Sobre los siete errores morales graves

Foto: Miguel Ugalde

Somos seres racionales e irracionales, por consecuencia, tenemos características o deseos-pasiones-emociones-pulsiones, que si no se materializan de forma correcta, son errores psicológicos y psicológicos morales, que van en contra de nosotros mismos, en contra de algunos de los demás, en contra de la sociedad. Porque no olvidemos que un error equis, teórico o práctico, sea de un tipo o clase o sea moral, producido o que caigan un uno por ciento de la población. Ese uno por ciento, en una sociedad de diez millones de individuos son muchas personas, y son muchas personas afectadas de ese mal, y son muchos actos negativos o malos causados por ese mal, y en muchos ámbitos de la realidad… Se haya caído, con lenguaje tradicional, en la lujuria, ira-cólera, vanidad, soberbia, envidia, pereza, gula…

– Que el defecto moral y ético de otro, no te lleve a ti a caer en otro. Defiéndete del mal del otro con equidad y justicia y con legalidad y con moralidad.

– No hagas daño al otro, porque el otro, no olvidará el mal que le has hecho. Si tienes que defenderte del mal del otro, hazlo con prudencia y racionalidad y sentido común y según la legalidad y según la moralidad.

– Pero lo más difícil, es defenderse del mal que uno mismo se causa a si mismo. Porque todo mal, que se hace al otro, antes se ha hecho uno a si mismo, o el mal que uno se hace a si mismo, después se lo hace de alguna manera al otro. Si uno es propenso al mal de la envidia, o a cualquier otro, primero, se lo está haciendo a si mismo, por caer en ese mal, y después, lo hace y causa en otro, lo materializa sobre otra persona, y le intenta hacer mal al otro o a esa persona. Pero de alguna manera, siempre el mal revierte sobre uno mismo, de alguna manera o forma.

Primero uno cae en el error de la ebriedad, por lo cual, realiza actos de ebriedad, después esas consecuencias la sufren otras personas, muchas o pocas, cercanas y lejanas, y al final, ese error moral, hace que de alguna forma, otras personas, tomen aptitudes y actitudes frente a ti, y frente a tu ebriedad… Siempre ponemos este error moral grave. Pero existen otros. Lo que es aplicable a uno, en general, se puede aplicar a otros, siempre con racionalidad y prudencia y sentido común. Es más la ebriedad u otro error moral grave, puede afectar a generaciones futuras, al menos a algunos individuos, de tu propia familia o de otras…

Observe y mire, si vive-existe en un pueblo pequeño, que conoce la vida de unos y de otros, al menos en algunos de sus aspectos, verá que en algunos individuos se cumple el principio: “el bisabuelo ebrio, el abuelo lujurioso, el nieto jugador de cartas…”. No en todos los descendientes, pero si en algunos. O dicho en forma más estricta, algunos de las generaciones futuras, unos caen en la gula, otros en la lujuria, aquellos en la avaricia, etc.

– Hay muchos vicios y hábitos negativos, morales y de otros tipos que se camuflan de equidad-justicia, incluso de virtud.

Examinarse a si mismo, las propias intenciones y deseos y emociones, tener el valor de atreverse a examinarse seria y profundamente, es el primer paso para intentar vivir y existir de forma correcta en la sociedad, en una sociedad con un grado suficiente de moralidad. Porque sin moralidad correcta, ninguna sociedad puede mantenerse, porque los sistemas jurídicos y legales no son suficientes para armonizar y hacer progresar una sociedad.

– En un mundo que muchos individuos o personas, muchos colectivos, muchas ideologías no creen que exista Después Otro Mundo, entonces, ese freno o frenos de llevar una moralidad correcta, no digo que se pierda, pero se diluye o debilita mucho.

No digo que una moralidad no se pueda basar en una racionalidad o filosofía o razón humanas, pero creo que en muchos temas, si se cree en una Trascendencia o Dios o Alma inmortal de cada persona, los actos se hacen con doble rasero o llave, ya no solo haces un acto teniendo en cuenta, lo que dice la ley, o lo que dicen las costumbres sociales, o lo que te hayan enseñado en tu familia o en la escuela, ni solo lo que dice tu razón o pensar racional, en mayor o menor grado filosófico, sino lo que dice tu tradición religiosa, y por tanto, no solo temes al juez legal, ni al juez de tu propia conciencia, ni al juez colectivo de tu sociedad, ni al juez de tu razón, sino al Juez Eterno, y lo que después pueda venir de tus actos…

– Cuántas personas y grupos y colectivos e ideologías caen en el error moral de juzgar temerariamente, de murmurar, de escarnecer con palabras a otras personas u otros grupos o ideologías, de pasarse con las bromas o risas o chistes.

Todo esto, causa enormes males a otras personas, sean individuales o grupos o colectivos o ideologías.

Cuánto se juzga de otras personas, ideas o hechos o palabras, sin haber oído a las dos o tres partes, sin haber escuchado las razones de quién se juzga, condena, vilipendia, murmura, sentencia y condena.

Cuánto daño hace la lengua, cuánto daño ha hecho a lo largo de generaciones y siglos, y afecta a todos los sitios y lugares y trabajos y sociedades y culturas…

– La persona que se controla su lengua, aunque no por eso deje de observar la realidad, no se engaña, no dice a lo blanco negro, ni a lo negro blanco, ni al mal bien, ni al bien mal. La persona que se autocontrola su propia lengua, es un tesoro y riqueza para ella misma, y para los demás.

Demasiadas veces, asistimos al espectáculo de que la persona más bondadosa, que habla menos de los demás, que juzga menos de los demás, es tratada peor y tenida peor que otras, que su lengua no tiene límites, o al menos, contra algunas personas concretas. Si existe un Dios y existe un Juicio Particular, se decía antes, nos llevaremos muchas sorpresas en este tema o en esta cuestión…

Puede que usted no tenga demasiada influencia social, ni demasiado poder, en ningún ámbito de la existencia, sea usted como yo, personas normales de la sociedad, pero quizás, no murmurando, no juzgando temerariamente, no sentenciando sin razón, ni sin obligación, quizás evitemos mucho mal, hagamos mucho menos mal, que otros muchos, que teniendo mucho poder o mucha autoridad social o económica o cultural o política, pero que no controlan su lengua…


Autor: Jesús Millán Muñoz – http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero (29 sept.-15 dic. 2017 cr).

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