Las estaciones (Les Saisons)

Por Miguel Pina
Cine y Críticas Marcianas

Para conmemorar el día europeo de la Red Natura 2000, que se celebró el 21 de Mayo, los directores franceses Jacques Perrin y Jacques Cluzaud ( Nómadas del viento y Océanos) han dirigido esta película documental que se ha estrenado recientemente en España, coincidiendo prácticamente con la fecha antes señalada. Naturaleza en estado puro, o lo que hemos dejado de ella en Europa.

El crítico y director de cine, además de uno de los padres de la ‘Nouvelle vague’, François Truffaut, solía comentar que cada francés tiene dos oficios, el de crítico de cine y el suyo propio, esto trataba de transmitir, en primer lugar, el amor de los ciudadanos franceses por el séptimo arte, pero también su fuerte espíritu crítico con las producciones que les eran presentadas.

Esto me da pie para poder redactar una crítica sobre esta producción francesa, metido en la piel e imbuido por las palabras del magnífico cineasta francés. Y aunque la función teórica de la crítica de cine es informar y valorar desde la imparcialidad las propuestas presentadas, no cabe duda que al final en cada uno de nosotros, las opiniones siempre van a estar comandadas por cierta subjetividad.

Pero en el caso de la cinta ‘Las Estaciones’, el posible espíritu crítico antes citado, se ve completamente diluido, ante la evidencia de los hechos que nos muestran en el largometraje. La propuesta es una certera e inapelable denuncia, que no hace más que constatar el grave y peligroso deterioro de la naturaleza en el viejo continente; pero que podría servir prácticamente para cualquier zona geográfica del planeta.

La película nos presenta, en primer lugar, la edad de hielo que vivió Europa durante ochenta mil años y la posterior etapa que dio lugar, en un espacio muy corto de tiempo, al nacimiento de un inmenso bosque que se extendió y cubrió prácticamente todo el continente de una naturaleza en estado puro. La fauna y la flora tenían el hábitat perfecto para desarrollarse en plenitud.

Después veremos como la intervención del hombre, ha deteriorado este espacio de una manera prácticamente irreversible, aunque los directores quieren dejar el mensaje en el cual ellos creen, y que es el siguiente: la posibilidad de que aún estemos a tiempo de salvar los que nos queda de esta rica biodiversidad. Esto es lo que les motiva a impulsar lo que ellos denominan como una alianza entre el ser humano y el mundo animal.

La fauna salvaje y su desarrollo en medio del ecosistema adecuado para ello, son los principales protagonistas del documental, veremos multitud de animales en pantalla. En una de las escenas, contemplaremos el propio alumbramiento de un cervatillo salvaje, con las cámaras de los directores metidas prácticamente en la “sala de parto”: un rincón del maravilloso bosque sera el elegido por su madre para dar a luz. La exuberancia del bosque acompañará el feliz acontecimiento.

No cabe duda de que los cineastas han optado por darle una clara forma poética, al desarrollo de la historia que nos están narrando; haciendo del preciosismo una de las mayores virtudes de la cinta, pero sin descuidar en ningún momento, el mensaje principal. La base de esta producción es el citado mensaje, que trata de crear conciencia de preservación, del rico patrimonio, que a pesar del castigo sometido por el hombre aún conserva Europa. Esta idea, no cabe duda, es extensible al resto de los continentes que conforman el planeta.

Sin mencionarlo específicamente en la película, nos viene a la memoria, el recuerdo de la destrucción imparable de la amazonía, la desertificación de muchos lugares que antes fueron vergeles e incluso el deterioro de un territorio casi virgen como la Antártida. Estudios científicos publicados en la revista ‘Science’, alertan de que estamos cerca de llegar a un punto de no retorno en nuestra propia autodestrucción. Los recursos naturales del planeta no dan más de si. Ya no es alarmismo, es una triste realidad.

El lobo es uno de los grandes protagonista de la película, veremos escenas de su nacimiento, desarrollo y algunas escenas de caza de sus presas, rodadas de una manera espectacular; la cámara llega en algunos momentos, a estar colocada a escasos centímetros de los animales, en un trabajo minucioso y laborioso de los cineastas. Ademas visionaremos caballos salvajes, osos, linces o multitud de aves filmadas desde unas perspectivas que consiguen transmitir un virtuosismo visual difícil de igualar.

El documental está narrado con voz en off en “breves pinceladas”, pues la naturaleza mostrada habla por sí misma. En España la encargada de poner voz a la narración es la actriz Elena Anaya, y lo hace de una manera magistral. Exquisito uso del idioma español. Su pronunciación y su pausa al narrar hacen que se eche de menos una mayor utilización de este recurso en algunas escenas de la cinta. Quizás esta austeridad en el uso de la voz en la narración, le reste algún punto a la película poniendo en su debe también la asepsia que le impide llegar a mayores cotas emocionales.

En cambio, la música utilizada es completamente acertada y nos regala los oídos con una auténtica sinfonía de piezas musicales bellísimas, compuestas por el extraordinario músico francés Bruno Coulais. La fotografía, como no podía ser de otra manera, en un documental de nuestra época, es maravillosa. Eso si, para poder disfrutarla en su máxima intensidad, la cinta sería recomendable para verla en un cine con tecnología digital o si la visionamos en casa, el formato debería ser en alta definición, siempre que nos sea posible.

En conclusión, la película es altamente recomendable para los amantes de la naturaleza y para los aficionados al cine documental e incluso servirá como medio de concienciación social en cualquier centro educativo a lo largo y ancho de nuestros continentes. Si nuestros representantes políticos mundiales no estuvieran tan preocupados de sus propias batallas personalistas y narcisistas, aún estaríamos a tiempo, de forjar la alianza entre humanidad y naturaleza que los cineastas franceses Perrin y Cluzaud nos proponen. ¿Utopía? Probablemente. ¿Voluntarismo? Todo el que sea necesario. Quizás aún tengamos una última oportunidad, aprovechémosla.

Nota: 9/10.

Nacionalidad: Francia.

Dirección: Jacques Perrin y Jacques Cluzaud.
Música: Bruno Coulais.
Fotografía: Michel Benjamin, Laurent Fleutot, Eric guichard.
Montaje: Vicent Schmitt.
Estreno en Francia: 27-01-16.
Estreno en España: 20-5-16.
A la espera de más estrenos internacionales.

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