Silvia Irles: “En realidad, preferiría que no se me conociera. Que solo se hablase de mis libros y no de mí”

utora de “La tortuga ciega” y “Blanca, la negra”

Por Eva Fraile
www.lareinalectora.com

Silvia Irles es la autora de La tortuga ciega, su apuesta de ficción para adultos, recién publicada, y Blanca, la negra, una historia infantil. Escribe bajo seudónimo, pero se define a sí misma como alguien sociable a quien le gusta, sin embargo, la soledad, y escritora por refugio. Sus obras, además, prometen tocar corazones.

P.- Silvia, ¿opinas que conociendo tus obras podemos conocerte también a ti?

Desde luego que sí.

En mis obras hablo de situaciones que conozco y reflexiono sobre lo que vivo y las cosas que me preocupan.

Cualquiera que lea mis obras entenderá que los prejuicios son mi gran inquietud y, obviamente, los abordo desde escenarios que me son familiares.

P.- Escribes novelas bajo seudónimo, ¿por qué?

El principal motivo de elegir un seudónimo es el de querer tomar distancia con mis historias pues tienen cierto trasfondo autobiográfico. No sé lo que pensaré más adelante pero, de momento, prefiero permanecer entre líneas.

Esconderme tras un nombre que no es el mío también me ofrece la posibilidad de conocer la opinión sincera de familiares y amigos. Ahora mismo, nadie que me conoce sabe que soy Silvia Irles.

P.- ¿Cómo se te ocurrió la idea de Blanca, la negra

No lo sé. La verdad es que paso el día dándole vueltas al coco pensando tonterías para hacer reír a la gente que le rodea. Y como, además, en mi familia hay personas que son verdaderos personajes… Inspirándome en ellas empecé a tomar notas y a hacer dibujos y me divertí tanto que no podía dejar de hacerlo.

Llevo media vida escribiendo y nunca me había divertido. Es cierto que la escritura ofrece un refugio muy particular a las personas que necesitamos el silencio, la reflexión y la soledad. Nos invita a ponernos retos, a sonreír cuando los conseguimos y a perseverar cuando se nos escapan.

Sin embargo, escribir Blanca, la negra, ha sido todo un descubrimiento para mí. No he necesitado silencio, ni concentración y me lo he pasado en grande.

P.- En la sinopsis, la protagonista de tu libro infantil nos dice claramente que es una niña negra a la que su madre ha decidido llamar Blanca. El lector comienza entonces a formar parte del humor de este personaje que ¿nos va a hablar quizás de prejuicios y discriminación o no van por ahí los tiros?

Sí, claro. Los tiros van por ahí.

Siendo docente desde hace casi veinte años, considero primordial reforzar el valor del RESPETO, en su sentido más amplio, desde la infancia. Las nuevas generaciones viven en una sociedad que cambia por momentos y es necesario que aprendan a normalizar la diferencia al tiempo que desarrollan un espíritu crítico que supere todo tipo de prejuicios.

Así, como escritora, quiero abordar temas como la igualdad racial, la homosexualidad, los nuevos modelos de familia, el deterioro físico y mental de las personas mayores, la necesidad de cuidar y respetar el medio ambiente y a los animales…

P.- ¿Qué aspectos te han comentado los profesores que trabajan en las aulas con el libro Blanca, la negra y sus alumnos?

En los coles en los que están leyendo a Blanca, la negra, los maestros y maestras me dicen lo fácil que resulta trabajar las habilidades lectoras y abordar las habilidades sociales entre risas.

Educar en valores con humor: esa es mi intención.

Los valores más importantes que flotan en la lectura de Blanca, la negra son:

  • POSITIVIDAD: actitud positiva desde primera hora de la mañana
  • COMPRENSIÓN de los sentimientos y los problemas de las demás personas
  • RESPETO a las decisiones de los demás, a la naturaleza y a los animales
  • REFLEXIÓN: cuestionamiento y ruptura con todo tipo de estereotipos
  • ACEPTACIÓN de uno/a mismo/a y de su realidad
  • ESFUERZO como punto de partida para conseguir nuestros objetivos
  • ALTRUISMO: compartiendo tiempo y dedicando atenciones a nuestros mayores (enfermos o no)
  • RESPONSABILIDAD: Cuidar el medioambiente es tarea de todos

El texto va acompañado de ilustraciones que completan con humor todo lo que va relatando Blanca. Las ilustraciones las he hecho yo aunque confieso que parece que las ha hecho una niña de ocho años con los ojos cerrados. Es curioso, en los coles me dicen que los dibujos gustan precisamente por su originalidad y su sencillez.

