Un monstruo viene a verme

Y por fin llegó el día. Tras una espectacular, «monstruosa», pretenciosa, desproporcionada y hasta cierto punto agobiante campaña promocional en España, es ahora el espectador el que tendrá la última palabra sobre la nueva producción de Mr. Bayona. Universal Pictures y Mediaset van a por todas y no solo a nivel local, para ello han retrasado el estreno en Estados Unidos hasta el mes de diciembre. El objetivo es que los académicos de Hollywood tengan la cinta fresca en la memoria, para tratar de obtener alguna nominación en la carrera de los Oscars. Apuesta fuerte y ojalá obtengan recompensa, su director se lo merece, no por esta película pero sí por su honestidad y sus anteriores obras. Ahora analicemos sin desvelar detalles clave, la propuesta presentada.

La historia: Conor es un joven muchacho de 13 años que está atravesando una difícil situación familiar. Después de la separación de sus padres, su madre cae gravemente enferma de cáncer y esto dificulta aún más su transición de la niñez hacia la adolescencia. Para superar esta situación, agravada también por el acoso escolar que viene padeciendo, se refugia en su imaginación. A partir de ahí, los seres imaginarios que está creando como método de autodefensa, cobrarán una insospechada fuerza en la trama. Esto le deparará situaciones que serán solo el principio de su propio autoconocimiento…

La película está basada en la novela homónima del escritor Patrick Ness, con la que obtuvo un gran reconocimiento, siendo galardonado con el premio anual ‘Medalla Carnegie’ otorgado por la asociación de bibliotecarios británicos. El autor es también el encargado de adaptar el guión para el largometraje. Por lo tanto, el cineasta Juan Antonio Bayona se nutre en esta ocasión del talento del novelista para desarrollar aún más el suyo propio. Con ello cumple con la acertada «filosofía» de rodearse de los mejores, para con ello, multiplicar el talento innato del que es poseedor por méritos propios.

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En esta ocasión y como ya hiciera en sus aclamados anteriores trabajos ‘El orfanato’ y ‘Lo imposible’, vuelve a explorar las relaciones maternofiliales, pero desde una perspectiva distinta. Utiliza en esta ocasión la clásica premisa de niño conoce a monstruo y entablan amistad. Recuerdos y aromas a Steven Spielberg en su gusto por estas historias. Pero enfoca la historia desde una perspectiva muy característica en él. Bayona es ante todo personalidad y firmeza en sus ideales cinematográficos. Popularmente diría “que no pasa por el aro”.

Especialmente doloroso para mí es en esta ocasión (por la admiración que tengo al cineasta) resaltar que el pinchazo artístico en la propuesta presentada es colosal (en taquilla será un éxito). Calificarlo de fiasco sería demasiado, pero de profunda decepción sería lo justo. Y además voy muy a contracorriente de la crítica especializada, de la que se oían maravillas tras su paso por los festivales de Toronto y San Sebastián. ¿Están los críticos profesionales comprados? pues no todos claro, pero el cine tiene un lado oscuro y sucio en el que los intereses mercantiles están por encima de la libertad. No me creo nada de algunos y poco de otros. También es cierto que cuando se inflan las expectativas de tal manera la decepción está más cerca. A mí también me pasa. A veces inflo una película y luego decepciona, pero yo soy independiente y marciano. Es decir, soy libre. Quedaría muy bien decir eso de que es un poema visual e interior sobre nuestros miedos, pero me niego a buscar una justificación ante algo que no es más que un sueño onírico de segunda categoría.

La cinta es demasiado premiosa, lenta hasta decir basta y, sobre todo, carente de la emocionalidad que trata de conseguir el cineasta. Dramón de categoría especial, que sin embargo no hace llorar aunque lo pretenda. Pocos pañuelos en el cine, en cambio cierto abandono de algún espectador, yo mismo me podría haber marchado pues es tan previsible que no pocos sabíamos el desenlace esperado. Demasiada intelectualidad forzada en una narración que, siendo simple, juega a ser pedante y pretenciosa.

