Chavalas: el cine español regresa con fuerza

Chavalas, dirigida por Carol Rodríguez Colás, se ha estrenado en cines españoles el  día 3 de septiembre. El filme ibérico fue uno de los grandes triunfadores del pasado Festival de Málaga, consiguiendo la Biznaga de Plata Premio del Público, el Premio Movistar+ a la Mejor Película y el Premio ASECAN a la Mejor Ópera Prima.

La historia

Marta (Vicky Luengo) aspirante a fotógrafa, trabaja en Shame, un exclusivo magazine de arte y fotografía. Entre excéntricos shootings y un ambiente snob, Marta intenta conseguir el caché necesario para codearse con el elitista grupo de creadores. Pero un recorte laboral acaba de repente con sus ilusiones. Es entonces cuando sin dinero y sin vivienda debe regresar a su humilde barrio donde la esperan Desi, Soraya y Bea, amigas inseparables en la adolescencia, pero con inquietudes opuestas al perfil elitista de la joven recién despedida.

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Marta (Vicky Luengo)

La crítica

La vuelta a los orígenes, en este caso al barrio, es un tema recurrente en el cine y en la literatura. El regreso al pueblo donde nacimos, la vuelta al barrio donde nos criamos o el reencuentro con viejos amigos de la escuela son retratados con naturalidad en esta hábil propuesta que nos presenta la cineasta española debutante Carol Rodríguez Colás.

De esta manera, y con sus Chavalas como medio narrativo, nos adentramos en las amenazantes hileras de pisos de Cornellà en Barcelona. Las edificaciones aparecen amenazantes e incluso siniestras.

Marta se siente un pez fuera del agua. Un pez fuera del barrio. Con su pamela y su estilo vintage se siente absurda en un mundo que ahora le es ajeno. Sintiéndose atrapada en el aire provinciano que ella ve en todo eso y refugiada en su aire de superioridad, ningunea cualquier cosa que hacen sus amigas. Pero aún le queda el plato fuerte: el regreso a la casa de sus padres. El círculo de la vuelta a los orígenes queda completo con un inteligente libreto plagado de diálogos realistas y pegados a la calle.

Marta, hundida, sin ninguna oportunidad en Barcelona y repudiada en Cornellà, llega por fin a un verdadero punto de inflexión. El olor a detergente de la ropa tendida de balcón a balcón, los abuelos echando la tarde, el sol escondiéndose entre los bloques fabricados en serie de colores chirriosos y las plazas de cemento, se convierten en imágenes inspiradoras que fotografía y la acercan por fin a sus raíces. Así es como parece encontrar un sentido a su existencia. El filme destila franqueza.

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El humor, la sexualidad, los conflictos sociales y la precariedad laboral conforman el poker narrativo sobre el que se asienta Chavalas. El círculo concéntrico sobre el que gira la producción española está basado en la amistad femenina y en las alianzas que se establecen entre las cuatro jóvenes. También giramos juntos a sus conflictos y aspiraciones. El trabajo de cámara potencia esta sensación. A menudo, a lo largo de la película, las cuatro protagonistas comparten plano, estando casi las unas encima de las otras durante sus noches de confesiones.

El reparto está compuesto de manera principal por cuatro jóvenes actrices españolas que, con matices, brillan por su espontaneidad y desparpajo. Marta es el eje principal de los personajes y la joven de vuelta al barrio. Deja lucirse a Vicky Luengo en el propósito que todo interprete desea. Es decir, ser odiada y amada por el espectador según la evolución de su personaje. Marta es una “moderna” de Barcelona. Se mueve entre el artisteo más cool, trabaja en un sitio de moda y aparenta seguridad. Ese disfraz cosmopolita se derrumba al llegar al lugar donde nació.

Brillante, como siempre, la ganadora del Goya Carolina Yuste en su papel de choni de barrio con gran corazón. Ella, en su papel de Desi, es la inconsciente. Es sensual, atrevida, inquieta y espontánea. A diferencia de Marta, su inconsciencia la hace absolutamente camaleónica de forma más genuina. Se puede pasear con la misma soltura por Nueva York sin hablar ni una palabra de inglés como codearse con los artistas de Berlín, sin tener ni idea de arte, para pasar a trabajar en el bar de Soraya y divertirse con los jubilados asiduos del bar o con un vino en un banco de la barriada.

Soraya, interpretada por Ángela Cervantes, tiene el siguiente lema: «Cornellà es mi patria y el bar mi reino». La cuarta chica en discordia es Bea. Parece la responsable, la convencional. Trabaja en una empresa realizando tareas de marketing. Es ambiciosa a nivel laboral y también siempre tiene algo productivo que hacer: running, cursos de alemán, reuniones y además salvar a sus amigas de sus problemas. Todo ello responde a cierta ansiedad social, a la necesidad de ser útil para sentirse valorada. Es interpretada con mimo por Elisabet Casanovas.

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Destacar también una breve aparición de José Mota como el dueño de una tienda de fotografía. Éste ofrece a Marta un empleo como fotógrafa de bodas y comuniones. Ella lo acepta como aterrizaje de emergencia.

Lo mejor de Chavalas, además de sus intérpretes, pasa por una dirección de arte en exteriores e interiores que roza lo magistral. Se insiste en las transformaciones que han sufrido determinados barrios, calles, plazas, construcciones, cafeterías, restaurantes y tiendas. También en las variaciones registradas en las relaciones de los personajes con el entorno, su idiosincrasia o en los parámetros sociales de adaptación a la urbe.

Asimismo destacar el uso de las características de los decorados interiores, los cuales tienden a pivotar entorno al mundo obrero e industrial marcado por los exteriores. Nos hallamos, en definitiva, ante una sorprendente y cuidada ópera prima que sitúa a Carol Rodríguez Colás como una de las favoritas para obtener el Goya a la mejor dirección novel. Comenzamos la temporada, por tanto, con una propuesta española de calidad y con un cine, el ibérico, al que prestaremos una atención especial.


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Dirección: Carol Rodríguez Colás

Guión: Marina Rodríguez Colás

Música: Francesc Gener

Fotografía: Juan Carlos Lausín

Duración: 92 minutos

Reparto: Vicky Luengo, Carolina Yuste, Elisabet Casanovas, Àngela Cervantes, Ana Fernández, José Mota.


Texto: Miguel Pina – Fotos: Filmax España

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