P.- Además de la serie infantil que quieres desarrollar centrada en este personaje, ¿habrá más libros infantiles con otros argumentos y protagonistas?

De momento, Blanca, la negra, tiene todavía muchas historias que contar. La idea es que cada mes de su vida se convierta en una nueva entrega de la saga.

En la primera entrega, Despidiendo el año, la niña nos presenta a sus seres queridos, las cosas que vive y cómo las vive reflexionando tras la cena en Nochevieja, a falta de unos minutos para las campanadas.

En la siguiente entrega, Enero, cuánto te quiero, Blanca relatará nuevas aventuras vividas con su familiares y seguirá presentando personas increíbles con las que se relaciona y lugares especiales del pequeño pueblo en el que vive.

Por supuesto, no descarto escribir otras obras infantiles con personajes diferentes pero, por el momento, quiero pasar más tiempo con Blanca.

P.- ¿Te gustaría que se te conociera como escritora de novela infantojuvenil o simplemente como escritora? ¿Por qué?

En realidad, preferiría que no se me conociera. Que solo se hablase de mis libros y no de mí.

Pero si he de elegir, prefiero que se me conozca como escritora sin más etiquetas. Igual dentro de poco hago alguna incursión en un género diferente. No lo creo. Pero no puedo descartarlo.

P.- La tortuga ciega es tu segunda apuesta literaria. En esta ocasión, nos traes una historia de corte adulto en donde el tema de la adopción es el eje central de la trama. ¿Nos podrías hablar de ello?

La tortuga ciega es mi gran apuesta literaria en ficción para adultos.

La historia empieza cuando Dalia, al cumplir 18 años, decide viajar a Sudamérica para buscar sus orígenes. En su aventura la acompañan su hermano y algunos amigos que, como ella, fueron adoptados por familias españolas a principios del siglo XXI. Durante el viaje, los jóvenes se enfrentarán a retos insospechados y su propósito se verá dificultado por la aparición de numerosos fantasmas del pasado.

La trama de la búsqueda de Dalia y sus amigos se alterna con la que vivieron sus familias diecisiete años antes, cuando permanecieron en la capital de Pecubia durante semanas a la espera de la documentación necesaria para regresar a España con sus hijos adoptivos.

La sinopsis detalla algo más lo que acabo de explicar.

Cuatro familias españolas viajan a Pecubia. Tres semanas de estancia en un país tercermundista como colofón a un proceso de adopción internacional. Antes de que las familias puedan regresar a España con sus hijos adoptivos, deberán superar múltiples dificultades y peligros inesperados.

A través de aquellos niños adoptados, que volverán a Sudamérica diecisiete años después en busca de sus orígenes, conocerás la historia de su pasado y asistirás junto a ellos a una emocionante aventura de descubrimiento personal y paso a la madurez.

P.- Es una novela de descubrimiento personal y paso a la madurez. ¿Cómo ha sido escribir esta obra? ¿Te ha cambiado también un poquito a ti?

Escribir la historia de cuatro jóvenes adoptados, con sus diferentes adaptaciones a sus nuevas familias, con sus dilemas morales y dudas existenciales ha sido todo un reto para mí.

En esta obra aparecen, además, muchas situaciones que he investigado e imaginado que pueden llevar a las familias biológicas a dar a sus hijos en adopción o a abandonarlos. También los motivos que impulsan a algunas familias a entrar en un proceso de adopción internacional salpican de realidad esta ficción.

Si bien la adopción es un examen para el corazón, La tortuga ciega es un examen para las conciencias donde, a través de las ironías de la vida, el lector o lectora podrá descubrir que la verdad tiene muchas caras y que, a veces, no es justo juzgar a las personas por lo que hacen sino por lo que sienten.

Sin duda, para escribir esta historia he tenido que hacer examen de conciencia. Así, respondiendo a tu pregunta, sí, escribir esta obra también me ha cambiado a mí.

P.- ¿Cuáles son tus proyecciones futuras? ¿Qué deseas conseguir con tus libros?

Aspiro a que mis libros gusten, solo eso. Porque si gustan recibirán buenas opiniones y buenos resultados de ventas y eso me animará a seguir escribiendo.

Por supuesto, desearía que mis lectores recomendasen mis obras y esperasen impacientes las nuevas entregas. E ir sumando, lectores, poco a poco.

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