Cine de pérdida, de duelo preventivo en la que el monstruo imaginario, juega a ser la conciencia del joven que puede perder a su madre. Ante un dolor así, la metáfora monstruosa suena incluso fuera de lugar. Además es una premisa muy reiterativa, está vista ya y con mucha mejor calidad. Cine imposible para personas en duelo, con enfermedades graves o con melancolía y tristeza. La diferencia entre un buen melodrama y uno malo es una línea muy delgada y fácil de atravesar. El cine es otra cosa, nunca sufrimiento, menos aún aburrimiento.

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El reparto está encabezado por el niño Lewis MacDougall en un trabajo de una frialdad desoladora. La gran actriz Sigourney Weaver (Alien) interpreta a la abuela de Conor con corrección y buenos matices. Pero lo mejor de la cinta nos llega de la mano de la madre del joven, que estÁ interpretada por una magnífica Felicity Jones (La teoría del todo), con unas miradas absolutamente rotundas en su expresión. Ella es un oasis de una dulzura exquisita y que brilla entre tanta oscuridad.

En los aspectos técnicos habría que destacar los impactantes y bien conseguidos efectos especiales, así como una fotografía correcta y una música que, sin emocionar, está bien diseñada para acompañar a la acción. Pero estos últimos aspectos positivos no consiguen salvar la historia, que en un lenguaje sencillo y coloquial es un autÉntico «tostón». La película es oscura, triste, aburrida, previsible, supuestamente elitista y simplista. Tanto es así que la cinta ‘Blood Father’, en comparación con ésta, es una auténtica obra cumbre de la cinematografía a su lado. Y contradictoriamente a todo lo anteriormente expuesto, estoy convencido de que J. A. Bayona va a dar grandes alegrías al cine. Cuando hay talento solo hay que saber esperar.

Nota: 3/10.

P.D. La crítica de cine es una opinión puramente subjetiva. Aquel que piense que una reseña se debe regir por unos valores de neutralidad puramente objetivos no está en lo cierto. Hay aspectos técnicos que sí son claramente y objetivamente calificables. Pero si nos referimos a cuestiones puramente artísticas y dentro de unos mínimos conocimientos cinematográficos, es la opinión personal y en base a lo que has visto a lo largo de tu vida, la única que debe ser tenida en cuenta por uno mismo. Si no estos textos los harían logaritmos informáticos. Tampoco es la función de la crítica la recomendación o no de una cinta. Lo que se trata de hacer es analizar una propuesta, para que aquel que tenga interés saque sus propias conclusiones. Y sobre todo es un ejercicio de análisis informativo que puede servir tanto para su lectura anterior o posterior al visionado de la película. Es más, no es necesario ver una película para leer una crítica de cine. Ya sé que los cinéfilos sabéis esto de sobra, pero hay personas muy jóvenes que se están incorporando a estas lecturas y siempre es bueno realizar un poco de pedagogía, para intentar hacer comprender lo que es la visión crítica de una obra expuesta.

Me puse muy serio, ¿no?, en realidad es porque todavía no he capturado a ningún Pikachu (sí, esos de Pokemon Go), así que he vuelto a tirar el móvil y me he ido a tomar un té…

Las imágenes y vídeos expuestos en este texto son propiedad de Universal Pictures. Se utilizan sin ánimo de lucro y para difundir aspectos culturales de la cinematografía. Aún así se retirarán si existiera petición expresa de sus legítimos propietarios.

Nacionalidad: Estados Unidos, España.
Director: Juan Antonio Bayona.
Reparto: Lewis MacDougall, Sigourney Weaver, Fellicity Jones,
Liam Nesson (voz), Toby Kebbel, Geraldine Chaplin, Joe Curtis.
Guion adaptado: Patrick Ness.
Música: Fernando Velázquez.
Fotogafría: Oscar Faura.
Estreno España: 7 de octubre.
Estreno EEUU: 23 de diciembre previsto.
Más fechas a confirmar.

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