La medicina reproductiva, tabla de salvación para los españoles que deciden tener hijos con cada vez más edad

Foto: Tawny van Breda

La poca estabilidad laboral, al haber perdido en la actual situación muchas familias sus trabajos o sus negocios o encontrarse al menos uno de los miembros de la pareja en situación de ERTE; la falta de suficiente solvencia económica, aspecto relacionado estrechamente con el anterior aunque se refiere especialmente a la percepción de sueldos bajos; y el bajo poder de independencia del domicilio de los padres, que mantiene a buen número de personas jóvenes residiendo junto a sus progenitores pasada la treintena igualmente por su escasa capacidad económica, son las principales causas del cada vez sea mayor, año a año, la edad media en la que las mujeres en España son madres por primera vez.

De hecho, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la edad media de maternidad de las españolas se situó en 2019 en 32,2 años, dato al que acompañó a la vez el de una disminución del número de nacimientos.

Otro indicador del retraso en la maternidad en nuestro país se refleja en el número de nacimientos de madres de 40 o más años, que ha crecido un 63,1% en los últimos 10 años, según ha hecho público igualmente el INE. Así, en términos relativos, mientras que en 2008 el 4,2% de los nacimientos fueron de madres de 40 años de edad o más, en 2019 el porcentaje se incrementó hasta un 9,7%.

Dicho retraso en la edad de maternidad incide negativamente en la fertilidad de las mujeres que deciden tener hijos a una edad más tardía, ya que la edad biológica reproductiva óptima de la mujer se sitúa entre los 19 y los 30 años, tal y como ponen de manifiesto los médicos especialistas en reproducción y fertilidad. Y es que, según van pasando los años la cantidad y calidad de los óvulos de la mujer disminuyen progresivamente hasta la llegada de la menopausia, que pone fin a la edad reproductiva.

También una edad mayor del padre repercute negativamente en su fertilidad. Y es que, aunque los varones producen espermatozoides durante toda la vida, a medida que pasan los años se van produciendo cambios en el seminograma y en la oxidación de los espermatozoides, reduciéndose la capacidad del semen para fecundar. Igualmente, con la edad aumenta el daño en el material genético contenido en los espermatozoides, por lo que existe un mayor riesgo de que sus hijos nazcan con alguna enfermedad.

Por estos motivos cada vez un mayor número de mujeres o de parejas opta por la maternidad y paternidad recurriendo a la donación de semen e incluso a la donación de óvulos para superar sus problemas de fertilidad y, sobre todo, para contar con las máximas garantías posibles de que sus hijos nacerán sanos.

Ello es posible de la mano de especialistas en reproducción que les asesoran y acompañan a lo largo de todo el proceso de reproducción asistida que requieran, sea cual fuere el tratamiento que reciban: fecundación in vitro, inseminación intrauterina, adopción de embriones, vitrificación de óvulos, preservación de la fertilidad, etc.

Existe un amplio abanico de clínicas de reproducción asistida en Madrid con una gran experiencia en dichos procesos, que cuentan con excelentes profesionales expertos en medicina reproductiva y que utilizan la tecnología más puntera para garantizar bebés sanos.

Estos procesos están ayudando mucho a que la natalidad en España se sostenga en cifras de descenso moderadas, ya que sin estas clínicas, la caída de nacimientos podría haber sido estrepitosa y registrarse a día de hoy descensos de natalidad aún mayores que los que conocemos correspondientes a la última década (2009-2019), en la que el número de niños nacidos en nuestro país ha decrecido en un 27,3%.

Durante 2019 se registraron en concreto 359.770 nacimientos en España, lo que supuso un descenso del 3,5% respecto al año anterior (13.007 nacimientos menos). Y en cuanto a 2020, un año que está a punto de finalizar y que ha sido tan difícil y complejo debido a la pandemia generada por el Covid-19, no parece que el número de nacimientos vaya a mejorar en comparación con el año anterior.

El confinamiento en el que durante 3 meses (de marzo a junio) la población española tuvo que mantenerse sin salir de casa por decisión gubernativa, apuntó hacia la posibilidad de que aumentasen notablemente los embarazos, tomando como referencia las cifras de los últimos años. Ahora bien, en este mes de diciembre que concluye están naciendo los bebés concebidos durante aquel prolongado encierro, contándose ya con la evidencia de que la tasa de nacimientos continúa una evolución a la baja.

Parece que la incertidumbre económica a la que aludimos al principio de este artículo sigue pesando por encima de todo, de manera que para esos españoles que siguen postergando en el tiempo su decisión de tener hijos, arriesgándose en gran medida a entrar en edades poco fértiles, las clínicas de reproducción asistida pueden convertirse en su tabla de salvación… y además con máximas garantías.

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