Achicharrá por tanto botellón

Recinto Ferial de Majadahonda horas antes de los disturbios / Foto: NoroesteMadrid.Com

Por Olvido Macías Valle*

La batalla campal provocada por jóvenes pasados de rosca, en las fiestas de Majadahonda, en Madrid, la madrugada del domingo pasado, es la punta del iceberg de un gran problema de nuestra juventud: el consumo de alcohol y drogas en chicos cada vez más jóvenes. Me tenéis que perdonar porque voy a hablar en primera persona. Vivo en ese pueblo y cada año, da horror ver a las riadas de pre y adolescentes cargaditos de bolsas con alcohol camino de la fiesta. Lo de este año ha sido impresionante. Parecían manadas de zombis, daba horror. Es verdad que en la entrada del recinto te hacen echar la bebida en botellas de plástico, pero puedes entrar con el alcohol en el recinto ferial, es verdad que los agentes requisan objetos peligrosos e incluso hacen controles de alcoholemia, pero se entra con alcohol o se bebe fuera del recinto de un trago, con prisa, da igual, tequila, vodka, al estilo nórdico. Y así pasa, en unos minutos caen redondos. Y este año, por desgracia están siendo demasiado habitual en la Comunidad de Madrid. El cóctel es peligroso: horarios muy extensos de fiesta, alcohol, aglomeraciones y cualquier detonante para liarla. En mi pueblo, 15 agentes heridos y 27 detenidos, todos ya en libertad y unos cuantos con cargos.

 Y si en medio de la fiesta  te llaman de los servicios de urgencia, de  madrugada, para decirte que tu hijo o hija está inconsciente por beber, imagínate el susto. Es lo que le pasó a unos amigos nuestros. Ellos viven en Madrid y su hija de 16 años había perdido el conocimiento por beberse un cuarto de vodka de golpe. Y claro nos llamaron agobiados para que fuéramos a asistirla mientras ellos llegaban. Cuando ocurren estas cosas se piensa que los padres tienen la culpa. Habrá quien la tenga, pero hay muchos casos en que nada tiene que ver con la educación de esos niños ni con la comunicación con sus padres. ¿Qué cara se te queda cuando ves a tu hija, menor de edad, en una camilla, blanca como la cera y te dicen que ya te llamará la guardia civil? Es muy fuerte. Esa misma mañana mi amiga habló de las consecuencias del alcohol y la droga en los adolescentes, la pediatra también lo hizo en otra ocasión y por la noche, hala ¡a tomar viento la charla!

¿Saben cuántos borracheras de menores hay en España al año? medio millón. La edad de comienzo es a los trece y medio. Son datos de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.

Más datos: Un millón doscientos hicieron botellón el año pasado y casi un millón tenía entre 14 y 17 años.

Y lo peor es que creen que los efectos de beber son menores que los de drogarse. Se equivocan, también afecta al cerebro, al hígado, a los riñones.

¿Solución? Primero, avisar a la policía si se ve a menores bebiendo alcohol en lugares públicos, limitar las horas de fiestas y en zonas abiertas e impedir la entrada de alcohol, más controles de alcoholemia, concienciar no solo en familia también en institutos y colegios y muchas campañas públicas. Y por último, mucho trabajo social para los que la lían por beber y a ser posible, en centros de desintoxicación.


*Olvido Macías es escritora y periodista. En la actualidad trabaja en el programa ‘No son horas’ de Onda Cero

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