cierto margen de tiempo para resolver
sus carencias”.

“Estamos compitiendo por ser los Amazon o Netflix de la banca. Y confiamos en que BBVA va a
ser uno de los vencedores en esta competición”, ha concluido Francisco González.
Junto al presidente de BBVA, han participado en la presentación Aubrey de Grey, gerontólogo y
científico jefe de la SENS Research Foundation; Jonathan Rossiter, catedrático de Robótica en
la Universidad de Bristol; y Matthew Liao, catedrático de Bioética de la Universidad de Nueva
York.

Revertir el envejecimiento

Aubrey de Grey ha defendido que “es posible revertir el envejecimiento mediante la reparación
de los daños moleculares y celulares”. Este gerontólogo británico, que ha revolucionado la
investigación antienvejecimiento, sostiene que envejecer es simplemente una enfermedad
curable y que es posible “devolver a un cuerpo la estructura molecular y celular de un adulto
joven, posponiendo así en gran medida todos los síntomas asociados a las enfermedades y a la
discapacidad en la vejez”.

La investigación que se está llevando a cabo en la Fundación SENS –explica su científico jefe–
“busca revertir de verdad el envejecimiento, en lugar de simplemente aplazarlo, gracias la
interacción entre la biogerontología y la medicina regenerativa”.

Una de las grandes aliadas de la medicina regenerativa para ganar la batalla al envejecimiento
será la robótica, ha añadido Jonathan Rossiter en la presentación del nuevo libro de
OpenMind. Y más concretamente, los robots blandos, por su capacidad de interactuar con los
tejidos biológicos y de ser procesados y asimilados por nuestro metabolismo.

“Ni en nuestra sociedad ni en nuestras vidas habrá nada ajeno a la influencia de la robótica.
Desde nanorrobots para controlar y eliminar el cáncer hasta robots de compañía que nos
salvarán de la soledad en la edad avanzada; desde robots que liderarán la colonización de
planetas hasta máquinas biodegradables que puedan supervisar y reparar el entorno natural”,
afirma este catedrático de la Universidad de Bristol.

Matthew Liao coincide con Rossiter en el convencimiento de que la misma tecnología que
supone una amenaza para nuestro planeta puede ser la clave para su supervivencia. En su
artículo, Liao propone explorar un nuevo tipo de solución para el cambio climático. Se trata de lo
que él denomina “la ingeniería humana”, que incluye modificaciones biomédicas de las
personas, de modo que puedan mitigar y adaptarse mejor a los efectos del cambio climático. Su
propuesta “está pensada como una actividad voluntaria –impulsada quizá por iniciativas como
exenciones tributarias o ayudas a la asistencia sanitaria– y no obligatoria y forzosa”.

Este catedrático de Bioética de la Universidad de Nueva York describe cuatro ejemplos de
ingeniería humana factibles de implantar en un futuro próximo: inducir la intolerancia
farmacológica a la carne; reducir el tamaño de los seres humanos a través de modificaciones en
la dieta y del cambio en los criterios de selección de embriones en los procedimientos de
reproducción asistida; reducir los índices de natalidad mediante potenciadores de la inteligencia;
o inducir el altruismo y la empatía mediante fármacos”.

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