Aumento de reclamaciones de daños constructivos en pandemia

La crisis económica y social derivada del Covid 19 ha afectado a todos los mercados. En el caso de la construcción, esta industria está siendo una de las más afectadas por su vinculación directa con el gasto público.

Al restarse la capacidad de acción e inversión de administraciones públicas y grandes compañías, las empresas de este sector están viviendo un momento de incertidumbre. En España, el sector de las infraestructuras públicas no es ajeno a las consecuencias de la pandemia, y un claro ejemplo es la reducción en inversión de 2020 frente al año 2019.

Mientras que en 2019 se licitaron obras civiles por valor de 8.364 millones de euros, en 2020 la cifra alcanzó únicamente los 6.348 millones. La licitación en 2020 tuvo la tercera mayor caída desde 1996. En cuanto a la contratación, esta caída es la más importante en toda la serie histórica, según recoge en sus datos la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan).

Retroceso a niveles de hace una década

Los cambios en este sector se registran en la paralización de licitaciones públicas y contrataciones, así como en la reactivación de los proyectos. Esto último derivado del confinamiento y la incertidumbre económica generada.

Los datos negativos son muy señalados, pues la industria de la construcción en España ha caído a registros del año 2012. En 2019, este sector aportaba a la economía una facturación del 10% del PIB, por encima de los 124.000 millones de euros. El parón provocado por la pandemia es más que notable.

No obstante, desde Seopan prevén que la actividad del sector crezca este año entre un 1 y un 2,7%, una noticia esperanzadora que sin embargo no logrará situar a la industria en los datos previos a la aparición del coronavirus, pues la caída en 2020 fue del 8%. Además, el crecimiento está condicionado a la llegada de las ayudas europeas y a la capacidad de impulsar contratos de colaboración público-privadas.

Menos licitación de obra pública pero más reformas

Si la pandemia del coronavirus ha dejado un regusto negativo entre los profesionales de la construcción, las infraestructuras y la licitación de obras, en el caso de las reformas la sensación es totalmente contraria.

El estudio “Generación Covid-19: Cómo han cambiado los hogares españoles durante la pandemia” refleja que más del 20% de hogares, unos 3,9 millones, han realizado alguna reforma en su propiedad  lo hará próximamente.

Esas reformas van desde ganar espacio exterior hasta reformas en el baño, la cocina y las habitaciones o mejorar el aislamiento. Por otra parte, también se han producido cambios sin necesidad de obra: compra y nueva distribución de mobiliario.

El estudio señala que las mudanzas se han reactivado, acudiendo a viviendas con más espacio, que tengan jardín o terraza y que dispongan de espacios verdes cerca. El año 2020 deja evidencias claras, los españoles queremos ganar en confort, y por ello son cada vez más cuidadosos con sus viviendas.

Una muestra de esto es el aumento de reclamaciones de daños constructivos en pandemia, algo que ha podido comprobar directamente una empresa especializada en reclamación defectos constructivos como DPcon.

El confinamiento, las restricciones a la movilidad y un estado de alarma constante ha obligado a muchos españoles a permanecer más tiempo del que pasan habitualmente en casa, y eso les lleva a estudiar a fondo sus viviendas, tratando de sacar el máximo partido al confort.

¿Qué sucede cuando descubrimos daños constructivos en la vivienda?

En “legaltoday.com ¿cabe exigir la reparación al causante o podemos solicitar su equivalente económico?” nos muestran qué pasos seguir en casos de descubrir daños constructivos en la vivienda.

Se denominan daños constructivos aquellos defectos que aparecen en un determinando bien y que n son detectables en el momento de la compra de ese bien. En el ámbito inmobiliario están a la orden del día, hasta el punto de que existe mucha literatura jurídica sobre ello, como podemos observar en legaltoday.com.

Los vicios ocultos tienen varias posibles soluciones: la reparación in natura, que consiste en reparar ese bien que ha sido dañado para devolverlo a su estado inicial; o la reparación por equivalencia, que se basa en realizar una compensación económica o patrimonial para solventar el daño.

En cualquier caso, para que estos defectos sean considerados como daños constructivos es necesario que el comprador no los conozca antes de adquirir la propiedad y que sean previos a la compraventa, que sean considerados graves y que estén ocultos, es decir, que no sean fácilmente detectables por el comprador.

Algunos episodios de daños constructivos han sido desestimados por la jurisprudencia, de modo que antes de iniciar un proceso de reclamación es importante asegurarse de que el defecto cumple con todos los requisitos exigidos.

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