Sobre la Filosofía y sus posibles crisis como saber, VII

Un pueblo sin una filosofía lo más correcta posible, cae en muchos errores.

Igual que un pueblo con una ciencia o tecnología deficiente cae y sufre muchos errores, muchos males, muchas deficiencias… Por lo cual, es absolutamente necesario, que la filosofía ocupe el lugar, junto el resto de saberes ortodoxos, en los corazones de los seres humanos, en los diversos colectivos, y en la sociedad y culturas en general. Sin filosofía y ésta se lo más verdadera y bondadosa y racional posible, al menos todavía, los humanos no pueden entenderse en el mundo.

– Se pierde muchas veces, mucho sentido común, se olvida demasiadas veces, la prudencia y también hay que decirlo, la racionalidad prudente y mesurada, en el ejercicio de la filosofía, sea en la creación o de la búsqueda de la verdad y de la bondad filosófica, sea también en la enseñanza de esa verdad y bondad y belleza filosófica.

Debemos aceptar, aunque no guste, que muchas veces, las propias crisis de una entidad, organización, realidad sociocultural, en este caso la filosofía, pero puede ser aplicada a cualquier otra realidad socioprofesional o socioidológica del mundo, la tienen, en parte, y no pequeña parte, los profesionales que gestionan, dirigen, practican, difunden dicha actividad. Y esto creo debe ser aplicado a todos los oficios y profesiones, ideologías, entidades culturales, etc. Los mismos que promocionan o difunden algo, o así dicen hacerlo, son los mismos, que de alguna manera, lo retrasan, le ponen zancadillas, son mal ejemplo. Y en la filosofía, como en otras entidades culturales o realidades profesionales, ocurre lo mismo. Cosa que quizás, casi nadie quiera ser consciente. Que la filosofía esté en crisis, si es que lo está, en parte la tienen los mismos filósofos, y los mismos profesionales de la filosofía, y los mismos enseñantes o profesores de filosofía. Nadie se rasgue la corbata, ni los trajes. Sino que se reflexione, que es por lo que se indica este párrafo.

– ¿Qué función puede cumplir hoy la filosofía que todavía las ciencias y otros saberes no pueden cumplir?

Esta sería la gran pregunta, y la razón o motivo de que la filosofía siga existiendo en el corazón de los seres humanos y en los sistemas educativos reglados.

Todo ser humano tiene que intentar encontrar cuales serían las razones según él o ella, para que la filosofía siga existiendo. Si los seres humanos no encuentran ninguna, o solo una parte de la población, la filosofía habría entrado en crisis, al menos para gran parte de la sociedad, aunque no haya entrado para si misma. Porque no todo el mundo entiende geografía, ni de matemáticas, ni de física, ni de biología pero siguen creyendo que esos saberes o disciplinas son necesarios para la humanidad y para el mundo.

– La filosofía y la ciencia pueden ser el puente de entendimiento y de relación y de comprensión y de tolerancia entre las diversas culturas e ideologías y sociedades y Estados, a nivel conceptual y teórico.

Por tanto, este conjunto de razones-motivos se deben hacer reflotar en la conciencia de los seres humanos. Si un grupo de seres humanos sobre un tema creen que la respuesta es equis, y otro que es zeta, solo nos queda la ciencia y la filosofía para encontrar razones de entendimiento…

– ¿Cómo intentar que la filosofía siga teniendo un papel para el ser humano, al menos, hasta que sus cuestiones no sean respondidas por la ciencia…?

¿Ha muerto la Filosofía, como algunos han indicado, pero para muchos ha muerto casi todos los saberes, la novela, la literatura, el teatro, el arte…?

Creo que mientras la filosofía trate temas y cuestiones, que desde la ciencia no puedan ser aún respondidas, la filosofía tendrá un lugar en el corazón de los seres humanos, por lo cual, hasta ahora, la ciencia contesta cuestiones que antes lo hacían la filosofía, pero surgen otros nuevos que todavía no son respondidas por la ciencia.

– Toda sociedad y por tanto, todo Estado, todo individuo, lo sepa o no sea consciente, total o parcialmente tiene detrás una o varias filosofías, por lo general, una combinación de ellas, sea de tipo filosófico evidente, sea una mezcla de filosofía y religión, una filosofía religiosa como metafísica, sea una metafísica filosófica… Incluso quienes desprecian a la filosofía arrastran una filosofía dentro de si mismo, sea consciente o no lo sea. Toda persona es tataranieta de alguna filosofía, de algunos pensadores y filósofos, incluso los que no hayan leído nunca filosofía, incluso los que no sepan leer…

– No existe, por el momento, una sola filosofía, sino al menos una veintena de grandes filosofías en el mundo, en Oriente y Occidente, casi siempre combinadas y mezclas con muchos elementos culturales y religiosos y metafísicos. Por tanto, los grupos y colectivos y sociedades enteras están bajo el sistema de una o de dos grandes filosofías, o sistemas filosóficos.

Decir o creerse que no se tiene filosofía, que la filosofía no existe, que no tiene sentido, es ya una filosofía, y es una forma de no ser consciente de ello, por lo cual, al menos, es más fácil manipulable y dirigible dicha persona, entidad, grupo, colectivo…

Por lo cual, uno piensa y se pregunta muchas veces, si esa corriente que defiende que la filosofía se abola del sistema educativo reglado y oficial y público es una manera eficiente y eficaz y fácil de así dirigir y gestionar y manipular y llevar mejor a los humanos hacia un lado o hacia otro…

– Si analizamos seriamente las ideologías que han triunfado en el siglo veinte, democráticas o no democráticas, son en el fondo, en parte, no en todas las variables grandes sistemas filosóficos o pseudofilosóficos, o en parte filosóficos y en parte no filosóficos, tomando una combinación de multitud de aspectos de otros saberes, son megasistemas teóricos y prácticos.

Por consecuencia, además de la ciencia, tenemos la filosofía para intentar orientarnos en la realidad, sociedad-naturaleza que nos envuelve y en la que somos y en la que estamos. La crisis de la filosofía, no su muerte, es debida en gran parte, primero a los filósofos profesionales, segundo, a los poderes que existen en el mundo, sociales y políticos y económicos, y en tercer lugar, a la población en general, por no intentar valorar en su correcto hacer y rehacer, a nivel teórico y de pensamiento y práctico, la herencia de siglos, en este caso, algo que denominamos filosofía.


Autor: Jesús Millán Muñoz – http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero (26 noviembre 2017-23 marzo 2018 cr).

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